Prioridades de la reconstrucción

 
     

Prioridades de la reconstrucción
         

Prioridades de la reconstrucción

Viñeta del 25/06/2020 en CTXT

Durante un par de días, cuando se acercaba el anuncio del paso a las fases 1 y 2 de todas las provincias, que entra en vigor hoy, en todas las televisiones se hablaba de los bares con un interés desmedido. O al menos esa es la sensación que tuve durante esos días, que se abordaba este asunto como una conquista vital, casi como si de la salvación de la civilización se tratara.

Lo cierto es que muchas otras actividades se modificaban o retomaban como la posible vuelta de las clases presenciales no universitarias, que quedará a criterio de las administraciones educativas, así como las condiciones para el retorno.

Entre otras cosas, se podrán abrir academias y autocescuelas, siempre siguiendo las correspondientes medidas de prevención, también se pueden reanudar actos y espectáculos culturales y se podrán visitar los museos sin exceder el 30% de su aforo.

Se permiten ciertas reuniones de hasta 10 personas y los paseos y actividades deportivas se podrán hacer también en grupo, con un máximo de 10 personas para la fase 1 y de 15 para la fase 2. Se podrá también circular dentro de la unidad territorial (provincia o departamento de salud), atendiendo a las medidas de higiene y seguridad.

En fin, estas y algunas cosas más, pero los informativos seguían dando una especial cobertura e importancia a los bares, más bien terrazas porque aún no se puede ir a apoyar el codo en la barra.

Sin perder de vista que la hostelería, como casi todos los gremios, ha sufrido el golpe del parón de la actividad, el despliegue mediático poniendo el acento en las terrazas me resultó desmesurado, casi humorístico por momentos.

Ya durante el fin de semana, en algunas localidades, las mesas de las terrazas habían tomado toda la acera. Incluso en algunos lugares también toda la calzada. Por aquí la distancia social entre grupos era, por decirlo de forma suave, evidentemente «flexible». El miedo a posibles rebrotes parece que ha desaparecido para muchos.

No es que me parezca del todo mal que aquellos que no pueden pasar un minuto más sin ir a un bar puedan hacerlo. Tampoco será malo que la calle pueda ir pareciéndose un poco a lo que era, pero no puedo evitar preguntarme si la recuperación de la economía debe pasar impepinablemente por que se nos recupere como consumidores en lugar de intentar restablecer, incluso repensar, un planteamiento de la actividad productiva que rescate masa obrera suficiente.

Claro que para estos cálculos de prioridades se supone que ya están los expertos.

Ya no sé si tener más miedo de posibles rebrotes o al desolador panorama laboral que nos va a quedar porque tampoco sé si sabremos encontrar un tratamiento, ya que una vacuna va a ser que no. Y eso que tiempo, históricamente hablando, hemos tenido.

   
   

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