Reformilla laboral

 
     

Reformilla laboral

Reformilla laboral.

La tan anunciada y contundente derogación de la reforma laboral se ha quedado en unas cuantas ñapas.

No sigamos haciéndonos los sorprendidos, se puede ser ingenuo por edad, pero eso se cura con un par de elecciones. Ya sabemos que  los actos de campaña son entretenimiento de ficción, teatros donde se promete oro pero las sillas son de plástico. Mentiras por la causa, un lenguaje, una forma de expresarse, que diría el otro.

La comodidad de la oposición engorda mucho la lengua y favorece la segregación de prometonina. Gobernar es otra vaina y donde dije digo, aplaudo al rey y hago las apuestas a caballo ganador.

Derogar la reforma laboral era una cuestión de urgencia, pero no de una prisa cualquiera. Era de las más urgentes emergencias. Hasta cacarearon la creación de un nuevo y maravilloso estatuto de los trabajadores.

Con la reformilla laboral basta con un poco de mercromina y unas tiritas. Además, muchas pequeñas curas garantizan  más titulares rimbombantes y espaciados en el tiempo que una operación para extirpar esa reforma que ha provocado que el mercadillo laboral sea aún más chungo que el vertedero que ya era.

 

   
   

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