Nueva economía

Viñeta del 27/06/2018 en CTXT

La Inspección de Trabajo ha dado de alta en la Seguridad Social como asalariados a los repartidores de Deliveroo en Barcelona. Según eldiario.es, fuentes de Deliveroo aseguran no tener conocimiento del acta de Inspección de Trabajo, por lo que por el momento no hicieron declaraciones sobre el asunto.

Es una buena señal, ya que indica que se sigue rechazando el modelo laboral de estas empresas multinacionales como demuestran recientes inspecciones y sentencias:

 Marzo de 2018:  la inspección de trabajo francesa determina que  los repartidores de Deliveroo son empleados.

 Junio de 2018:  primera sentencia en España  que condena a Deliveroo y considera que los “riders” son falsos autónomos.

 

En 2017 se hizo la primera huelga de trabajadores de Deliveroo y en 2018 también la primera en Amazon. Además creció el número de denuncias sindicales y críticas contra las mal llamadas empresas de la “economía colaborativa” como Stuart, UberEats o Glovo.

En realidad, no son más que vericuetos para rebautizar la explotación y poder mostrarla como una evolución del empleo dentro de eso que llaman la “”gig economy“. Ese neopalabro cuqui define la contratación puntual para trabajos eventuales para los que el currante tendrá que poner de su bolsillo todos los recursos para poder desarrollarlo convirtiendo a los empleados en falsos autónomos por obligación. Del “nuevo” ecosistema ha nacido hasta un mercado negro de la explotación.

Viñeta de enero de 2015

El disfraz de la “revolución digital”

La única revolución digital” a la que acceden los trabajadores de estas empresas del postureo neoliberal es que terminan con un teléfono móvil implantado en el brazo para que una App gobierne su jornada 24/7. Mucho rollo digital, pero el trabajo sigue estando donde siempre, en la calle jugándose el tipo.

Los cancamuseros de la explotación disfrazada de progreso piden “un marco normativo específico para esta actividad concebida antes de la revolución digital” y siguen inventándose palabras chulis para que un obrero puteado sea presentado como un empresario autosuficiente.

El rizo es llamarlos emprendedores“, pero para que no cante mucho se han inventado una subcategoría de emprendedores pelones que ahora llaman “microemprendedores”, para los que tretenden que se cree un régimen especial.

 

Explotación

Viñeta del 20 de enero de 2018

Objetivo: eliminar los derechos laborales

Empresas como Deliveroo, Glovo o Uber siguen pidiendo “adecuar” la legislación laboral a su modelo hablando de “flexibilidad” y partidos como Ciudadanos sigue apoyando ese discurso envenenado que no es más que pasarse por el forro la ley y eliminar obligaciones para reescribir los derechos laborales. Su objetivo es tener empleados gratis y además sin tener que garantizarles derecho alguno.

En 2017, Deliveroo lo dejaba claro y retorcía su cinismo diciendo que dar derechos a los trabajadores aumentaría el precio de las entregas más de un euro, después, su nuevo argumento se volvió aún más macarra y advirtieron a  la Comisión Europea que se perderían 54.000  supuestos nuevos puestos de “trabajo” en dos años si se les obligaba a dar derechos a los repartidores.

Toda una declaración de intenciones sin doble interpretación, si no se les permite seguir atropellando al trabajador con sus inventos neoliberales con barra libre para cepillarse derechos se van a cabrear y van buscar nuevas ubicaciones que favorezcan la implantación de sus granjas de esclavos. Pues lo tengo claro, desmonten su  basura de empresa y tiren millas.

 

Explotación

Explotación

Viñeta del 20 de enero de 2018 en CTXT

Durante 2017  se hizo la primera huelga de trabajadores de Deliveroo y creció el número de denuncias sindicales y críticas contra las mal llamadas empresas de la “economía colaborativa” como Deliveroo, Stuart, UberEats o Glovo.

En realidad no son más que vericuetos para rebautizar la explotación y poder mostrarla como una evolución del empleo dentro de eso que llaman la “”gig economy“, neopalabro chuli que define la contratación puntual para trabajos eventuales para los que el currante tendrá que poner de su bolsillo todos los recursos para poder desarrollarlo.

Yo prefiero llamarlo trabajo de mierda, sin subterfugios, porque va mucho más allá del trabajo basura.

Viñeta de julio de 2017

Estas empresas ni contratan ni está entre sus planes jugar con la legislación laboral que jugamos todos. Además quieren regulación a medida para seguir normalizando la explotación y la precariedad.

Los nuevos esclavistas siguen predicando “lo nuevo”, que es tan viejo como nuestra propia existencia, con su diccionario de eufemismos bajo el brazo.

Viñeta de enero de 2015

Deliveroo hasta se permite el lujo de amenazar a la UE con la pérdida de “empleos” si se da derechos a lo que ellos llaman ‘riders’, el repartidor (en bici) de toda la vida.  Estos cínicos ahora hablan de empleo cuando se han empleado a fondo para negar que los repartidores fueran sus empleados.

Explotación o barbarie

Si en octubre de 2017, Deliveroo retorcía su cinismo diciendo que dar derechos a los trabajadores aumentaría el precio de las entregas más de un euro, su nuevo argumento es aún más bajuno.

Deliveroo advierte ahora a la Comisión Europea que se perderán 54.000  supuestos nuevos puestos de “trabajo” en dos años si se les obliga a dar derechos a los repartidores. Toda una declaración de intenciones sin doble interpretación, si no se les permite seguir atropellando al trabajador se van a cabrear y van buscar nuevas ubicaciones que favorezcan la impantación de sus plantaciones de Apps.

En una respuesta a una consulta de la Comisión Europea sobre el acceso a la protección social, Deliveroo llamaba a la Unión Europea a evitar acciones que frenaran el crecimiento de  su empresa, alegando que ellos han contribuido a crear  13.000 empleos en restaurantes y en sus cadenas de suministro en Europa durante el último año, 520 de esos empleos en España.

 

Viñeta de julio de 2017

En diciembre de 2017 el Tribunal de la UE sentenció  que Uber es un servicio de transporte y no una plataforma digital colaborativa impidiendo que sea operado por conductores particulares lo que envió un serio aviso a empresas como Deliveroo  o Airbnb.

En julio de 2017, la Inspección de Trabajo y Seguridad Social, abrió una investigación para determinar si Deliveroo estaba empleando a falsos autónomos para evitar el pago de impuestos y la cotización a la Seguridad Social y una resolución de la Inspección de Trabajo de Valencia, al contrario que otras, consideró que los repartidores de Deliveroo: “No son autónomos, ni trabajadores por cuenta ajena”, son “asalariados”.

En enero de 2018, La Inspección Laboral de Madrid sanciona a Deliveroo y vuelve a dar la razón a los repartidores. Dictamina que mantienen relación laboral con la empresa. La Inspección de Trabajo determina que los repartidores de Madrid son falsos autónomos y, por tanto, asalariados, por lo que la empresa debe darles de alta y no descargar ese coste en los trabajadores.

Como era de esperar, Deliveroo anuncia que recurrirá.

Unos cuantos palos

 

Marzo de 2018: Otra más, la inspección de trabajo francesa determina que  los repartidores de Deliveroo son empleados.

Junio de 2018primera sentencia en España que condena a Deliveroo y considera que los “riders” son falsos autónomos.

 

Pero a estos nuevos terratenientes, que implantan una App en vena a los porteadores para teledirigirlos a sus entregas, todo eso les da igual y defienden que la forma de trabajar debe ser así:

El trabajador se paga su cuota de autónomo, su uniforme, su vehículo, mantenimiento y reparaciones. Nada de vacaciones, gastos en bajas por enfermedad, accidente ni chorradas de esas. Y hay que estar disponible cuando a la empresa le salga de los genitales.

La empresa, además de ahorrarse cotizaciones e indemnizaciones por despido, porque no contrata, puede establecer horarios, precios y tiempos de entrega para apretar al máximo  “premiando” con más trabajo al que más se juega la vida para llegar antes y penalizando al que se retrasa o no acepta todas y cada una de sus urgencias.

A todo eso lo llaman “flexibilidad”

Viñeta de noviembre de 2016

Así que, amigos posmodernos de empresas chanchullo que os encondéis tras una falsa economía colaborativa, eso no es el mercado ni es colaborativo. Eso es ser explotado como falso autónomo. Métanse esto en la cabeza: el autónomo no tiene jefes, tiene clientes.

El autónomo no tiene un horario fijado por nadie, tiene un producto o servicio, si usted lo quiere lo compra o contrata y si no le interesan las tarifas y condiciones que marca el profesional autónomo en cuestión, le pide usted el producto a otro que lo venda a un precio que se ajuste a su presupuesto. Sin más historias, como comprar en una tienda u otra.

Viñeta de diciembre de 2014

Así que, en lugar de seguir con ese discurso idiotizante de la emprendeduría y la nueva economía, hagan gala de su tan cacareada creatividad empresarial y su pasión por crear  negocios e intenten crear empleo de verdad y no esas porquerías más propias de señor feudal.

 

Desigualdad

Desigualdad

Viñeta del 26/11/2017 en CTXT

 

La Comisión Europea califica de “crítico” el nivel de desigualdad en España, un análisis  socioeconómico de los 28 países de la UE no deja en buen lugar a nuestro país en cuanto a bienestar social, nos coloca en la séptima posición por la cola en cuanto a desigualdad.

Además de la desigualdad, España también es uno de los países en alerta por el abandono temprano de los estudios, el segundo peor de toda la UE después de Malta, y está en vigilancia por la caída de su renta disponible o por su tasa de pobreza. (Fuente)

Estas y otras conclusiones se desprenden del borrador del informe de la Comisión sobre empleo.

Informe Draft Joint Employment Report 2018

 

Según otro informe que lleva por título “Tendencias mundiales del empleo juvenil 2017″  (descarga local) publicado recientemente por la Organización Internacional del Trabajo (OIT)uno de cada cinco jóvenes españoles empleados está en riesgo de  pobreza. (Fuente)

Además somos el segundo país de la UE donde más creció el paro juvenil de larga duración. El 11% de los jóvenes españoles lleva más de un año sin trabajo, según Eurostat

 

Dibujantes despedidos

dibujantes despedidos

Viñeta del 28 de octubre en Patreon

A los dibujantes se les suele despedir por hacer lo mismo para lo que fueron contratados, basta que la empresa decida dar un quiebro editorial para mandarlos a la calle. Aunque habría que matizar que tampoco se puede llamar despido como tal, porque la mayoría no tienen un contrato que se pueda extinguir, por lo que sale muy gratis despacharlos.

No nos engañemos demasiado. Los que nos dedicamos a esto del garabato a veces parecemos un club de plañideras, pero hasta las plañideras cobraban mejor por los llantos.

Lo nuestro está más apretado. Seguimos buscando la risa/sonrisa/reflexión aunque el panorama laboral sea un erial que amenaza a desierto.

Este año está siendo malo para los obreros de la viñeta. Los dibujantes, igual que el resto de currantes de los medios, han tenido que ir sobreviviendo bajo una lluvia de despidos y recortes. Las bajadas de sueldo nos han precarizado aún más, si es que aún había margen para rascar.

 En febrero de 2017, La Vanguardia dejó de publicar los trabajos de Miguel Gallardo  y Josep Maria Rius i Ortigosa “Joma”, dibujantes que colaboraban desde hace años en el diario. Sus colaboraciones fijas pasaron a ser esporádicas, a capricho de las necesidades del periódico. Y ya sabemos como acaban estos ajustes. En diciembre de 2013 ya hubo otra tanda  (captura) de despidos “de aquella manera”, por Whatsapp  –  (Captura)

 En mayo de 2017, El Español prescindió de Guillermo que trabajaba para este digital desde su fundación en octubre de 2015. Según la empresa, el fin de la relación obedecía a motivos exclusivamente económicos.

 Octubre se llevó por delante a alguno más. Ernesto Rodera anunció el día 3 que esta era su última viñeta porque en CTXT tenían que ‘recortar nóminas’,  la colaboración no llegó a cumplir un año. Rodera publicó su primera viñeta en CTXT el 10 de noviembre de 2016.

 

Última viñeta de Rodera en CTXT

 

 Poco después, el día 10 de octubre, Ferran Martín contaba que República prescindía de sus viñetas tras casi cuatro años de relación y anunciaba (captura) que pasaba a ser #HumoristaDisponible

Última viñeta de Ferran Martín en República

 

 El 31 de octubre, Eneko las Heras  contaba que el diario 20 Minutos le había comunicado que prescindía de sus dibujos después de 17 años de viñetista en el periódico, que desconocía el motivo concreto y que tampoco preguntó. También añadió que algunos dibujos  (captura) ya no se habían publicado en papel durante las últimas semanas.

Última viñeta de Eneko en 20 Minutos

 

 Lluis Puigbert fue despedido de e-notícies el 29 de noviembre y lo contó así en su cuenta de Facebook y en su blog.

“Después de casi 5 años publicado en digital e-notícies, este es el último dibujo. Aunque las razones que me han dado son otras, me temo que su línea editorial cada vez más en cierto sentido y mis dibujos en otro han hecho imposible la colaboración.

Seguimos dibujando en el Setmanari de l’Alt Empordà, en la revista Presència, en el digital el Web Negre… y donde sea necesario. Ganas y temas no nos faltan”.

 

Última viñeta de Puigbert en e-notícies

 

2018, más de lo mismo

 

La situación no tiene pinta de mejorar y muchos medios siguen tambaleándose.

  En enero de 2018, el cierre de las revistas Interviú y Tiempo le arrancó otro cacho del sueldo a Eneko (otra vez) y Malagón, entre otros.

  También en enero, supuestamente por historias económicas, El Economista suspendió temporalmente las colaboraciones diarias de Pepe Farruqo y Napi que publicaban desde hacía 13 años, sin que los dibujantes sepan, después de un mes, si volverán a trabajar ni en qué condiciones.

 El 2 de febrero se conoció que El Periódico decidía prescindir de la viñeta del dibujante Miquel Ferreres que publicaba desde 1997. Según VilaWeb, la dirección del diario le comunicó que sus viñetas seguirán publicándose hasta el 28 de febrero. Las explicaciones de su despido han sido poco concretas y se han basado en motivos económicos y técnicos.

Una semana antes, el Grupo Zeta había anunciado un expediente de regulación de empleo para recortar un 45% de las nóminas de los casi 400 trabajadores de la redacción y de otros departamentos o su equivalente en despidos.

A finales de febrero, el diario ARA anuncia que a partir del 2 de marzo publicará una viñeta diaria de Ferreres  en su contraportada.

La que iba a ser la última viñeta de Ferreres en El Periódico fue rechazada.

 

Estos son sólo algunos de los tenemos noticias, bien porque son más populares, tienen más visibilidad o alguien se preocupa por difundir su situación, luego están los que se van cantando bajito y van perdiendo espacios donde trabajar, pero no nos enteramos.

Lo que no contamos

Hemos normalizado la precariedad, no sólo los dibujantes, todos. Nos han ido colando el discursito ese del freelance autosuficiente y toda esa mierda posmoderna de la cancamusa del emprendedor que puede trabajar en cualquier sitio del mundo a golpe de clic y algunos han llegado a creer que iban a llover longanizas de las gordas. Y si no consigues buenos encargos será siempre culpa tuya. Algo te falta o te falla, no eres bueno o hay otro mejor.

La realidad es mucho menos romántica. La mayoría de los autores son/somos autónomos sin más recursos e infraestructura que la mesa en casa y el lápiz.

Muchos de los que conozco necesitan currar para dos, tres o más cabeceras para juntar algo que se parezca a un sueldo. Y cuando un cliente se cae suelen quedarse en una situación cercana a la miseria. Algunos afortunados consiguen conservar varias colaboraciones y pueden aliviar el hachazo con otras ñapas, relacionadas o no con el viñeteo.

Pocos tienen un contrato, ni mercantil, que al menos les asegure cierto compromiso en tiempo y los precios a la pieza han bajado hasta parecerse a tarifas de hace  15 o 20 años. Otra lucha es la de la agonía del clic, ya hay gente currando bajo la sombra amenazante del cumplimiento de objetivos de tráfico.

Y el racaneo, el racaneo que no falte para seguir normalizando esa losa interesada de que con la tripa vacía se crea mejor y la monserga de que hay que promocionarse a base de regalar horas de trabajo para que se lucren cuatro listos.

Es habitual recibir propuestas de colaboración en las que el que hace la oferta está convencido de que  “colaboración” y “trabajar gratis” es la misma cosa, palabras gemelas e inseparables. Eso sí, con imposición de periodicidad y todas las obligaciones que quiera imaginar el medio que propone la colaboración. Así, ante la dificultad de “meter cabeza” y encontrar hueco donde publicar, no son pocos los que aceptan con la esperanza de que con el tiempo recibirán un pago decente “cuando la cosa funcione”.

Ya no estoy seguro de si hay más dibujantes que medios donde currar o menos vergüenza que ganas de tratar a los trabajadores con un mínimo de respeto.

 

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