El dibujante sudafricano “Zapiro” señalado como objetivo por los gemelos Thulsie

Jonathan Shapiro "Zapiro" en su estudio. Foto: Zapiro

El 9 de julio de 2016, la policía de Sudáfrica detuvo a cuatro presuntos terroristas que planeaban atentados contra embajadas, otras instituciones judías y personas en Pretoria, como parte de un supuesto plan para unirse al autodenominado grupo terrorista “Estado Islámico” (EI).

Los detenidos, que intentaron viajar a Siria en 2015,  fueron considerados por la policía sudafricana como integrantes de una supuesta célula terrorista en el país.

Entre ellos se encontraban los gemelos sudafricanos Brandon-Lee y Tony-Lee Thulsie, de 23 años, ahora,  durante el proceso judicial en el que han sido imputados por planificar atentados antisemitas, se ha conocido su lista de objetivos.

Los sospechosos pretendían atentar contra la escuela King High School David en Linksfield, Johannesburgo,  las embajadas en Pretoria del Reino Unido, EE.UU y Rusia, mezquitas chiitas y una empresa armamentística.

Entre las personas señaladas por los gemelos Thulsie se encontraba el inversionista Roy Topol, J-B MP Prouhet, secretario de la misión francesa en Sudáfrica y el conocido dibujante judío Jonathan Shapiro “Zapiro”, al que planearon matar “por dibujar viñetas sobre el mensajero de Allah“.

Jonathan Shapiro

Zapiro WebTwitterFacebook

Zapiro nació en 1958 en Ciudad del Cabo donde estudió arquitectura aunque pronto se “desvió” hacia el diseño gráfico y el humor gráfico.

A finales de los 80 estudió en la Escuela de Artes Visuales en Nueva York junto a celébres dibujantes como Art Spiegelman, Will Eisner y Harvey Kurtzman.

Zapiro ha publicado 21 libros y ha recibido varios premios y nominaciones tanto en Sudáfrica como en otros países de Europa.

El profeta en el diván

En mayo de 2010, grupos musulmanes intentaron  impedir la publicación de una viñeta  de Zapiro en el semanario sudafricano Mail&Guardian en la que dibujaba al profeta Mahoma.

TR: "Otros profetas tienen seguidores con sentido del humor". Viñeta de Zapiro

En la imagen, del 20 de mayor de 2016,  se representaba a Mahoma en el diván de un psiquiatra, quejándose de la falta de sentido del humor de sus seguidores.

El Cuerpo de Ulemas de Sudáfrica presentó una solicitud de urgencia para que el Tribunal Superior de Johannesburgo suspendiera la publicación alegando que la imagen podría podría provocar violencia en el país coindiendo con la, por entonces, próxima celebración del Mundial de fútbol. Su requerimiento no prosperó.

La viñeta atendía a una campaña internacional de dibujantes denominada “El Día de dibujar a Mahoma“, impulsada por  Molly Norris, después de que los creadores de la serie de dibujos animados  South Park recibieran amenazas de muerte por incluir una caricatura de Mahoma disfrazado de oso en uno de sus episodios.

Molly Norris recibió amenazas, confesó estar asustada y terminó disculpándose por haber organizado la campaña.

Zapiro y la justicia

También en 2010, otra viñeta le causaría ciertos problemas.

Viñeta de Zapiro (2008) por la que el presidente de Sudáfrica demandó al Sunday Times

El presidente sudafricano Jacob Zuma demandó a un grupo de comunicación por una viñeta de 2008 en la que la que se le representaba como el violador en una escena de violación grupal en la que aparece ‘la Justicia’ como la persona violada.

Esta viñeta de Zapiro pasaría a ser una de las más plagiadas en internet.

Zuma reclamaba cuatro millones de rands (unos 446.000 euros) por difamación al medio, así como un millón  de rands a un antiguo editor y al dibujante, según Eric van der Berg, abogado del periódico implicado, el  Sunday Times.

Desconozco si prosperó esta demanda, aunque todo parece apuntar a que no.

Zapiro no dejó de incomodar a Jacob Zuma. En julio de 2012 volvería a provocar enfados tras dibujar a Zuma como un gran pene, en una viñeta que se publicó en el diario Mail & Guardian.

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La España Fantasma a la venta

Otro boceto para la España Fantasma que se quedó en el cajón

Además de los motivos para comprar este libro, que expone el impulsor de la idea, se me ocurren algunos otros.

Tengo muy claro el concepto de autoedición, llevo un buen montón de años practicándola, como es natural, de mi bolsillo. Tampoco es la primera vez que divago sobre las muchas polémicas eternas que se montan alrededor de todo movimiento solidario basado en  colaboraciones altruistas y las distintas formas de pedirlas y lo apretado que resulta no pillarte los dedos invirtiendo tu tiempo, trabajo y muchas veces pasta para sacarlo adelante.

También me pican las teclas por dar un poco de cera a las editoriales de pensamiento analógico y prehistórico y para esas otras que lo pintan todo de colores “2.0” y luego esconden el  ya conocido modelo de “lo mucho para mi, las migajas para ti” pero eso lo dejaré para otro día.

Colaborar es algo que se debería hacer sólo desde el convencimiento absoluto, pero sobre todo considerando el proyecto un poco tuyo, de todos y de nadie.Y esto es lo que me pasó con “La España Fantasma”

Por eso he fotografiado y dibujado, y he promocionado  este libro además de comprar un par de ejemplares, como muchos otras personas para regalar uno, no necesariamente en navidad.

Me sirvió de excusa para pasear por Cádiz “deshabitada” por unas horas sin sentirme solo, me sirvió para conocer a Fernando, un traumatólogo amante de su curro que me contó un buen puñado de anécdotas y gran parte de la historia del edificio del hospital, en completa calma, por el que me invitó a  una visita guiada.

Pero lo que en el fondo  importaba es que de algo le servirá a otros.