¿Quién vive ahí?

Viernes, Marzo 12th, 2010





Desde hace unas semanas trabajo de lunes a viernes en un sitio donde no hay televisión, ni nadie capaz de obligarme a tener una. Ni siquiera se escucha una a lo lejos.
Con un monitor y un ordenador chusquero con internet he montado lo que un pijigeek llamaría un “media center”. Por dos duros veo o escucho lo que quiero cuando quiero y como quiero, programación a la carta. Sigo sin entender como hay ultimamente tanto erudito indignado escribiendo tochos kilométricos sobre lo peor de la televisión.
Por lo general una persona medio normal, a la de tres zurullos (con uno debería bastar) que le metieran en la boca no volvería a ver ninguno de esos canales y menos aún tendría interés ni ganas de comentarlos.
Y conste que ni telecinco, ni antena 3, ni cuatro o la Radio Televisión Canaria han pasado completamente desapercibidos aquí y se han nombrado en alguna ocasión, también para destriparlos. Entiendo que la crítica puede servir, como poco, para el simple desahogo.
Pero lo que no se entiende es que haya tanto peatón suelto que todo lo que tenga como orden del día para comentar en bares, peluquerías, kioskos o esperando en un semáforo sea la sobredosis de todos esos zurullos televisivos que se metió la noche anterior.




En la imagen fuerzas revolucionarias de liberación del ejército Alcorconero durante el desfile de ocupación de la capital de España.
Anoche una parte importante de las fuerzas vivas vegetales del diálogo social intervinieron en el programa de televisión “Tengo un Alcorcón para usted”
Este espacio ha sido visto por 50 millones de posibles parados, mientras los guerreros sindicales y los mercenarios de la patronal echaban balones fuera.
Nota: Esta viñeta tiene una pequeña historia que está escrita aquí.





No sé qué me da más miedo, si la pistola (por muy inutilizada que esté) o la forma de mirar a cámara del que la porta, del que de momento sólo sé que se llama Juan Antonio.
El hombre explicaba cómo son los cartuchos y proyectiles 9 mm Parabellum.
Supongo que la finalidad de esta exhibición será para que si un día ve usted volando una bala de esas hacia su cabeza, sepa identificar el calibre y muera como un ciudadano bien informado.
Sensacional y divertido contenido para acompañar el trabajo nocturno.


Cuando aparecieron los primeros descodificadores intentaron vendernos dos tipos:
El “normal” baratito y básico sin adornos ni extras, nada más que lo estrictamente necesario y el “superquetecagas” algo más caro pero que supuestamente nos iba a permitir acceder a un mundo de servicios de lo más Matrix, nos hablaron de juegos, interactividad total, la leche de lo digital…
Pero a día de hoy ninguno de estos servicios adicionales existen y nunca más se supo, los que compraron la versión más cool hicieron el primo.
Pero ha llegado el futuro (segunda parte) y hoy nos hemos hartado de escuchar de la llegada de la TDT de pago, los medios nos han colocado como noticia que tendremos que pagar para ver sus nuevos canales, el mayor spam camuflado de “noticia tecnológica” de la historia de la tele.

Lo que nos han venido a contar los medios es que se van dar de hostias, más aún, por empezar a vender el opio deportivo más puro, los partidos de furgol. Se matarán por los derechos o puede que por la forma de retransmitir los partidos, quizá hasta podamos darle una patada digital en las rabadillas al delantero del equipo contrario cuando se acerque al área.
la TDT de pago puede que hasta nos permita mandar escupitajos digitales al árbitro o enviar SMS.´s a 7 euros la unidad para pedir que se le salga la churra a Cristiano Romualdo por la pernera del pantaloncillo y poder ver las repeticiones del pene seleccionando entre los mil planos de las mil cámaras disponibles en el campo.

Pero hagamos balance de lo que ahora hay: caca. Rellenan toda la noche con tele-consursos de mierda y el día con una machacante redifusión de lo más añejo de sus trasteros.
Antes si se iba la señal podías orientar la antena de cuernos o darle unos golpes mágicos a la tele en un lado o por encima, entonces sí que podías interactuar con el aparato, ahora no, eso se acabó.
Cuando se va , se va y no hay cable que chupar, clavija que apretar ni botón para afinar.
Y lo que son las cosas, he pasado unos días de visita en una ciudad andaluza, el lugar donde me alojaba estaba muy cerca de una sede de Canal Sur con montón de pirulos altos , pilotos rojos y antenas parabólicas, pues paradojicamente sus canales en TDT mostraban contínuos eructos de píxeles que se alternaban con un bonito mensaje de “sin señal“

Al final las casas parecerán aquellos antiguos bazares de Andorra, los aparatos se amontonarán alrededor de la tele formando un todo negro de lucecitas de colores con la maraña de cables y mandos y se seguirán vendiendo nuevos cacharros, adaptadores, lectores de tarjetas, discos duros, blancos, BlueRayos y centellas, hacheDeses y Super TFTflaster´s.
Pero en unos meses saldrá la nueva televisión ectoplasmósica con lector fotónico de pelotillas del culo y vuelta a empezar.
La verdadera tv sería posible sólo con un internet decente, programación configurable a gusto y con una conexión barata o gratis que bastantes impuestos se pagan ya, pero esa es justo la tv que muchos acabamos montando en casa sin demasiada complicación.
