
Primer capítulo de la última temporada de Cuéntame
Hoy me he tragado el pleno monográfico sobre el paro, es de esos sacrificios de masoquista crónico que, en ocasiones, es necesario para que no se oxide el archivador de ideas para viñetas políticas, pero es que la cámara ya no da ni para chistes.
ZP ha abierto el debate con una horaza de recapitulaciones defendiendo lo ya dicho mil veces, se ha agarrado más fuerte a su reforma laboral, ha anunciado que el gobierno eliminará 14 empresas públicas y que fusionará otras 24, sin decir cuales, que van a empezar a tejer la bolsa para el fondo austriaco y nada de brotes verdes.
También ha asegurado que “la recuperación será lenta pero sostenida” (sostenida con nuestros esfuerzos, claro)
Rajoy ha vuelto a pedir elecciones y ha soltado su habitual cacaculopedopis escrito en hojas ya amarillas, el resto como siempre, aplausos ensayados de la hinchada de palmeros de cada partido hacia su jefe y el tradicional entrar y salir de políticos a marujear al bar durante las intervenciones de otros diputados de partidos invisibles.
También me he enterado de que si nuestros representantes en el congreso saben que la economía sumergida representa más del 20% es que no es tan sumergida.
En definitiva, otra sesión calcada de cualquier otra de los últimos cuatro, seis, ocho o más años. Los diputados se han congelado en el tiempo, siguen en la cápsula del bipartidismo (política para tontos), ni ideas, ni chistes, ni duelos de oratoria.
Hoy la ficción ha superado a la realidad, incluso la serie cuéntame evoluciona, en el capítulo de hoy hasta se veían tetas y la familia Alcántara follaba y fumaba porros.