Ramón y el Prostitucional

Viñeta de Ramón. Diario YA. 29/01/1990

Siguiendo con la serie “El humor en apuros” vuelvo a rebobinar, esta vez hasta principios de los 90. Corrían los primeros meses de la tercera legislatura de Felipe González.

El dibujante abulense, Ramón Gutiérrez Díaz, que firma como Ramón, o R,  envió su viñeta al diario “YA” a finales de enero de 1990, en ella un personaje cambia el nombre del Tribunal Constitucional por “Prostitucional”.

El 23 de febrero su viñeta volvió a publicarse, pero ahora para ilustrar la noticia de que el fiscal general, a instancias del ministro de justicia, Enrique Múgica, había presentado una querella criminal contra el dibujante por:

…el manifiesto ánimo de descrédito y vilipendio

De prosperar, podía suponer para el dibujante una condena de entre seis años y un día a doce años de prisión.

Diario YA 23/02/1990. Fuente Imagen: La Hemeroteca del Buitre

Reacciones

El diario YA recoge también las opiniones de distintos personajes, como José María Aznar:

“El chiste es la querella. Me parece absolutamente lamentable que por un chiste pueda dictarse una querella. Es inconcebible. En fin, así estamos. Están en contra de todo”.

Y Federico Trillo:

“Esto es el colmo. Nuestro grupo va a estudiar la posibilidad de demandar en el Parlamento al PSOE la responsabilidad política de esta agresión a la prensa”.

El editorial del Diario YA del 23 de febrero de 1990 se tituló “Un chiste de querella” y lo firmaba su director, Miguel Larrea:

“El ministerio fiscal ha presentado al juez una querella criminal contra un chiste de Ramón, publicado en este periódico, en la que solicita para el dibujante una pena entre seis años y doce años de prisión.
El lector juzgará por sí mismo la entidad del supuesto agravio al Tribunal Constitucional – la querella detecta ‘manifiesto de ánimo de descrédito y vilipendio” – que no pasa por ser una crítica, naturalmente, con el limitado lenguaje gráfico, semejante a otras que por escrito se han formulado, por la manifiesta proximidad del alto tribunal a muchas de las tesis gubernamentales.
En cualquier caso es grave en democracia no encajar con deportividad la humorada de un dibujante. Pero es ya un despropósito pretender para él una pena de hasta doce años de cárcel. Quienes han orquestado esta manifiesta campaña contra la prensa, o han perdido los nervios o han perdido el criterio. Y no se sabe qué es peor para las libertades, la de expresión en primer lugar”.

 

Francisco Umbral dedicó unas cuantas letras más al asunto en El Mundo el 27 de febrero de 1990:

“El humorista gráfico, por naturaleza, tiene una sola, única y constante musa: el Poder. El humorista de prensa tiene que ser monográfico, en una democracia (y a poder ser en una dictadura). Ahora han embaulado a Ramón por un chiste, con decisión que está entre lo dictatorial y lo no/democrático.

(…) Para Ramón, que ahora va camino del trullo, el Poder son doce años de cárcel, que es lo que le piden por un chiste. Uno, cada día más aferrado a Montesquieu, distingue entre el poder jurídico y el ejecutivo. El poder jurídico allá con su juridicidad, que me lo dijo Montesquieu mientras esnifábamos su rapé persa.

(…)La democracia está para eso, coño, para aguantar lo que le echen, mayormente si lo que le echan es el dibujo infantil y la intención traviesa de Ramón. (Leer completo)

Además de las opiniones de políticos y juristas, también se leyeron las de  humoristas gráficos como Alfredo, Mingote, Forges, Gallego y Rey, Peridis, Chumy Chúmez y Máximo. Fuente y opiniones completas.

Resulta interesante leer algunas:

Máximo (El País) no entra en delimitar la frontera entre la falta de respeto y la ironía.

Peridis (El País),  “El chiste no resultó afortunado porque no era un prodigio de ingenio”

Alfredo (Diario 16), “Algo fuerte, tomaba la palabra del pueblo”.

Gallego y Rey (El País), la querella significa que “desde el poder se están perdiendo los nervios”.  “El humor no puede tener límites”.

Mingote (ABC), “los chistes se fundan en la broma la gracia, nunca en la ofensa. Lo siento por el ministro de Justicia porque me caía simpático y ha hecho una estúpidez”.

Chumy Chúmez (El Independiente) encuentra el chiste “frívolo”. También considera “tan desmesurado el chiste como la respuesta, y la condena ya sería el colmo”. Hace la siguiente consideración: “En nuestro trabajo hay que tener puntería. Ramón ha frivolizado la situación. Creó que se equivocó. El humorista tiene que atacar a través de un humor duro, pero documentado, no insultante. Pero Ramón sólo merece una riña”.

Ramón le quita hierro y opina en otra dirección:

 “Lo que me preocupa es que mi hija me mire con ojos raros porque lee que su padre va a ir a la cárcel”.

Además, manifestó estar convencido de que la querella, aunque presentada por Leopoldo Torres había sido redactada por su antecesor, Javier Moscoso, que era quien ocupaba el cargo de Fiscal General en el momento de publicarse la viñeta en cuestión.

 

El 2 de marzo de 1990, el dibujante hizo su obligado paseillo por la Audiencia Nacional.

 

Foto de EFE en ABC. Ramón a las puertas de la AN tras declarar

 

El 5 de marzo, el juez Baltasar Garzón archivó la querella

Ver recorte completo

La prensa destacó piropos a Garzón por su independencia. Como todos saben, luego se hartarían de llamarlo “juez estrella”.

El 8 de marzo, Leopoldo Torres anunció que apelaría la resolución de Garzón, pero nunca más se supo y ahí terminó la historia.

El defensor acusador

Se da la curiosa circunstancia de que la querella contra Ramón fue presentada por el Fiscal General del Estado,  Leopoldo Torres, que 15 años antes había sido el abogado defensor del mismo dibujante en otro proceso por un chiste publicado en la portada nº153 de Hermano Lobo del 12 de abril de 1975.

Leopoldo Torres matizó que “las circunstancias eran distintas”.

FInalmente este ejemplar fue secuestrado, según la querella del fiscal, “por menosprecio a la Justicia”, aquello fue un suceso cotidiano más de una larga ristra de secuestros, expedientes, líos, multas y censuras varias que le encalomaron a la revista Hermano Lobo.

 

Ramón, como respuesta, se despachó con este chiste en la contraportada del  nº 154, una semana después.

 

Fuentes consultadas:

La hemeroteca del buitre
Fundación Francisco Umbral
Archivo revista Hermano Lobo
Hemeroteca ABCLa Vanguardia

 

Relacionado:

humor-apuros