Exposición de viñetas sobre el autodenominado Estado Islámico en Irán

Fuente vídeo: Euronews

La exposición muestra las viñetas seleccionadas en un concurso organizado por la Iranian House of Cartoon y se inauguró a finales de julio en el Museo de Arte Contemporáneo de Palestina en Teherán, ahora viajará a Iraq, Siria y el Líbano.

El director de la Iranian House of Cartoon, Massoud Shojai Tabatabai (Teherán, 1964) asegura que muchos de los dibujantes se juegan el tipo mostrando sus viñetas en público.

 

“Dos caricaturistas iraníes han sido amenazados.

Varios artistas árabes y occidentales trabajan utilizando un seudónimo por razones de seguridad”

 

Más viñetas de la exposición de obras del concurso “International Daesh-ISIS Cartoon & Caricature Contest-Iran”.

Rafael Correa y su obsesión con las viñetas

Precisemos, su obsesión es con las de Bonil. Y es crónica.

Imaginen por un momento que cualquier presidente, de cualquier país, dedicara cada cierto tiempo, dentro de su programa semanal de televisión de tres horas de duración, unos minutos a cargar contra una viñeta, contra su autor y contra el medio que la publica.

Imagine que hasta se edita una sección, con su cabecera correspondiente, para “contestar” a esa viñeta. Imagine también que lanza una arenga a su público animando a la gente a que reclame a su autor si se lo encuentra por la calle.

Pues eso es lo que hace Rafael Correa, el presidente de Ecuador. Y no es la primera vez,  en 2014 ya le llamó “gran mentiroso, un odiador del Gobierno,  disfrazado de caricaturista jocoso” y se refirió al diario como “sicarios de tinta” en su programa y también en Twitter.

Ahora imagine que ese presidente es Rajoy e intente no imaginar el choteo masivo y el montón de viñetas que le caerían encima si hiciera algo así. Sé que es mucho imaginar y que recrear ese supuesto es un recurso fácil, así que volvamos al aún más ridículo terreno de la realidad.

Y es que la historia de amor entre Correa y Bonil va camino de convertirse en un clásico. La desproporción resulta tan ridícula como peligrosa. Más allá de consideraciones sobre las supuestas empatías o antipatías de un viñetista con su gobierno, que un presidente reaccione de esta manera lo deja en muy mal lugar.

En esta ocasión la pataleta de Correa viene motivada por esta viñeta en la que Xabier Bonilla, Bonil, considera que el edificio de Unasur  y otras construcciones como el aeropuerto de Tena son “elefantes blancos”, expresión que se usa generalmente  para definir a proyectos o construcciones de escasa o dudosa utilidad  con respecto a su coste.

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Viñeta de Bonil en el diario El Universo 27/01/2016

“Veamos la caricatura, entre comillas, que en verdad son pasquines, del inefable Bonil…”

Así presenta la viñeta el presidente en el capítulo nº 460 de su programa  para a continuación llamar a la gente a que reclame:

“¿Cómo pueden insultar a los jóvenes más brillantes de nuestra patria?

Ahí está Yachay, mándenle, reclamen, reclamen. Defiendan sus derechos, defiendan su reputación. No puede ser que cualquier malqueriente diga…”

Pero el asunto no queda ahí, tras comentar estos proyectos señalados en la viñeta, añade:

“…pero qué van a entender estos mediocres, estos panfletarios estas cosas, su labor es sólo odiar, confundirnos, robarnos la alegría. Que nos robe todo, menos la esperanza, pero sí a rechazar a tanto mediocre y mentiroso.”

Y pasa a presentar la sección de respuesta, la cantinflada de la semana.

“Es tan ridículo lo que hace este hombre que le hemos preparado la cantinflada de la semana. Adelante. Con el inefable, Bonil.

No sé si es bueno darle tanta importancia, pero sí indigna tanta mala fe ¿no? Vamos…”

Y Correa da paso al vídeo:

 

Después de “la cantinflada de la semana”, Correa desata su particular drama y lanza su arenga en la que llama a los asistentes a reclamar al autor “cuando lo vean por la calle”:

“Hay que saber diferenciar, eso no es humor, eso es un pasquín.

¿Nos están engañando o no nos están engañando?

No puede ser humor el engaño, compañeros. A rechazar esto. A reclamarle a esta gente. Cuando lo vean por la calle reclámenle. Sean honestos, inauguren la decencia. Que no queden en la impunidad estas cosas.

Aquí no debe reaccionar el gobierno, debe reaccionar la ciudadanía. Nos quieren robar nuestra autoestima, nos quieren robar nuestro orgullo, nos quieren robar nuestra esperanza. No hay derecho a eso.”

Rafael correa no distingue sátira, de crítica, de chiste blanco o negro. Tampoco creo que quisiera aunque pudiera.

Y tiene suerte el autor de que en esta ocasión el presidente diga que aquí no debe reaccionar el gobierno, porque ese mismo gobierno , cuando ha “reaccionado”,  ha empaquetado al dibujante, y al medio, en cuatro ocasiones. En alguna de ellas con multa gorda al diario y obligando a ambos publicar disculpas, incluyendo rectificación en formato viñeta (sic).

El círculo se cierra con otra viñeta.

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Viñeta de respuesta de Bonil 30/01/2016

Historial de denuncias a Bonil y/o el diario El universo:

naricesRafael Correas VS Bonil

naricesEcuador, nueva denuncia ante Supercom por una viñeta

naricesCuarta denuncia a un medio ante la Supercom a causa de una viñeta de Bonil

Relacionado, 54 casos en otros países.

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Máquinas con sentido del humor

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Esta semana me he cruzado unas cuantas veces con esta noticia y reconozco que no le he hecho mucho caso por el planteamiento de los titulares,  al final me pudo la curiosidad.

Desde 2005, la revista semanal The New Yorker publica una viñeta sin palabras para que los lectores propongan el texto para completarla, la idea ganadora se publica a la semana siguiente. Este concurso es una de las secciones más populares del diario. Suelen recibir unas 5000 propuestas cada semana. Se seleccionan tres y los lectores votan la que consideran mejor.

Imagino el currazo de leer y seleccionar las más graciosas, según el criterio del editor.

 Bob Mankoff, dibujante y editor del concurso en The New Yorker, ha aprovechado todas esas propuestas y ha colaborado con investigadores de Microsoft en un proyecto de inteligencia artificial para procesar viñetas y leyendas en un intento de crear un automatismo que determine  lo que es gracioso. Un algoritmo del humor.

Esta idea fue de Dafna Shahaf, que se preguntó si se podría enseñar el humor a un ordenador.

Para ello han usado una selección de viñetas de The New Yorker, las propuestas de texto enviadas por los lectores y un software de AI en un intento de dotar a la máquina de cierta comprensión del humor, al menos del que prefieren los lectores y editores The New Yorker.

Para contar esto, algunos tiraron de titular sensacionalista intentando convertir el experimento en algo más espectacular. Así, algunos medios, como Europa Press lo contaron bajo este enunciado para que nos imagináramos un androide cachondo:

Microsoft enseña a un robot a tener sentido del humor.

PCWorld lo tira también por ahí:

Microsoft le enseña comedia a sus computadoras

Bloomberg directamente tituló que el ganador del concurso de viñetas era un ordenador.

And the New YorkerCartoon Contest Winner Is … a Computer

La cuestión es que ya están los resultados del estudio (PDF) del que se ofrecerán detalles hoy, 13 de agosto, en una conferencia en Sidney.

Mientras que el experimento de Microsoft parece descubrir que los mensajes positivos funcionan mejor en las viñetas, de un segundo estudio (PDF) de un investigador de la Universidad de Michigan, basado en esa misma base de datos de The New Yorker,  se desprende lo contrario.

De ambos estudios se entiende que, si bien se pueden descubrir elementos comunes en lo que se consideran chistes graciosos o malos, aún andamos muy lejos de poder eliminar la intervención humana para escribirlos.

Mankoff cree que muy probablemente un ordenador nunca será capaz de derrotar a las personas en lo que a humor se refiere.

El verano pasado ya se leía que la agencia Associated Press iba a sustituir a periodistas por robots que elaborarían la mayoría de noticias sobre los resultados trimestrales de las empresas. Cuando en realidad se trataba de un complemento.

En marzo del año pasado, Los Angeles Times fue el primero en publicar la noticia de un  terremoto de 4,4 grados en la escala de Richter y  ya entonces se volvió a hablar del “robot periodista” que podría sustituir a los periodistas,  pero se trata de un algoritmo llamado Quakebot creado por Ken Schwencke (periodista y programador)  que extrae información del Servicio Geológico de EE.UU (USGS) y genera un artículo breve en cuanto se produce un temblor.

Su código también genera historias sobre homicidios. En cualquier caso se precisa de la intervención humana para filtrar y decidir lo que se publica.

Desde hace años se leen noticias exageradas de máquinas que reemplazan a informadores o creativos, ahora también se apunta a las viñetas. Si ya se antoja complicado automatizar chistes con cierto sentido del humor, además dibujarlos sigue pareciendo ciencia ficción. O eso espero.

 

Multan a dos dibujantes turcos por insinuar que Erdogan es homosexual

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Eso es lo que ha considerado un juzgado turco para condenar a los autores de este portada.

Dos dibujantes de la revista satírica turca Penguen han sido multados por una viñeta que ha sido interpretada como un insulto al presidente turco.

Según algunas fuentes, un ciudadano turco llamado Cem Safcer presentó una queja a la oficina del Primer Ministro, argumentado  que el gesto de la mano “en forma de bola” (que se usa como insulto) abrochándose la chaqueta, señala que la persona a la que saluda es homosexual.

Poco después, los abogados que representan a Erdogan entraron en el proceso solicitando al juzgado un castigo para los dibujantes por “insultar a un cargo público”.

 

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En Turquía,  país de mayoría suní en el que la homosexualidad no está bien vista,  siguen intentando adaptarse a la legislación europea, pero  es frecuente recibir noticias relacionadas con casos de homofobia.

Los autores, Bahadir Baruter y Ozer Aydogan, se enfrentaban a una pena de cárcel por este dibujo de la cubierta de Penguen de agosto de 2014. Finalmente fueron declarados culpables de insultos al presidente Recep Tayyip Erdogan.

Los dibujantes insistieron durante su declaración que no tenían ninguna intención de sugerir la homosexualidad de Erdogan.

El 24 de marzo de 2015 el tribunal condenó a ambos dibujantes a 14 meses de prisión.  Esa condena fue reducida a 11 meses y 20 días, por “buena conducta” durante el juicio, y finalmente conmutada por una multa de 7.000 liras (2450€ aprox.)  para cada uno de ellos.

Y finalmente la respuesta de la revista en su portada del 2 de abril de 2015.

penguen-abril

No es la primera vez que en Turquía se procesa a periodistas, humoristas o activistas. Erdogan tiene también un largo historial de denuncias contra revistas y dibujantes que se remonta a principios de 2000. Aquí puedes ver algunos ejemplos: