Stop Hate for Profit

 
     

Stop Hate for Profit
         

La campaña Stop Hate for Profit pide a las empresas que no se anuncien en Facebook durante el mes de julio.

Intenté seguir un poco y entender el asunto del boicot a Facebook y admito que sigo sin tenerlo muy claro. Podría decirse que no me creo nada, es decir el ruido morirá y terminará en el vertedero donde terminan casi todos los intentos de boicotear a los gigantes de internet.

La campaña fue puesta en marcha el 17 de junio por Free Press y Common Sense Media, apoyada por la National Association for the Advancement of Colored People  (NAACP) y la Liga Antidifamación (ADL). La acción se llamó «Stop Hate for Profit«, algo así como «Parar el odio por beneficios» o  no al odio por dinero.

La última cosa que lei fue que unas 160 empresas, entre las que había algunas de las gordas, ya habían decidido retirar campañas de publicidad en Facebook como reacción a la falta de acción por parte de la red social de controlar la «información tóxica» y los discursos de odio.

El Zucker, viendo que las acciones en bolsa bajaban una mijita con el tajín de los del Stop Hate for Profit, tuvo que salir al paso  para decir que iban a hacer esto, aquello y lo de más allá al respecto.

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Con casi todos los boicots que apuntan muy alto tengo más o menos la misma sensación.

Si bien me parece necesario y en ocasiones hasta saludable señalar a la pasta para dejarle claro al boicoteado que tiene mucho que perder, siempre parece que se olvida o no se quiere intuir la respuesta del resto de actores que directa o indirectamente también forma parte activa de la ecuación y pueden convertir el boicot en algo no esperado.

Se habla mucho de las empresas que retiran su publi, pero poco o nada se sabe de si ha perdido usuarios, que me da que no. Sospecho que sigue existiendo un volumen muy gordo de usuarios a los que estas cosas se la soplan fuerte.

Aunque se lea que Facebook está a medio palmar, que es la red de los viejunos y cosas por el estilo, creo que aún hay una masa importante de personas para las que «su feisbu» es la única puerta de entrada a internet. Ni se plantean dejar de usarlo y mientras sigan ahí, volverán los anunciantes.

También son bastantes los que aún creen que la empresa de Zucker es como una suerte de ONG que debe velar por sus contenidos, su libertad de expresión y otros derechos fundamentales.

Cada vez que se les elimina algo que han publicado o se les castiga unos días como a niños sin poder subir sus cosas, ni se les pasa por la cabeza abrirse un blog para tener más control y libertad de acción sin los límites absurdos de FB. Porque un blog sí que es de viejunos, supongo que pensarán.

Otro rollo es que, según muchos sapientes de la cosa publicitaria, Facebook no obtiene el grueso de sus ingresos de los grandes anunciantes, más bien entran de los muchos pequeños o medianos que consideran que no pueden prescindir de anunciar allí sus productos.

De aquellos lodos, estos nada

Stop Hate for Profit

Viñeta del 25/03/2018 en CTXT

Si la movida de Cambridge Analítica de 2018 no le ha dejado ni rastro de pupa a Facebook, mucho tiene que cambiar la mentalidad de los que lo usan para que con este Stop Hate for Profit ocurra algo de verdad.

Para entender la historia aquella de Facebook y Cambridge Analytica (unos elementos) puedes empezar por el primer vídeo del trabajo de investigación de Channel 4 y seguir por su segunda parte.

Poco después, la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos le hizo cosquillas a Facebook con una multa de 5.000 millones de dólares (en realidad pactaron entre ambos la cifra). La causa fue violar la privacidad de los usuarios a cuenta, entre otros, del asunto de Cambridge Analytica. Para Facebook, la multa fue equivalente a un puñado de cacachuetes.

Enseguida aparecieron los habituales simplistas que sueltan eso de “menuda novedad” o lo otro tan trillado de “el producto eres tú” y que si no quieres que ordeñen tus datos para alegría del saldo de Zuckerberg,  no uses FB.

       

Que sí, que el negocio de Facebook siempre ha sido este, la única novedad es conocer las mierdas concretas para las que se usan los datos. Cambridge Analytica no hizo simples estudios de mercado y campañas dirigidas a perfiles X para vender cafeterasfue mucho más lejos. Siguieron negando que usaran datos de millocientas toneladas de cuentas de Facebook para hacerle la campaña a Trump.

Es posible que esto ya sea lo de menos, la cuestión es que los datos terminaron en manos de auténticos mafiosos del juego sucio disfrazados de analistas de bien.

Y es que parece que ya da igual todo, que Facebook haya sido un nido preferido y el terreno más allanado para la propagación de noticias falsas o que lleve años recolectando datos más allá de los “necesarios” y que Mark siga pensando que somos idiotas.

Ahora, como siempre, siguen existiendo tres opciones: continuar engordando el bolsillo a una panda de mamones con datos para no perdernos ese micromundo regulado de supuestas noticias y cosas megusteadas, darle un uso muy limitado o chapar la cuenta.

 

   
   
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