Jammu y Cachemira, dibujantes bajo el bloqueo

El 5 de agosto, India bloqueó , otra vez, internet y la telefonía, ordenó a los turistas que abandonaran Cachemira e hizo un despliegue masivo de soldados.

Otro movimiento más para abolir su independencia que el gobierno vendió con cinismo como una medida contra el terrorismo y para “garantizar la paz y la tranquilidad“. La India divide así el estado en dos territorios federales desde el 31 de octubre.

Tres meses después, la situación no ha mejorado. Las autoridades han convertido la región de Jammu y Cachemir en un desierto informativo para el exterior, pero también para la información local. Con la absoluta desaparición de la prensa en internet se ha esfumado también el trabajo de los viñetistas. Algunos de ellos cuentan a  The Wire las consecuencias del bloqueo.

Suhail Naqshbandi

Jammu y Cachemira, dibujantes bajo el bloqueo

         
Viñeta de Suhail Naqshbandi (TW) censurada por el medio para el que trabajaba, curiosamente hablaba del bloqueo de Internet como estrategia de represión.

 

Naqshbandi, que en mayo renunció a su trabajo por presiones y censura (leer historia y entrevista) ha asegurado que no ha podido publicar ni una sola viñeta en internet desde que comenzó el bloqueo. Naqshbandi, que ni siquiera pudo acceder a su correo electrónico durante más de un mes debido al bloqueo total de Internet en la zona confesó sentirse como en una cárcel.

“Fue como un asedio mental que me hizo sentir como un prisionero”.

S.Tariq

En la misma situación se encuentra S. Tariq, periodista y dibujante del diario Kashmir Images, que no ha podido publicar ni una sola viñeta en su periódico sobre la situación política de la zona desde el bloqueo. La última viñeta que pudo publicar en internet fue el 3 de agosto y en su medio el 5 de agosto.

 

Jammu y Cachemira, dibujantes bajo el bloqueo

“Toda mi actividad como viñetista ha cesado desde el 5 de agosto”. “Esta es la primera vez en mi carrera que no puedo enviar ninguna viñeta a mi periódico durante más de dos meses”.

Tariq, que vive en el sur de Cachemira, cuenta que en Srinagar se estableció un centro para “facilitar” el acceso a internet a los periodistas y a otros miembros del personal del periódico. Muchos otros no tuvieron “suerte” y  no se proporcionó ningún servicio de internet para los periodistas con sede en otros distritos del valle.

“Las autoridades ni siquiera proporcionaron un centro de medios para periodistas en el distrito para que pudiéramos enviar nuestro trabajo y acceder a Internet durante algún tiempo”. “La comunidad de periodistas en nuestro distrito hizo varias solicitudes a los funcionarios del distrito en cuestión, pero no se nos proporcionó ningún servicio de internet. Nos impidieron  trabajar”.

BAB

Otro dibujante popular viñetista de Cachemira, Bashir Ahmad Bashir, que firma como “BAB”, compartía regularmente sus viñetas en su página de Facebook antes del 5 de agosto, desde ese día tampoco ha podido volver a hacerlo.

BAB, que publica sus viñetas políticas críticas a diario en el periódico urdu Srinagar Times, sí ha conseguido que aparezcan en el periódico en papel. No así en internet.

La última viñeta compartida en su página de Facebook está fechada el 4 de agosto de 2019, horas antes de que todas las líneas de comunicación, incluyendo Internet móvil y de banda ancha, se cerraran en el valle. La misma que aparece publicada en la última edición digital. La imagen muestra la entrada del departamento de turismo del gobierno con una placa que reza: Director (No) Turismo ‘.

Jammu y Cachemira, dibujantes bajo el bloqueo

 

India, bloqueando sin miramientos

Apenas 10 días después del inicio del bloqueo de las comunicaciones en Cachemira, el gobierno anunció que lo iría levantando “en pocos días” y que la normalidad volvería de forma gradual. Eso no sucedió, basta recordar que en 2016 el bloqueo de internet en Cachemira duró más de cuatro meses. La región estaba ya paralizada por el bloqueo de internet y la telefonía. Los comerciantes denunciaban graves problemas de abastecimiento. En las farmacias empezaban a escasear productos vitales, como la insulina o los alimentos para bebés, que normalmente pedían por internet.

Sólo había unos pocos lugares “oficiales” desde los que poder hacer llamadas desde teléfonos fijos. Insuficientes en cantidad y ubicación para que pudieran acceder desde zonas rurales alejadas y en los que las colas eran interminables para poder hablar unos pocos minutos. Y obviamente controlados y monitorizados.

Pero las restricciones impuestas en el estado de Jammu y Cachemira, donde viven más de 12,5 millones de personas, estaban planeadas para capar otros derechos fundamentales no menos importantes. La libertad de expresión, pero sobre todo la de prensa, principal objetivo de esta decisión unilateral del gobierno de India. Así ha conseguido que la región se vuelva invisible.

El bloqueo de las comunicaciones es la estrategia habitual para impedir que se organicen manifestaciones. También para imposibilitar que se difunda o salga al exterior cualquier información crítica con el gobierno.

En 2018, India bloqueó internet en 134 ocasiones, Pakistán lo hizo 12 veces. En la región de Jammu y Cachemira, una de las más militarizadas del mundo, Pakistán gobierna la mitad de la zona, China una pequeña parte, y la India la otra mitad. Los tres países siguen disputándose distintos territorios.

 

 



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