Me he quedado con tu cara

 

Me he quedado con tu cara

Me he quedado con tu cara

Muchos medios han despachado este asunto casi como algo a aplaudir, Mercadona usará el reconocimiento facial para evitar robos en sus supermercados, titulan.

La empresa asegura que este sistema funciona a través de reconocimiento de rasgos físicos y detecta “única y exclusivamente la entrada de personas con sentencia firme y medida cautelar de orden de alejamiento en vigor contra el establecimiento de Mercadona o contra cualquiera de sus trabajadoras o trabajadores“.

También aseguran que no almacenan ningún tipo de información más, y que todo se elimina pasados entre 0,2 y  0,3 segundos si la prueba es “negativa”, que es lo que dicen que dura todo el proceso de reconocimiento. AnyVision es la empresa israelí a la que han encargado este sistema de cámaras y reconocimiento que promocionan así.

 

Me he quedado con tu cara

Cartel informativo sobre el sistema de reconocimiento facial en un supermercado del Coll d’en Rabassa (Palma) – Islas Baleares. Fotografía de @josecanedo_.Otro cartel en otro punto de Baleares.

Según parece, las imágenes de rostros que utilizan para compararlas con las caras que escanean se captaron en su día en sus cámaras de seguridad cuando pillaron a esas personas robando y las grabaciones se utilizaron en el procedimiento judicial.

Es decir, en este caso no tiran del manido y envenenado “Es por su seguridad”, esta vez es por los intereses de la empresa.

Este sistema ya está funcionando en unas 40 tiendas de Mallorca, Zaragoza y de Valencia, y se reconocen por ese cartelón amarillo en la entrada.

Como profano es la materia sigo buscando análisis y opiniones de los que saben de estas vainas y en lugar de respuestas, tengo cada vez más dudas.

¿Quién o qué ley autoriza a la empresa al tratamiento, almacenamiento y uso de estas imágenes de personas juzgadas y con sentencia?

¿Hasta dónde es legal este nuevo uso de las mismas?

¿Cómo, quién y bajo qué criterios se ha autorizado este sistema?

¿Cómo podemos estar seguros de que no están haciendo la pirula para recolectar datos biométricos para sus mierdas de mercadotecnia, estudios de comportamiento, intercambio y venta de esta información y otros etc.?

¿Quién lo audita o como se diga? ¿Cada cuánto tiempo?

¿Qué pasará cuando el algoritmo la cague y se trate como un delincuente a un cliente por error?

¿Hasta dónde pueden llegar otros usos “distraídos” del reconocimiento facial y movidas relacionadas?

De momento, la Agencia Española de Protección de Datos ha abierto una investigación de oficio para saber de qué va la cosa.

Sea como sea, que no me esperen en un Mercahostias. Es más, cuando pase cerca de una de sus tiendas fijaré una distancia prudencial de sus puertas, el resto de cámaras que florecen en la vía pública ya se encargará de intentar escanearme el careto.

 

 
   

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