La complicada relación amorosa entre Ben Garrison y Donald Trump

La complicada relación amorosa entre Ben Garrison y Donald Trump

Podría decirse que el de Garrison ha sido el paso más fugaz de un dibujante por la Casa Blanca, no llegó a pisarla.

El 5 de julio, el viñetista Ben Garrison anunció en su cuenta de Twitter que había sido invitado a la Casa Blanca para participar en una cumbre de medios sociales, (un sarao para hablar de lo mal que los tratan) pero el 10 de julio, tras distintas quejas, entre ellas la de la Liga Antidifamación, se canceló la invitación.

Los motivos no quedan claros, pero se supone que la Casa Blanca simplemente ha optado por evitar polémicas.

La discusión se ha centrado en las ya eternas acusaciones de antisemitismo y el origen de muchas de esas quejas se basan en esta viñeta de 2017, que Mike Cernovich encargó a Garrison para publicar en la página web de su podcast y que la Liga Antidifamación ya criticó por difundir mensajes de «conspiración judía». Garrison siempre negó que hubiera un mensaje antisemita en su crítica contra David Petraeus y H.R. McMaster, Soros y la familia Rothschilds.

La complicada relación amorosa entre Ben Garrison y Donald Trump

Cernovich fue uno de los principales promotores de la absurda teoría de la conspiración bautizada durante la campaña a las presidenciales de 2016 como «Pizzagate» que aseguraba que Hillary Clinton lideraba una red de personas dedicas a la explotación sexual de niños y que llevó a un hombre de Carolina del Norte de 29 años a disparar un rifle de asalto en una pizzería del área de D.C creyendo que en su interior había niños secuestrados.

 



 

Jonathan Greenblatt, responsable de ADL (Liga Antidifamación) pedía abiertamente que se retirara la invitación de Garrison a la cumbre.

«El antisemitismo se normaliza cuando los ejemplos obvios, como las viñetas groseramente antisemitas, se pasan por alto. Así como las viñetas de este tipo no deberían publicarse en ninguna parte, los dibujantes que producen tanto odio no deberían ser invitados a la Casa Blanca. Hacemos un llamamiento a la Casablanca para que rescinda la invitación».

La cumbre también ha sido criticada por reunir a notables creadores y propagadores de noticias falsas de la extrema derecha y al jefe de campaña de Trump para las elecciones de 2020.

Tampoco han faltado los que han señalado la ironía de que la Liga Antidifamación mantenga en su web (captura) una viñeta de Garrison manipulada.

Sería irónico tener que demandar a la «Liga Anti-Difamación» por … difamación. (La ADL señaló el racismo anteriormente cuando convenía a sus aliados). Sin embargo, continúan difamando a Garrison con una viñeta falsa atribuida al dibujante. Retractarse, o ser demandado.

El mismo día, la  ADL añadió una nota bajo la viñeta aclarando que se trataba de una manipulación.

De hecho, en internet siguen rulando montones de viñetas manipuladas contra las que Garrison intentó luchar, sin éxito.

 

 

Incluso alguno relacionó con sarcasmo este asunto con las acusaciones de antisemitismo al NYT que le llevó a eliminar las viñetas de sus páginas y los hay que hasta creen que Trump está censurando ya hasta a sus propias bases.

Anotaciones al margen

Entre el ruido que provoca el cruce de opiniones y acusaciones creo se escapan detalles importantes cargados de curiosas paradojas.

La primera de ellas, al menos para mí, es el uso que hace Garrison de lo que en USA llaman «comissions», que no dejan de ser lo que aquí conocemos como encargos, aunque con algunas pequeñas diferencias. Encargar una viñeta política no es lo mismo que encargar un logo o la caricatura de un personaje.

Cuando alguien encarga una viñeta a un dibujante político, en realidad le está marcando una línea de pensamiento y una opinión concreta que el viñetista debe compartir porque la firmará. Lo justo sería que, en ese caso, ambas firmas aparecieran en la viñeta. No imagino a Garrison aceptando encargos para dibujar viñetas críticas con Trump.

Cada cual es libre de buscarse las habichuelas como quiera y pueda, pero aceptar ilustrar opiniones ajenas por pasta, por muy coincidentes que sean con las propias creo que va en contra de lo que entiendo como el ejercicio de la profesión.

Dicho esto, tampoco creo en ese mantra de que si el humorista no carga contra todos entonces es el bufón de alguien. ¿Quién convirtió esta tontería en una ley sagrada?

Todo autor tiene derecho a posicionarse donde quiera y como quiera, incluso tomando partido. Eso es lo que hace Garrison sin esconderse y al que no le guste puede criticarlo y hasta agarrar un lápiz y dibujar desde otro punto de vista.

Ben Garrison siempre ha dado un tratamiento de adoración a la figura de Trump. En sus viñetas lo eleva a la categoría de superhéroe, lo venera con pasión y lo representa como un icono pop. Lo dibuja musculoso, joven, apuesto, triunfante. Cualquiera de sus viñetas podría ilustrar folletos de su campaña y dejaría a las bellas ilustraciones de las revistas de las sectas a la altura de las de los cuentos infantiles.

Entre defender una posición política e idolatrar a un político hay miles de millones de kilómetros de distancia.

 

 

Incluso ha llegado a soltar viñetas tan bajunas como esta en la que, aprovechando una chufla mierder sobre Michelle Obama, parió una escena que parece cualquier cosa menos una crítica o sátira política. ¿Dónde está el gag aquí?

 

El dibujante es tan fan del presidente que hasta destacaba como un logro que Trump compartiera una de las viñetas publicada en su página.

 

 

Ahora, ese mismo al que ha hecho tanto, y tantas veces, la pelota le ha dado la espalda y cuando el ogro está en casa, hay que que hacer muchos malabares para esconderlo. Ben Garrison no dudó en culpar a todos menos a Trump.

El dibujante quiso decir la última palabra en un comunicado en el que aseguraba que había pactado con la Casa Blanca no hablar del asunto, pero que se vio obligado cuando algunos medios, como la CNN, empezaron a publicar que había sido «desinvitado».

Aún así, confiesa que su «amor» por Trump, o lo que es lo mismo, su animadversión por cualquier cosa en el lado opuesto, sigue intacto.

Ojalá alguien que me mire como Garrison mira a Trump.

 

Dibujante canadiense despedido 24 horas después de que una de sus viñetas se hiciera viral

Michael de Adder Trump Rio Bravo

Viñeta en cuestión

 

¿Qué es más loco? ¿Un viñetista despedido de un periódico por una viñeta que no dibujó (recordando una frase de Chappatte por este asunto) o un viñetista despedido de un periódico por una viñeta que no publicaron?

 

Esa es la pregunta retórica que se hace Michael de Adder, el dibujante canadiense autor de la imagen que encabeza este texto.

La escena, muestra a un Donald Trump impasible junto su carrito de golf ante los cuerpos sin vida de Óscar Alberto Martínez Ramírez y su hija Valeria, inmigrantes ahogados cuando cruzaban el río Bravo y a los que pregunta si puede jugar por allí.

Michael de Adder fue despedido de su trabajo como viñetista editorial para los principales periódicos de Brunswick News Inc. 24 horas después de que esta viñeta se volviera viral en las redes sociales, de Adder llevaba 17 años trabajando para la empresa.

La empresa editora es propiedad de James K. Irving, una de las personas más ricas de Canadá.

El 28 de junio, el  dibujante anunció así que prescindían de sus viñetas:

 «Los altibajos de las viñetas. Hoy dejo de publicar en todos los periódicos de New Brunswick».

Más tarde, matizaría la importancia de su salida de los diarios.

«Por cierto: no soy una víctima. Acabo de terminar un libro que saldrá en septiembre y sigo como freelance para algunos periódicos increíbles. Es un revés, no un golpe mortal».

Michael de Adder fue presidente de la ACC y también formó parte de la junta de CRNI,  Cartoonists Rights Network International.

 



Trump, tema tabú

Wes Tyrell, actual presidente de la ACC, Asociación de Viñetitas Canadienses, ha publicado su opinión en la que se moja sobre el que cree es el motivo del despido de Adder:  intereses comerciales de la empresa editora canadiense en Estados Unidos.

Aunque (Michael de Adder) ha declarado que no le habían dado ninguna razón  para su despido, el momento no ha sido una coincidencia.

Michael me dijo una vez que no sólo era difícil trabajar para  J.D. Irving, también que había una serie de temas tabú que no se podían tocar. Uno de estos temas tabú era Donald Trump. Michael ha dibujado muchas viñetas bien documentadas sobre Trump, sin embargo, sistemáticamente, nunca se han publicado en los diarios de Brunswick.

 

Tyrell lo tiene claro:

Realmente es simple, J.D. Irving, Limited no sólo es un conglomerado de propiedad privada (también dedicado al petróleo) con sede en New Brunswick, sino que también es un gigante internacional con alcance global. El comercio ha sido un problema desde que Trump asumió la presidencia, el comercio que afecta directamente a los Irvings, por no mencionar otros muchos problemas. El propio presidente es una amenaza, ya que castiga a todos aquellos que cree que son sus oponentes.

 

Actualización. 17:45

Brunswick News Inc (BNI) ha publicado esta tarde un comunicado negando que la viñeta sobre Trump tenga relación con el fin de la relación con el dibujante. Algo que más de uno no se cree.

«Es una narración falsa que surgió a la ligera y de manera imprudente en las redes sociales», añaden.

También afirman que  «El Sr. de Adder ni siquiera ofreció esta viñeta a BNI» ( de Adder nunca ha afirmado esto) y que la decisión estaba tomada desde hace tiempo: «La decisión de recuperar a Greg Perry (y añaden con cierta retranca «como favorito de los lectores») se tomó mucho antes de esta viñeta, y las negociaciones han estado activas desde hace semanas».

Greg Perry rechaza sustituir a Michael de Adder

Actualización 4 de julio. El dibujante Greg Perry, que iba a ser el reemplazo de Michael de Adder en Brunswick News Inc. dice que ya no quiere trabajar para la empresa y pidió que sus viñetas salgan de las páginas editoriales de sus periódicos. (Fuente)

Perry dijo que se sentía incómodo al ser catalogado por BNI como «favorito de los lectores«, lo que alimentó una reacción violenta contra él.

«Eso me impactó porque en un momento me sentí como si estuviera sólo frente a todo el planeta».

En declaraciones a CBC News, Greg Perry dijo que la reacción de las redes sociales después de que BNI despidiera a de De Adder y tras usar su nombre en las declaraciones sobre la decisión, se ha cobrado un precio.

«No utilizo las redes sociales, pero hay personas que sí lo han hecho para destruir esencialmente mi personaje y mi trabajo como viñetista».

» Todo esto por un trabajo en el que se gana lo mismo al mes que una tienda de una cadena de supermercados. No le deseo esto a nadie», añadió»

 

Relacionado: 127 casos en todo el mundo

 

The New York Times dejará de publicar viñetas políticas a partir del 1 de julio

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El New York Times ha anunciado que dejará de publicar viñetas políticas en su edición internacional «coincidiendo» así con la edición nacional, donde no existen las viñetas. El 1 de julio dirá adiós a la sátira y también a dos de sus dibujantes, Patrick Chappatte y Heng Kim Song, a los que se ha cepillado.

El diario lo ha anunciado así, resulta casi cómico que cierren esa nota recordando que el año pasado, por primera vez en su historia, ganaron un Pulitzer por unas viñetas políticas.

También publicaron un breve comunicado firmado por su editor, James Bennet, en la misma línea.

 

Nada de seguir corriendo riesgos al publicar opinión no controlada, moldeada, suavizada, adaptada y servida al gusto de los que cortan el bacalao en la empresa, que bien pueden ser internos y/o externos y pueden tener mucho que ver con la pasta que entra, o no.

No han sido pocas las opiniones en contra de esta decisión, desde los que califican al diario de cobarde hasta los que se sienten decepcionados y le recuerdan al NYT la tradición e historia de las viñetas políticas que ahora se cargan de un plumazo por una escaramuza puntual. Pero, claro, esta otra «turba» de contrarios a la desaparición de las viñetas no será la que influya en la postura del diario.

 

Los dibujantes, como era de esperar, también han reaccionado.

Viñeta de Clay Jones en su web

 

Viñeta de Joel Pett

 

Viñeta del mexicano Darío Castillejos en Twitter

 

Idígoras & Pachi en El Mundo

 

Viñeta de Ed Hall en Twitter

 

Viñeta de Kevin Kallaugher «Kal» en The Baltimore Sun acompañando a un editorial (No disponible desde Europa. O bien visitar con VPN o ver captura)

 

Viñeta del belga Steven Degryse «Lectrr«, en Twitter

 

Viñeta de Joep Bertrams en Cagle Cartoons

 

Viñeta del brasileño Osmani Simanca en Facebook

 

 

Viñeta en The Charlotte Observer por Kevin Siers, presidente de la Association of American Editorial Cartoonists (AAEC), que también publicó un comunicado.

 

Y aquí unas cuantas más:

 

En Cartoon Movement publican también una nota titulada » Una decisión aterradora y miope» de la que destacan estos párrafos:

En un debate público saludable (que un periódico como el NY Times debería facilitar), lo que sigue es una discusión sobre por qué esta caricatura cruzó la línea. ¿Por qué mucha gente encuentra esta caricatura tan ofensiva? ¿Qué se permite cuando criticamos a Israel y qué no? ¿Qué símbolos podemos usar? ¿Hasta dónde podemos llevar una caricatura de un político israelí? Todas las preguntas significativas que fomentarían un debate que conduciría a viñetas más fuertes, mejores y menos innecesariamente ofensivas (se incluye «innecesarias» porque a veces las caricaturas deben ser ofensivas).

Lo que no debería suceder es un completo silenciamiento de esta rama del periodismo visual. Porque se aleja del debate público. Es, a falta de una palabra mejor, censura. Utilizo la palabra censura no debido a la decisión en sí (es una prerrogativa de cada medio de comunicación decidir qué publicarán y qué no publicarán, por muy fuerte que pueda estar en desacuerdo), sino la aparente argumentación detrás de ella.

Por mucho que intenten maquillar la decisión diciendo que van a explorar otras formas de periodismo, incluyendo el «visual», queda claro que el suceso de abril, tras el que retiraron una viñeta señalada como antisemita en la que aparecía Netanyahu y Trump y por la que se deshicieron en disculpas, le ha dado el tiro de gracia al humor gráfico en el NYT.

 

Viñeta del dibujante portugués António Moreira Antunes publicada en la edición internacional de The New York Times del jueves 25 de abril. Antes, el 19 de abril, apareció en el semanario portugués Expresso

Tras la bronca anunciaron formalmente que dejaban de publicar viñetas sindicadas en su edición internacional y que recurrirían sólo a artistas con vínculos directos con el diario, esos mismos dibujantes que ahora despiden.

Uno de esos dibujantes, Chappatte, que dibuja para el NYT desde 2013, publicó en su página un artículo titulado «El fin de las viñetas políticas en The New York Times» en el que se lamenta de la decisión.

 

Viñeta de Patrick Chappatte publicada en la portada de la web de NYT el 8 de enero de 2015, tras el ataque a la revista Charlie Hebdo para ilustrar su opinión.

Aún así, se declara optimista y recuerda que esta es la era de las imágenes. «En un mundo de poca capacidad de atención, su poder nunca ha sido tan grande» añade, pero también advierte:

«Me temo que no se trata solo de viñetas, sino del periodismo y la opinión en general. Estamos en un mundo donde las turbas moralistas se reúnen en las redes sociales y se levantan como una tormenta, cayendo sobre las salas de redacción de un golpe aplastante. Esto requiere contramedidas inmediatas por parte de los editores, para dejar espacio a la ponderación o la discusiones significativas. Twitter es un lugar para el furor, no para el debate. Las voces más indignadas tienden a definir la conversación, y la multitud enfadada las siguen».

Patrick Chappatte ha hecho también una gran recopilación de enlaces a páginas donde se habla del asunto.

 

Y es que el panorama no pinta demasiado bien, lejos de alarmismos, basta echar un vistazo a los casos, cada vez más frecuentes, de dibujantes que perdieron sus trabajos por hacer justo aquello para lo que se supone que se les contrató.

  El San Diego Union-Tribune despide al dibujante mexicano Ramsés II por una viñeta crítica con Donald Trump

  El diario Pittsburgh Post-Gazette rechaza 19 viñetas de Rob Rogers y lo despide

  Un diario alemán despide a su dibujante por usar «estereotipos antisemitas en una viñeta

  Dibujante despedido por una viñeta crítica con la ley del Estado Nación de Netanyahu

Y otros tantos que se vieron involucrados en distintos jaleos

 

 

Trump y el cambio climático

Trump idiot

Viñeta del 02/12/2018 en CTXT

Al patán de Donald Trump, después de recibir y mandar al carajo un informe de la Casablanca de 1.656  páginas sobre los efectos del cambio climático en la economía, la salud y el medio ambiente sólo se le ocurre soltar un «no me lo creo».

Para Trump, este asunto es una cuestión de fe y ahí los datos no pintan nada. Donald, que tonto no es, sabe que este discurso cala bien entre sus parroquianos, acostumbrados a negar cualquier cosa que refuerce sus discursos conspiranoicos y negacionistas sobre todo tipo de cuestiones que puedan ser etiquetadas como temas de la «competencia» ideológica.

En una entrevista al diario The Washington Post añadió:

  “Uno de los problemas que tenemos mucha gente como yo, que tenemos niveles muy altos de inteligencia, no necesariamente somos creyentes. Miras nuestro aire y nuestra agua, y ahora mismo estamos en un lugar limpio. En cuanto a si es hecho por el hombre, no lo veo”.

Muy hábil, una arenga dirigida a sus obtusos para que se crean inteligentes, especiales y subversivos.

trump

Viñeta del 4 de junio de 2017 en CTXT

 



 

El año pasado Trump retiró a EE UU del Acuerdo de París contra el cambio climático. Ninguna sorpresa, ya había avisado.

Donald, experto en llenarse la boca de palabras que juntas parecen sonar bien, soltó enctonces su rollo habitual:

Mi obligación es para el pueblo estadounidense. El Acuerdo de París socavaría nuestra economía, debilitaría a nuestros trabajadores, debilitaría nuestra soberanía, impondría riesgos jurídicos inaceptables y nos pondría en desventaja económica permanente con los demás países del mundo.

El vicepresidente, Mike Pence, se limitó a repetir muchas veces “estadounidense”:

Nuestro Presidente está optando por poner en primer lugar los empleos estadounidenses, los consumidores estadounidenses, la energía estadounidense y la industria estadounidense.

Rick Perry, secretario de energía y gobernador de Texas, tiró por el triunfalismo chusco genérico:

Seremos un ejemplo para el resto del mundo sobre cómo alcanzar metas económicas, energéticas y ambientales simultáneamente.

El congresista James Sensenbrenner, fue aún más primitivo:

El presidente está manteniendo su promesa de poner América primero.

Aplaudo al Presidente Trump por poner a Estados Unidos primero y dejar este acuerdo climático injusto. Todos queremos un aire y un agua más limpios, pero podemos lograr estos objetivos sin perjudicar al país y subcontratar puestos de trabajo a países extranjeros “.

América para los americanos, América primero, somos los mejores, su rollo patriotero barato que no esconde más que el cateto mensaje negacionista, aislacionista y otros istas de siempre.

Farfolla adornada con un supuesto mensaje de defensa del trabajador, sin fondo, ni argumentos ni recorrido.