Trabajar gratis

trabajar gratis

La viñeta del 06/05/2017 en CTXT

Esta semana hemos conocido al “stagier”, término pijotero inventado por el gremio para llamar al aprendiz que curra un cerro de horas sin ver un duro porque está aprendiendo. Y eso no puede ser gratis.

Y el maestro no es un cualquiera. Es el mejor, la élite. El famoso, artista, emprendedor, triunfador y ejemplo a seguir.

Ahora, el restaurante de la estrella de los fogones es, por arte de magia, una escuela y el servicio una experiencia inolvidable que catapulta a los aspirantes a gran chef a lo más alto de los altares del arte de cocinar donde se mueve la fama y los dineros a quintales. Es lo más grande de un mundo aparte.

Pero es que esto siempre ha sido así, dicen, nadie obliga a nadie a nada, repiten. Pagan la formación con su trabajo, insisten. Para esta gente, el estatuto de los trabajadores y demás textos legales relacionados con las relaciones laborales son irrelevantes.

La figura del becario es una relación no laboral. El problema es el de siempre, una práctica habitual es convertir a becarios en plantillas encubiertas.

El engorde de plantillas con trabajadores baratos o gratis no se inventó ayer. Y eso es lo que confesó a medias Jordi Cruz cuando dijo que si tuviera que poner en plantilla a todos, su negocio no sería viable.  Dejó claro que la pasta es la prioridad cuando se trata de esa cosa maravillosa que es enseñar a jóvenes ansiosos de ser los más mejores.

De momento, un sindicato ya ha denunciado su restaurante ante la inspección de trabajo .

Se puede tener becarios sin soltar un céntimo, eso lo decide la empresa. Muchas no pagan ni un triste billete de autobús. A ese pago, que decide soltar (o no) la empresa, lo llaman “Ayudas al Estudio” en algunos convenios con universidades.

Los becarios buscan créditos que necesitan y/o de paso acercarse a las empresas. Unos tienen becarios solo en verano, otros todo el año en rotación legal para que no falten, pero que los tengan a montones los mismos que dicen ser la viva imagen del éxito profesional y empresarial es una contradicción gorda, un recochineo y una metáfora que habla sobre una nueva estirpe de explotadores forjada entre lucecitas y chanchanes del teatrillo mediático.

Carta abierta a una oferta de trabajo bestial

bestial

 

Lo de siempre.

Podría escribir un libro con los correos de personas, más o menos respetuosas, que pretenden que trabaje gratis.

Esta propuesta  fue directa al filtro “Mal rollo” por su penoso planteamiento, donde suelen quedarse criando malvas junto a otras ofertas absurdas.

Pero hoy tiraré por la calle de en medio y contestaré aquí.  A lo “carta abierta”, que vuelve a estar de moda.

Estimado empresario:

Dice usted haber visto mi web. Pero ni la ha leído, ni se ha molestado en intentar conocer mi respuesta habitual a las bestiales invitaciones a trabajar gratis.

Su correo reúne todos los malos vicios que suelen molestar a cualquier profesional de cualquier gremio.

Entiendo que ha hecho usted alguna una inversión en infraestructura, algún redactor currará para su periódico, habrá cerrado un precio con una imprenta para su bestial  tirada,  puede que hasta haya comprado algún ordenador, igual alguien se sienta a maquetarlo,  puede que alguien reparta su periódico y es probable que otro alguien se encargue de ejercer de agente comercial para hacerse con anunciantes.

Estoy seguro de que todos ellos trabajarán a cambio de que su nombre o web aparezca en su periódico, hasta la compañía eléctrica le habrá regalado la luz a cambio de una publicidad bestial. Sin embargo, si me equivoco y va a hacerlo todo usted solo, le felicito, es un trabajador bestial.

Pero le hago una propuesta bestial alternativa para que vea que no hay mala fe.

Le invito a escribir en mi blog con periodicidad semanal, se trataría de un texto gracioso, original e impactante, con un mínimo de 1000 palabras, no me hace falta conocer su estilo. Doy por hecho que, si se va a lanzar al mundo editorial,  hay calidad sobrada en su pluma.

Todo serán ventajas para usted, se dará a conocer y podrá jactarse de publicar bajo la influencia de mi firma. No le acarreará gastos de ningún tipo, como no deberá emitir facturas por su trabajo estará exento de impuestos y todo  gasto asociado a su actividad profesional.

Si por el contrario, entendí mal su correo y entre líneas me estaba preguntando por mis tarifas y condiciones, vuelva a ponerse en contacto y retomamos el asunto.

Reciba un bestial y gratuito saludo.

Epílogo.

Nunca contestó. Sospecho que dejó de leer este blog.