Novak Djokovic



       
     

Novak Djokovic

Supongo que a estas alturas ya conocerán de sobra la historia de Novak Djokovic y su flamante positivo por coronavirus arrastrando con él a otras personas de su entorno personal y profesional después de organizar un sarao de tenistas. También ha paseado  por ahí sus peligrosas e ignorantes ideas contra las vacunas y rollos mágicos como el agua con propiedades emocionales y otras vainas propias de este tipo de movimientos besuguiles.

Contra fanáticos, conspiranoicos e ignorantes anticiencia no hay pedagogía posible. Es su dogma. Tampoco creo que desaparezcan por mucho que hagamos como si no existieran. Algunos, como Novak Djokovic y los que comparten falsas creencias, puede que se hagan desaparecer por su cuenta cualquier día sin que haya que intervernir en el proceso.

No es la primera vez que se discute sobre el tratamiento que hay que dar a los amantes de las chorriciencias imaginarias.

Algunos siguen manteniendo que hay que seguir haciendo una labor de divulgación tranquila, sin afearles sus paletadas porque eso sólo contribuye a que se reafirmen en sus trincheras creyendo que son los perseguidos, los revolucionarios y únicos poseedores de la verdad ante lo que ellos llaman, las mentiras de la ciencia, pero qué quieren que les diga, ni me sale ni tengo paciencia para más guerras perdidas.







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