Cómics y censura

¿Quieres anunciarte en esta sección destacada?

Comprar espacio publicitario aqui (728x90)

Cómics y censura

esen

Lucky Luke “perdió” su cigarro

Cómics y censura

No sólo los periodistas se ven a veces obstaculizados o amenazados cuando intentan hacer su trabajo. Los dibujantes y artistas del cómic también han estado siempre en primera línea cuando se trata de ejercer la libertad de expresión. El autor y experto en cómics Jan Smet ha publicado recientemente “Duizend bommen en castraten” sobre este tema. El libro examina con ejemplos cómo a lo largo de los años los censores se han ensañado con el cómic.

A Lucky Luke ya no se le permite fumar y el Marsupilami fue acusado de meter malas ideas  en la cabeza de los niños, por poner sólo un par de ejemplos. La exposición pedagógica hace un recorrido visual por un siglo de estas tensiones. Los dibujantes y narradores gráficos, por un lado, y los editores, redactores, líderes religiosos y políticos, por otro.

Así se describe la exposición “Blistering barnacles and castrates, censorship and comics” que puede visitarse hasta el 21 de mayo en la sala Bozar en Bruselas.

Para Karl Van den Broeck, coordinador de la sala, los tiempos en que reyes, dictadores y presidentes ejercían presión han quedado atrás en las democracias occidentales, pero han aparecido nuevos censores  y cita el que cree uno de los ejemplos más ilustrativos, la polémica sobre una de las primeras obras de Tintín, recogida en la exposición, en la que el popular personaje viajaba a un Congo de los años 30 y en la que los estereotipos y el racismo intrínsecos en la sociedad de la época son palpables.

Hergé reconoció años más tarde que a la hora de concebir el cómic estaba influenciado por los prejuicios del “entorno burgués” de aquellos tiempos; sin embargo, ello no fue suficiente para que el caso llegara a la Comisión británica para la igualdad de raza en 2007. Años después, un juzgado determinó que el cómic no era racista, pero la controversia continúa hasta la actualidad, según reza una de las piezas de la exposición donde se recoge el caso de Tintín.

“Al publicarla ahora no se está cometiendo un acto racista, pero se debe explicar. Así que ahora se reeditan estos cómics con una explicación al principio”, comenta Van den Broeck.

“Creo que, cuando las obras o caricaturas incitan a la violencia o a discriminar, la censura no es mala. Se puede iniciar una discusión, que es lo mejor, porque lo que me da miedo (…) es que alguien con autoridad diga ‘esto tiene que ser censurado'”.Fuente.

 
   

La exposición lanza una pregunta final al visitante: ¿está justificada cierta censura para proteger a minorías sociales?

Suscríbete por email para recibir las viñetas y los artículos completos y sin publicidad

Artículos relacionados

4 comentarios en «Cómics y censura»

  1. Al final es una cuestión económica. La editorial debe elegir entre; seguir publicando el cómic original con el protagonista fumando y ponerle un +16 o editar los contenidos a lo que hoy consideramos adecuado para nuestros niños.

    Está muy bien educar a través de la historia pero entonces tenemos que coger esa obra que muestra conductas cuestionables y ponerle unas limitaciones de edad para que solo accedan a ella gente con la madurez suficiente para entender y hacer esas reflexiones. No se puede poner una parrafada histórica delante, darle el cómic al niño de 8 años y limpiarse las manos o decir “los padres son los responsables”.

    Responder
    • Hola, César.
      Claro, tiene mal apaño empotrar tochos a productos de “mercado”. Sólo divagaba sobre posibles contextualizaciones para tebeos reeditados con modificaciones, o no, para su lectura en el ámbito de la educación. Rollo fichas de actividades, cuadernillos, incluso explicado en viñetas o tal. Supongo que los que se dedican a estos asuntos lo tendrán claro cuando lo sugieren.

      Responder
  2. Para mi, la censura nunca estará justificada. De aplicarse, lo único que se consigue es tapar un problema que existe en el mundo real. Como si ocultarlo lo solucionara. Por ejemplo, los adolescentes seguirán fumando y bebiendo, salga o no en los comics.

    ¿Desde cuando se puede combatir con la ignorancia como arma? ¿No será mejor armarse de conocimiento? La censura, al ocultar lo malo, no explica por qué es malo y deja indefensos a nuestros hijos.

    En la imagen de cabecera, que imagino está puesta a propósito para ilustrar esto, podemos ver lo incoherente y absurda que es la censura aplicada al entrañable Lucky Luke: borrando de la imagen el cigarrillo mientras deja la pistola. ¿Es acaso fumar peor que disparar? Roza el ridículo.

    Responder
    • Buenas noches, Carlos. Gracias por la visita.
      Sí, también creo que la censura a obras de otras épocas no añade nada positivo, más bien lo contrario.
      Aunque en realidad el ejemplo de Lucky Luke no es el mejor para hablar de censura como tal ya que fue el propio autor el que decidió que su personaje “dejara de fumar” en 1983.

      Usé esas imágenes porque son algunas de las ilustran el anuncio de la expo en la página de la sala y porque se hace referencia a este asunto, como uno más, de entre todos los casos de los que analiza en la muestra y que recoge ejemplos dentro de un periodo de un siglo.

      En realidad tampoco se cita ese ejemplo en la exposición como censura pura y dura, más bien como la evolución de cómo se representaban ciertos hábitos cotidianos en contenidos para niños sin reparos, algo que ya no es posible.

      Bien es cierto que hoy, si se reeditara, ya no podría aparecer fumando. Al menos no destinado al público infantil. Y no me parece mal para según que cosas. Lucky Luke fue creado en los 40 y desde entonces ha cambiado mucho lo que entonces se consideraba “normal” y estaba al alcance de los niños. Tampoco existían calificaciones por edades muy definidas ni los padres solían preocuparse demasiado por lo que leían sus hijos, eran tebeos para chavales y ya está.

      Aunque si hablamos de contenidos para jóvenes o adultos, la cosa cambia radicalmente. Considero absurdo e injusto que las reediciones se mutilen. En USA ya sabemos en lo que derivó la escalada de locura de la prohibición:
      https://www.jrmora.com/blog/2014/03/17/la-verdad-sobre-los-comics/

      Otro de los ejemplos, el del racismo en Tintín bien podría servir para lo que se sugiere el coordinador de la expo (y muchas otras personas), que si se reedita, incluya contexto histórico y social sobre la época en la que fue dibujado en lugar de eliminar aquello que ahora resulta molesto o inadecuado. Esto siempre sería más equilibrado y pedagógico que intentar que desaparezca.
      Más aún cuando el propio autor confesó que se dejó llevar por la corriente de la época y que más tarde se arrepintió de haber dejado mensajes evidentemente racistas.
      Es justo lo que dices, nadie aprende nada si algo se elimina sin más.

      Responder

¿Algo que decir?

Antes de irte...

Suscríbete ¿Quieres recibir las viñetas en tu correo cuando se publiquen?
*Artículos completos sin publicidad.