Mensajes de campaña

Los mensajes de campaña se infantilizan más allá de sus límites tipográficos, sometidos a esa mercadotecnia para el  impacto borreguil que busca el contagio del infantilismo de la S de Supermán.

Dos letras, luego una…lo siguiente bien podría ser un punto, una coma,  un sonido, un eructo corto, un gruñido “padentro”, un parpadeo o un estertor mudo.

Hasta hace no mucho las campañas tenían por finalidad principal que nos aprendiéramos de memoria el nombre de ese candidato casi desconocido por las masa, el resto daba lo mismo, el color del partido hacía el resto por tradición.

Pero cuando se agota el nombre y ya suena a continuismo hay que convertirlo en una marca, como un refresco de verano con un sabor  revolucionario o ese nuevo modelo del teléfono de moda al que solo le han cambiado la ubicación de un botón.

Iniciales de personas convertidas en iconos pop que anuncian un nuevo mundo y que entierran  todo pasado propio para airear el pasado ajeno.

Votar unas siglas y pensar en una letra. Nunca lo tuvimos tan fácil.