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La viñeta de hoy en Euribor.com.es
Zapatero: “No deja de ser una paradoja que como consecuencia de la necesidad de hacer un gasto público fuerte ahora los mercados a los que acudimos a salvar sean exigentes y nos examinen e intenten poner dificultades”
Para comentarios, mejor aquí.


Hay sensaciones que es difícil convertir en palabras y creo que esta es una de esas.
El desencanto, por llamarlo de alguna forma suave, del personal con el trapicheo del juego político, y todo lo que lo rodea, beneficia sólo al político trapicheante. Lo que el diccionario de las frases hechas bautizó como “la casta política” nos cuesta mucho más de lo que valen y rinden.
No puedo imaginarme a un alcalde, ni siquiera de un pueblo de 100 habitantes, que no se muera de una úlcera o de una crisis aguda de decepción teniendo un sólo parado en su pueblo sin hacer nada por impedirlo mientras cobra diecisiete veces el SMI.
La Europa que nos prometieron es una
, mientras haya una sola persona que lo pasa mal por haber perdido el empleo y no pueda encontrar otro decente, seremos los desgraciados de siempre.
Un alcalde debería desayunar cada día con los datos de desempleo de su pueblo e interesarse por todos y cada uno de los casos, haciendo un historial y seguimiento personalizado de cada uno ellos, y no, no sirve con el Plan-E, porque no todos los humanos somos de nacimiento albañiles.
Además los ayuntamientos deberían disponer de herramientas para putear legalmente a la empresa que putea a sus empleados, se supone que los ayuntamientos son el primer escalón para el contacto con la administración, pero es el primer paso donde se pierden los derechos en lugar de garantizar que serán los ciudadanos lo que puedan fiscalizar esos recursos.

Las administraciones locales deberían dejar de reclamar competencias en materia de vivienda para trapichear con el suelo y las plusvalías y asumir algunas para el empleo, pero para hacer el trabajo que no hace el INEM. De casi un año que estuve en el desempleo, durante 2006, no llamaron ni para preguntar si seguía vivo.
Si hace unos años algunos ayuntamientos andaluces declaraban a las ETT empresas non gratas y algunas desmontaban sus tinglados, hoy se empieza a escuchar que las empresas de trabajo temporal podrían ser piezas activas para la recuperación del empleo, esto me suena tan cachondo como la negociación con los talibanes (los talibanes malos) para la paz en Afganistán.
La crisis que vino de las hipotecas subprime, aquella de la que nos escondimos como el gato que asoma la cabeza tras un sillón creyendo que nadie lo ve no era el monstruo que vino del espacio, a estas alturas ya sabemos que somos un colectivo optimista y currante al están apretando los testículos más de la cuenta. Aunque la parte rancia y azulona del bipartidismo insista en criminalizar al parado atribuyéndole picaresca y vagancia congénita.
Todos hablan de “sentar las bases para”, “aplicar medidas para”, “reformar loquesea”… pero seguimos cazando aluas por culpa del bipartidismo sedimentado, la apatía de las mil izquierdas y la delicadeza de algunos dirigentes sindicales, que sólo parecen tener consignas y frases de museo, todo ello engordado por el sectarismo del idiota.
El idiota es el que no tiene más argumento que eso de: “el otro lo hizo peor”, “el otro lo hará peor” mientras nos revolcamos en el estiercol de las declaraciones de un empresario corta-trapos que propone el despido libre y los medios que le dan eco convirtiendo dos estupideces pequeñas en una grande.
El voto idiota es el que no recula ni para pillar impulso, el voto idiota es el que reza en Davos, el voto idiota es el que se enquista y hace de la militancia y el voto un pacto con el diablo, una tradición intocable.
El voto idiota es el que se disfraza de social pero alaba al que amasa pisando al que trabaja.
El voto idiota es el del miedo al cambio, necesario y natural.


Si ayer no se podía culpar al gobierno de la crisis (esa que vino del espacio) ahora parece que los únicos economistas autorizados para darnos la buena nueva de la recuperación económica son ellos.
El gobierno ya ha escrito su carta a los Reyes Magos pero no se sabe de qué año.
Porque se han subido a la montaña y desde allí, oteando más. allá de donde alcanza la mirada de los humanos de serie, han visto la polvareda que levanta la recuperación acercándose.
” La recuperación se ha iniciado, no sabemos ni cómo, ni por qué, ni por dónde , ni de qué manera… pero es un éxito del gobierno”
Eso es al menos lo que parece querer decir el de las Zetas que estrenó el lunes con el optimismo guionizado por la maquinaria de marketing del circo de PSOL que se celebró el fin de semana, con una puesta en escena similar a la de las sanaciones masivas de los telepredicadores con su poquito de estética adiovisual de SuperBoul y la credibilidad de una final de Presincach.
“Hay que hacer cosas”, dijo el lider, “cosas hay que hacer” , aseveró en un alarde de concreción.
El lenguaje es el mismo que se usó para retrasar eso de admitir que habíamos entrado en una crisis del copón, apuesto a que ahora nos anunciarán la bonanza que se acerca por fases estudiadas para ganarle tiempo al reloj de arenas electorales movedizas.
Si primero fueron los brotes verdes y ahora se acerca la “la recuperación”, en unos meses nos harán saber que entramos en un tiempo de desinchaflación, al poco nos dirán que reducimos una marcha para revolucionar el motor de la recuperación, después nos dirán que asomamos la cabeza por encima del tiesto y puede que en unos meses aseguren que las vacas, aunque aún flacas, ya sobrevuelan la tierra anunciando el maná que ha de caer.
Hasta el viernes no sabremos qué trocolomócolos contendrá ese anteproyecto de ley para una economía sostenible que nos llevará a todos hasta el infinito y más allá.
Pero que nadie monte aún la fiesta porque nadie sabe a ciencia cierta hacia dónde nos recuperaremos, ni cuándo sucederá eso, porque hay verdades absolutas y eternas, ni volveremos a ser los mismos, ni bajarán los impuestos ni los precios, ni subirán los sueldos, ni el colacao chocolateará nunca más la leche como lo hacía antes.


Para algunos la crisis ya ha tocado el fondo ese, pero nadie ha escuchado aún el ruido del golpe al tocarlo, hasta hablan de repunte y de recuperación. Nos vamos a hartar de escuchar esas frases con jeroglíficos del lenguaje que tan bien conocen los administradores de lo público por ambiguas y muy repetidas.
Pero lo que ha tocado fondo (y más allá) son los debates y discusiones populares sobre la cosa económica.
Todos los idiotas que enseguida esgrimen el argumento de lo malo pepero para quitar hierro y justificar lo malo pesoero (y viceversa) se están encargando de seguir el juego del despiste y aborregamiento bipartidista en el que nos tienen enfrascados desde hace décadas, porque les interesa que así sea. Y mientras, nuestras tragaderas se van ensanchando más y más.
Mientras sigamos mirando el dedo y votando a los dos mismos por imposición subliminal seguiremos siendo los tontos de la fiesta.
En toda trifulca sobre el bipartidismo aparece el experto del tópico ese del… ¿vale, pero cuál es la alternativa?
La alternativa es perder el miedo a cambiar de una vez, y cambiar, simplemente.
En este país desde el mala hostia del general aquel, siempre han gobernado los mismos en cualquiera de sus formas.
En el fondo hasta el más “progresista” esconde un conservador rancio y cagón que se traumatiza sólo de pensar en cambiar. El clientelismo, la partitocracia y un empacho de falsas ideas que nos meten, con calzador, cuatro medios de comunicación sectarios nos tienen tragando en sesión contínua y atrancados en la misma canción.
Si nosotros los ponemos y los quitamos, probemos con cualquier otro, que los hay.
Y si tampoco vale, pues lo volvemos a cambiar que seguro que algo positivo rascaremos entre los restos de las obras de reforma.
Y que nadie se escandalice cuando escuche que “puede que alcancemos el 20% de paro en 2010″, porque en Andalucía y Canarias ya rascamos el 27% de paro. Y aquí no sirve eso de hacer “la media” ni hablar de bajadas sobre cifras absolutas comparándolas con las del desempleo del Pleistoceno.