La llamada

 
     

La llamada
         

La viñeta del 08/02/2017 en CTXT

Donald Trump habló durante 15 nimutos con Mariano Rajoy, la conversación duró cinco menos de lo previsto, cuentan los medios.

El mismo Mariano tibio, ambiguo y experto en hacerse el corto para no mojarse, hace unos días decía esto sobre la fallida, de momento, orden migratoria del presidente de Estados Unidos:

«Yo no estoy a favor ni de los vetos ni de las fronteras, ni creo que el mundo vaya a caminar en esa dirección, por tanto, espero que en el futuro esto se arregle y nos situemos todos en una situación de normalidad».

Mariano espera que en el futuro esto se arregle. Siguiendo su curso natural. Como la lluvia que baja la factura de la luz y como el temporal que luego amaina. Háganle caso, de esto entiende, es un conocido experto en esperar. No ha hecho otra cosa desde que asomó las barbas en la política.

Pero resulta que los de los discursos «buenistas» y los de la corrección política son los malos, los que han alimentado populismos, posiciones racistas y xenófobas, claro. En lugar de cantarle la caña, Mariano soltó este cuento más parecido a la redacción de un niño de primaria.

El decreto aprobado por Trump suspendía durante durante cuatro meses las concesiones del estatus de refugiado, imponiendo una moratoria provisional de tres meses, a la entrada de ciudadanos de siete países  y paralizaba el Programa de Admisión de Refugiados. Los países afectados, de mayoría musulmana, eran: Irak, Irán, Libia, Siria, Somalia, Sudán y Yemen.

Donald Trump insistió en negar que se tratara de una prohibición a medida para musulmanes, pero la cosa apestaba tanto que no convenció a nadie, salvo a los ya convencidos de que elevar otro muro simbólico al musulmán es la solución final para el terrorismo.

Trump destituyó a la fiscal general, Sally Yates,  después de que ordenase a los abogados del Departamento de Justicia no defender en los tribunales el veto migratorio.

Y  Mariano siguió derrochando hipocresía y fue aún más allá, afectado, como casi todos los presidentes, por las ínfulas del liderazgo mundial. Durante esa llamada se ofreció a Trump como interlocutor para Europa y Lationamérica.

Ahora, un tribunal federal de apelaciones ha rechazado la petición del Gobierno estadounidense para levantar la anulación de la orden de Trump.

Mariano ha vuelto a retratarse como el mamporrero hipócrita que siempre ha sido. No está a favor de vetos ni fronteras, pero no tiene problemas para ofrecerse al POTUS bocachanclas como interlocutor para Europa, Latinoamérica y resto de galaxias conocidas. No sea que los suyos entiendan cualquier enfrentamiento como un gesto de antiamericanismo, algo que la derecha siempre ha usado como insultillo para describir a los peligrosos izquierdosos.

   
   
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