Autoexplotación

Despedir a un trabajador es hoy un 64% más barato que hace seis años mientras va creciendo la legión de currantes que se alistan gratis a la plantilla de empresas explotadoras y de los que se puede prescindir por la misma cantidad.

La autoexplotación bajo la falsa economía colaborativa ha creado una nueva raza de obreros que ha somatizado que es lo que hay y que no puede ser de otra manera, entre ellos los hay que hasta creen que son emprendedores porque trabajan con una App y con su móvil, que pagan de su bolsillo, como el resto de herramientas para desarrollar el trabajo para alegría y beneficio del patrón.

Y es que no se puede estar contra el progreso, el futuro ya está aquí y la trampa funciona. Todo el que se niegue a aceptar este estercolero en el que se ha convertido el mercado laboral será visto como un neoludita cavernícola.

 

Autónomos

Las vacaciones del autónomo

Viñeta del 17/07/2018 en CTXT

El Gobierno de Pdro Snchz tiene un montón de frentes abiertos, hasta podría parecer que es una estrategia de precampaña para machacar un tema sobre otro y tenernos entretenidos por saturación.

Por un lado la supuesta derogación, reforma, ya veremos de la Ley Mordaza, por otro la promesa fallida de publicar la lista de los anmistiados fiscales por el chanchullo de Montoro gracias a que una sentencia del constitucional lo prohíbe, aunque otros afirman lo contrario. En cualquier caso, sea una cosa u otra, no veremos al emérito declarando ni siendo investigado.

También dudo que cierre los CIE y mientras sí, mientras no, ahí anda dándole vueltas a lo de sacar al del culo blanco, y toda su parafernalia de exaltación franquista, del Valle de los Caídos. En los ratos libres andan con el asunto de la tele, a tope con el circo.

Y la reforma laboral, esa eterna reforma.

Algo que he escuchado últimamente, que me ha parecido razonable y me afecta, ha salido de la boca de la ministra de trabajo porque parece que el gobierno plantea un arreglo fiscal para que los autónomos paguen por sus ingresos reales.

“No es razonable que un autónomo que tenga unos ingresos de 150 euros al mes tenga que pagar una cuota de 300 euros”, dijo Magdalena Valerio.

 

 

Este debate no es nuevo. Tres de cada cuatro autónomos están cotizando por debajo de sus ingresos. No se entiende que un autónomo que no llega al SMI, se estima que más de 300.000 no ganan esa cantidad, pague la misma cotización que otro que gana un saco de miles.

Si a todo eso le sumamos el mamoneo de las empresas que dicen ser de eso que llaman “gig economy y “economía colaborativa”  como excusa para darle caña a la explotación, la precarización y el fraude a la seguridad social obligando a los trabajadores a tener que currar como falsos autónomos, el mercado laboral para el autónomo se ha convertido en un estercolero posmoderno.

Por mucho que se nos insista en que cotizar por la mínima nos va a dejar una pensión de mierda, lo cierto es que es la tendencia es esa, pagar la mínima cuota porque la cosa no da para más y cada día son más los autónomos que optan por pagar lo justo. En lo personal le aseguro que ojalá pudiera pagar más, lo haría con gusto, sería señal de que he salido del umbral de la porca miseria.

 

 

Si nos damos una vuelta por internet donde se hable de los problemas y reivindicaciones de los autónomos encontraremos un mundo paralelo dopado de tópicos. Se acusa con alegría al autónomo de escaquear impuestos y engañar con la facturación pero la realidad es otra. Ha crecido el número de autónomos sin empresa, ni local ni empleados que además se tienen que pagar todos los gastos para poder ejercer de trabajador temporal.

A la flota de “freelances” pelones de siempre hay que sumar la cantidad de incautos “emprendedores” que el gobierno anterior consiguió captar con la oferta de la tarifa plana de 50 euros de seis meses para nuevas altas, luego ampliada a un año y a dos para autónomos de municipios de menos de 5.000 habitantes.

 

Sea como sea, como no quiero salirme de la línea habitual de pesimismo optimista,  habrá que esperar para saber si le meten mano de verdad y no resulta otra propuesta campanazo que se queda en campanilla de llamada al voto.

 

Nueva economía

Viñeta del 27/06/2018 en CTXT

La Inspección de Trabajo ha dado de alta en la Seguridad Social como asalariados a los repartidores de Deliveroo en Barcelona. Según eldiario.es, fuentes de Deliveroo aseguran no tener conocimiento del acta de Inspección de Trabajo, por lo que por el momento no hicieron declaraciones sobre el asunto.

Es una buena señal, ya que indica que se sigue rechazando el modelo laboral de estas empresas multinacionales como demuestran recientes inspecciones y sentencias:

 Marzo de 2018:  la inspección de trabajo francesa determina que  los repartidores de Deliveroo son empleados.

 Junio de 2018:  primera sentencia en España  que condena a Deliveroo y considera que los “riders” son falsos autónomos.

 

En 2017 se hizo la primera huelga de trabajadores de Deliveroo y en 2018 también la primera en Amazon. Además creció el número de denuncias sindicales y críticas contra las mal llamadas empresas de la “economía colaborativa” como Stuart, UberEats o Glovo.

En realidad, no son más que vericuetos para rebautizar la explotación y poder mostrarla como una evolución del empleo dentro de eso que llaman la “”gig economy“. Ese neopalabro cuqui define la contratación puntual para trabajos eventuales para los que el currante tendrá que poner de su bolsillo todos los recursos para poder desarrollarlo convirtiendo a los empleados en falsos autónomos por obligación. Del “nuevo” ecosistema ha nacido hasta un mercado negro de la explotación.

Viñeta de enero de 2015

El disfraz de la “revolución digital”

La única revolución digital” a la que acceden los trabajadores de estas empresas del postureo neoliberal es que terminan con un teléfono móvil implantado en el brazo para que una App gobierne su jornada 24/7. Mucho rollo digital, pero el trabajo sigue estando donde siempre, en la calle jugándose el tipo.

Los cancamuseros de la explotación disfrazada de progreso piden “un marco normativo específico para esta actividad concebida antes de la revolución digital” y siguen inventándose palabras chulis para que un obrero puteado sea presentado como un empresario autosuficiente.

El rizo es llamarlos emprendedores“, pero para que no cante mucho se han inventado una subcategoría de emprendedores pelones que ahora llaman “microemprendedores”, para los que tretenden que se cree un régimen especial.

 

Explotación

Viñeta del 20 de enero de 2018

Objetivo: eliminar los derechos laborales

Empresas como Deliveroo, Glovo o Uber siguen pidiendo “adecuar” la legislación laboral a su modelo hablando de “flexibilidad” y partidos como Ciudadanos sigue apoyando ese discurso envenenado que no es más que pasarse por el forro la ley y eliminar obligaciones para reescribir los derechos laborales. Su objetivo es tener empleados gratis y además sin tener que garantizarles derecho alguno.

En 2017, Deliveroo lo dejaba claro y retorcía su cinismo diciendo que dar derechos a los trabajadores aumentaría el precio de las entregas más de un euro, después, su nuevo argumento se volvió aún más macarra y advirtieron a  la Comisión Europea que se perderían 54.000  supuestos nuevos puestos de “trabajo” en dos años si se les obligaba a dar derechos a los repartidores.

Toda una declaración de intenciones sin doble interpretación, si no se les permite seguir atropellando al trabajador con sus inventos neoliberales con barra libre para cepillarse derechos se van a cabrear y van buscar nuevas ubicaciones que favorezcan la implantación de sus granjas de esclavos. Pues lo tengo claro, desmonten su  basura de empresa y tiren millas.

 

Explotación

Explotación

Viñeta del 20 de enero de 2018 en CTXT

Durante 2017  se hizo la primera huelga de trabajadores de Deliveroo y creció el número de denuncias sindicales y críticas contra las mal llamadas empresas de la “economía colaborativa” como Deliveroo, Stuart, UberEats o Glovo.

En realidad no son más que vericuetos para rebautizar la explotación y poder mostrarla como una evolución del empleo dentro de eso que llaman la “”gig economy“, neopalabro chuli que define la contratación puntual para trabajos eventuales para los que el currante tendrá que poner de su bolsillo todos los recursos para poder desarrollarlo.

Yo prefiero llamarlo trabajo de mierda, sin subterfugios, porque va mucho más allá del trabajo basura.

Viñeta de julio de 2017

Estas empresas ni contratan ni está entre sus planes jugar con la legislación laboral que jugamos todos. Además quieren regulación a medida para seguir normalizando la explotación y la precariedad.

Los nuevos esclavistas siguen predicando “lo nuevo”, que es tan viejo como nuestra propia existencia, con su diccionario de eufemismos bajo el brazo.

Viñeta de enero de 2015

Deliveroo hasta se permite el lujo de amenazar a la UE con la pérdida de “empleos” si se da derechos a lo que ellos llaman ‘riders’, el repartidor (en bici) de toda la vida.  Estos cínicos ahora hablan de empleo cuando se han empleado a fondo para negar que los repartidores fueran sus empleados.

Explotación o barbarie

Si en octubre de 2017, Deliveroo retorcía su cinismo diciendo que dar derechos a los trabajadores aumentaría el precio de las entregas más de un euro, su nuevo argumento es aún más bajuno.

Deliveroo advierte ahora a la Comisión Europea que se perderán 54.000  supuestos nuevos puestos de “trabajo” en dos años si se les obliga a dar derechos a los repartidores. Toda una declaración de intenciones sin doble interpretación, si no se les permite seguir atropellando al trabajador se van a cabrear y van buscar nuevas ubicaciones que favorezcan la impantación de sus plantaciones de Apps.

En una respuesta a una consulta de la Comisión Europea sobre el acceso a la protección social, Deliveroo llamaba a la Unión Europea a evitar acciones que frenaran el crecimiento de  su empresa, alegando que ellos han contribuido a crear  13.000 empleos en restaurantes y en sus cadenas de suministro en Europa durante el último año, 520 de esos empleos en España.

 

Viñeta de julio de 2017

En diciembre de 2017 el Tribunal de la UE sentenció  que Uber es un servicio de transporte y no una plataforma digital colaborativa impidiendo que sea operado por conductores particulares lo que envió un serio aviso a empresas como Deliveroo  o Airbnb.

En julio de 2017, la Inspección de Trabajo y Seguridad Social, abrió una investigación para determinar si Deliveroo estaba empleando a falsos autónomos para evitar el pago de impuestos y la cotización a la Seguridad Social y una resolución de la Inspección de Trabajo de Valencia, al contrario que otras, consideró que los repartidores de Deliveroo: “No son autónomos, ni trabajadores por cuenta ajena”, son “asalariados”.

En enero de 2018, La Inspección Laboral de Madrid sanciona a Deliveroo y vuelve a dar la razón a los repartidores. Dictamina que mantienen relación laboral con la empresa. La Inspección de Trabajo determina que los repartidores de Madrid son falsos autónomos y, por tanto, asalariados, por lo que la empresa debe darles de alta y no descargar ese coste en los trabajadores.

Como era de esperar, Deliveroo anuncia que recurrirá.

Unos cuantos palos

 

Marzo de 2018: Otra más, la inspección de trabajo francesa determina que  los repartidores de Deliveroo son empleados.

Junio de 2018primera sentencia en España que condena a Deliveroo y considera que los “riders” son falsos autónomos.

 

Pero a estos nuevos terratenientes, que implantan una App en vena a los porteadores para teledirigirlos a sus entregas, todo eso les da igual y defienden que la forma de trabajar debe ser así:

El trabajador se paga su cuota de autónomo, su uniforme, su vehículo, mantenimiento y reparaciones. Nada de vacaciones, gastos en bajas por enfermedad, accidente ni chorradas de esas. Y hay que estar disponible cuando a la empresa le salga de los genitales.

La empresa, además de ahorrarse cotizaciones e indemnizaciones por despido, porque no contrata, puede establecer horarios, precios y tiempos de entrega para apretar al máximo  “premiando” con más trabajo al que más se juega la vida para llegar antes y penalizando al que se retrasa o no acepta todas y cada una de sus urgencias.

A todo eso lo llaman “flexibilidad”

Viñeta de noviembre de 2016

Así que, amigos posmodernos de empresas chanchullo que os encondéis tras una falsa economía colaborativa, eso no es el mercado ni es colaborativo. Eso es ser explotado como falso autónomo. Métanse esto en la cabeza: el autónomo no tiene jefes, tiene clientes.

El autónomo no tiene un horario fijado por nadie, tiene un producto o servicio, si usted lo quiere lo compra o contrata y si no le interesan las tarifas y condiciones que marca el profesional autónomo en cuestión, le pide usted el producto a otro que lo venda a un precio que se ajuste a su presupuesto. Sin más historias, como comprar en una tienda u otra.

Viñeta de diciembre de 2014

Así que, en lugar de seguir con ese discurso idiotizante de la emprendeduría y la nueva economía, hagan gala de su tan cacareada creatividad empresarial y su pasión por crear  negocios e intenten crear empleo de verdad y no esas porquerías más propias de señor feudal.