Geolocalizando la estupidez

La mayoría de los que hablan de economía sumergida, picaresca y blablabla no han sufrido ni un solo día la realidad de la crisis en zonas históricamente maltratadas por la falta de trabajo.

Incluso algunos gestores de lo público, llamados a solucionarlo, saben y anuncian las cifras del volumen de trabajo «en negro» sin aportar soluciones para aliviarlo o adaptarlo a la realidad social,  más allá de criminalizar los subsidios para anunciar a continuación recortes y sanciones.

Hay muchos casos, demasiados, en los que trabajar  como sea en lo que sea  es un ejercicio simple de supervivencia en el que no existen alternativas.

El problema de hoy hay que solucionarlo hoy, como sea.

Intente vivir con 400 euros (si tiene derecho a ellos y como máximo durante seis meses y punto) , o sin nada, levántese un día y otro, y otro, rodeado de desesperanza, de ausencia casi absoluta de expectativas, sin nada en el bolsillo y vuelva que repetir que no es legítimo buscarse la vida como se pueda.

Aún así, siempre ando discutiendo con todos aquellos que, superados los problemas graves, siguen instalados en esa tradición tan nuestra (que no es patrimonio exclusivo del andaluz o el extremeño) de seguir en la economía sumergida y el trapicheo con excusas peregrinas.

La clase política se ofende cuando se generaliza y se les tacha de «casta» de privilegiados y/o corruptos,  pero no pierden oportunidad para tirar mierda al obrero, y lo hacen al bulto, incluso geolocalizando su estupidez.