Sangre caliente

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Sangre caliente

Mosquito plumilla, dícese del insecto que se alimenta de sangre cuanto más caliente mejor.

Para qué sacar más brillo al ombligo si en realidad lo que escribe un “pelao” en internet sólo lo leen unos cuantos “pelaos”. Al final los medios siguen encerrados en su tradicional “si algo funciona no lo toques” y les funciona.

Las imágenes de los testimonios del dolor en la televisión tienen que contener obligatoriamente llantos, desmayos y gritos desgarrados. Así se garantiza la redifusión del drama.

La fotografia informativa ya es directamente foto forense.

No hay debate. Es una pose de los periodistas que, agarrados a su derecho y obligación profesional y moral de informar, ven un ataque a su trabajo en cualquier sugerencia de modificación de sus particulares y privativos libros de estilo.

Los sicólogos hablan de que estos abusos con empacho informativo crean estados de ansiedad, miedos y alarmas en una gran parte de la población. Además, suelen aconsejar a los familiares y amigos de personas fallecidas en catástrofes espectaculares o mediáticas que se alejen de los medios. Que no escuchen , ni lean, ni vean nada relacionado.

Sin embargo, hoy ha opinado para la tele desde el kioskero, pasando por todos los políticos de la alcachofa. Letizia caza micros y su Felipón, hasta los deportistas. Incluso el planetario José Manuel de Prada hacía de contertulio de aviación para antena 3 junto a Pepe Oneto

Si no quieres ver un cuerpo calcinado, mutilado o tiroteado no enciendas la televisión, así lo arreglan también los aficionados a la prensa de la exaltación del drama en su estado más crudo.

Primera y principal trampa en la que nos hacen caer para seguir enviando llamadas directas al morbo y a la espectacularización de cualquier escabechina.

 
   

Ya que este argumento parece ser válido seguro lo será para todos. Si usted es periodista de cualquiera de estos medios circenses o propietario de alguno de ellos, cierre esta ventana porque a continuación voy a considerar su manera de entender la información como una auténtica basura. Esto que ve es lo que hay, es lo que han decidido leer los que aún siguen aquí.

Un muerto o un herido deja de tener derechos sobre su imagen aunque esta sea la última que puedan ver sus familiares. Deja de tener derecho a decidir si quiere ser grabado o fotografiado y exhibido con un miembro colgando, medio desnudo o quemado, no es una cuestión legal, hablo de humanidad, de sensibilidad.

Las imágenes de las catástrofe han de ser grabadas, como las de un ataque militar, o un golpe de estado. Como las de cualquier suceso que requiera ser registrado para hacer justicia a la memoria o para documentar una investigación seria y, claro está, para informar. Pero para contar de manera gráfica que ha muerto alguien en un accidente, mostrar un zapato en el suelo dice mucho más que su pie ensangrentado colgando de la rama de un árbol.

En lo que ya casi considero una vida anterior estuve currando en una televisión, recuerdo un año especialmente crudo para nuestra zona, suicidios, tráficos con fallecidos, arrastrados por inundación y vehículos arrollados por trenes en pasos a nivel sin barrera, ya que por aquí abajo eran casi ( y casi siguen siendo) una plaga.

Muchas desgracias entre cortos espacio de tiempo.

En todas existía la posibilidad de mostrar cuerpos mutilados, manos entre hierros y jamás pensé que esas imágenes tenían el interés (general) informativo equiparable al de los efectos de un conflicto bélico. Esos de los que parecen habernos “inmunizado” ya.
Fue un año tan duro que pude asistir a la retirada de cuerpos de personas que conocía y ahí es cuando el color del visor no te permite “abstraerte” de lo que estás viendo y mucho menos te planteas mostrarlo por millones de razones.

El poder de la imagen

El disco de un tacógrafo roto, junto a las vías, entre las piedras explicaba mucho más que el cuerpo destrozado del conductor de aquel camión.

Los empresarios de los medios no son los únicos responsables del circo de la carne bajando en la jerarquía he conocido periodistas que literalmente babeaban con los sucesos donde había asaltos, agresiones y sangre con resultado de muerte, personas que disfrutan firmando piezas con fiambre, personas que consideran un trabajo perfecto tener hasta el último detalle gráfico de las lesiones, esa gente existe, porque la línea editorial se lo permite, porque creen a ciegas que todos quieren y deben ver eso.

Hasta puede que tengan razón

Ahora que tanto se habla de las maravillas y bondades de la TDT bien podrían trabajar en un sistema que permitiera añadir un código a la emisión para poder filtrar lo que nos hace daño a los ojos, el corazón o el cerebro. Sería lo justo, poder elegir, programación realmente con la opción de poder personalizarse. Aunque no estoy seguro de que muchos capaces de activarlo.

La información se puede humanizar, por muy salvajes que seamos algunos humanos. Puede que esto sólo suceda cuando el goteo de espectadores que están migrando a internet sea una cifra a tener en cuenta. Personalmente hace tiempo que di por definitiva esta mudanza.

De todos modos, si aún considera que desea seguir viendo esas escalofriantes imágenes donde predomina el rojo y el negro admita que es por puro morbo.

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3 comentarios en «Sangre caliente»

  1. Tengo que decir que yo migré a Internet hace tiempo pero en estos dos días desde el accidente, me veo todos los telediarios para ver imágenes e información sobre la tragedia. A mí personalmente me parece una forma de estar con los familiares y participar de su tragedia, aunque la TV como unidireccional que es nunca les permitirá saber hasta que punto todos sentimos lo ocurrido. El que las imágenes sean tan explícitas a mí también me producen cierto rechazo y avivan más mi pena para con los familiares, que habrán de seguir sufriendo cada día con imágenes cada vez más macabras y posteriormente con especiales que harán todas las televisiones. También aprovechando el tirón, revisión de los accidentes aéreos con más víctimas mortales para refrescar los recuerdos de otras familias que es posible, aunque improbable, ya hubieran olvidado la tragedia. Es una espiral visual en la que cada cual debe mostrar lo más real, lo más cercano, lo más increíble y como alguno incluso dirá, lo más humano.

  2. Kialaya el tópico continúa, no se puede decir que todos los periodistas son así (cosa que por otro lado no he dicho) pero la prensa si puede defender que TODOS queremos ver sus exposiciones de muerte y sensacionalismo barato.

    No hay un nosotros y un ellos, no diferencio personas por su profesión hay personas con ética, principios y sensibilidad y otras que ni la conocen ni parece que tengan el ánimo de tenerlos.

    Cuando empezamos a admitir, como acabas de hacer, que “hay que hacerlo por dinero” dejaremos un poco a un lado tanto romanticismo falso y tanta importancia inventada.
    Por cierto, al periodista que cito hasta puede que lo conozcas y ese ganaría lo mismo sin necesidad de regocigarse hurgando en las heridas de la gente.

  3. Totalmente de acuerdo contigo pero me gustaría dejar claro que no todos los periodistas son como los describes, que no todos quieren grabar esas cosas o molestar a los familiares, que muchos son unos simples curritos, unos “mandaos” que tienen que ganarse la vida como pueden y a veces tragarse la ética profesional porque tienen que ponerle de comer a los suyos en la mesa al día siguiente. No te digo que no, que no haya lo que dices, pero tampoco echéis siempre la culpa directamente a los periodistas en general, que eso es muy fácil. Tened también en cuenta que si la gente no consumiera esa información no les pedirían que la hicieran. Es la pescadilla que se muerde la cola. :-(

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