Delincuentes

Viñeta del 16/06/2018 en CTXT

No tenemos medida, ni para las penas ni para las alegrías. El punto medio es una leyenda y con el cambio de gobierno no iba a ser menos.

A medida que se iban anunciando los “fichajes” del PSOE, llamarlos así ya era muy mala señal, la orgía de las loas al gobierno superaba en simplismo a cualquier frase que pudiera escribir el señor Wonderfull en una de sus tazas. Algunos hasta agradecían emocionados a sus parientes el cargo como si ya hubieran hecho méritos para felicitarse.

Tenía cierta lógica. No está de más que los cambios tengan ingredientes de ilusión, más aún teniendo en cuenta que hasta un palo con una peluca era sospechoso poder hacerlo mejor que el elemento al que sustituía, pero ese estado de excitación de la esperanza hizo que muchos olvidaran que no hay ministro perfecto como no hay persona perfecta. Ni falta que hace. Y que un ministerio lo conforman muchas otras personas.

Que sí, ya sé que mientras lee esto en su cabeza sigue sonando ese machacón  pensamiento, esa voz que repite: “pero es que comparados con los otros…”

Tan malo es alargar la euforia del éxito como la tristeza del fracaso, como jodido es instalarse en cualquiera de esos rincones porque nos convertimos en aquellos acríticos sin memoria que tanto tiempo hemos estado criticando.

Delincuentes

En seis días se cayó un ministro. No fue una dimisión y se marchó hablando de “jauría” y esas cosas. Màxim Huerta fue cesado, renuncia obligada. Llámelo como quiera. Despachar gestores de lo público por mamoneos fiscales debería normalizarse de una jodida vez para que no sea necesario ni festejar ni lloriquear.

Sobre este asunto se han escrito miles de opiniones, así que puede elegir la que más se ajuste a su sesgo. Yo me quedo con la de la exministra Sinde, por lo que representa y por su título: “No somos delincuentes“.

Los textos de Sinde siempre tan huecos como sus ideas. “No somos delincuentes, somos trabajadores como cualquiera“, sentencia Ángelez González-Sinde, pero con ministerio propio porque con el de Trabajo no nos llegaba, añado.

En su redactado infantil justifica el trapicheo del artista como parte de una inevitable estrategia fiscal de supervivencia y resultado de una persecución política. La misma persona que señalaba como delincuente a cualquier paisano que se bajara un algo, ahora no quiere que el escaqueo de impuestos esté mal visto, sea reprochable y tenga consecuencias políticas. Resulta que distraer unos cientos de miles de euros al fisco ahora es economía cultural sumergida natural.

¡Pero los otros eran corruptos! Grita otra vez esa voz interior.

Cierto, El PP, como persona jurídica, resultó condenado como beneficiario de un “sistema de corrupción institucional”. Y conviene no olvidarlo, aunque comparar una cosa con la otra como único argumento nos lleva al lugar de siempre. A la zona muerta y binaria de los males menores.

De  aquella ministra de lo suyo, la de la industria cultural de la cultura de la pasta, no recuerdo, casi una década después, ninguna medida para mejorar la vida del artista “pelón”. Igual usted recuerda alguna. Hablo de ese autor que no mueve cienes de millones en derechos y apaños institucionales.

Esos, todos esos, son del mismo partido que ahora tanto ilusiona a algunos hasta el punto de hacerles perder el norte.

¡Pero es que los otros eran peores!, insiste la voz.

Que sí, que sí, que ya me lo ha dicho usted…Pero es que estos ya fueron un día el único repuesto de “los otros”. El bipartidismo no se movió más que un par de centímetros.

Relacionado: Dimite y vencerás por Emilio de la Peña

 

Balance de Gobierno

20 días aún dan para alguna traca más.

 

Hace exactamente dos años tuvimos conocimiento del anteproyecto de Ley Sinde. Gran parte de la ciudadanía señaló de inmediato su rechazo en las redes a través del #manifiesto por los derechos fundamentales en Internet. En estos 24 meses el debate social sobre esta iniciativa ha sido intenso y ha aglutinado a ciudadanos y organizaciones preocupados por la merma de derechos y libertades. Ahora, pocos días después de haber sido deslegitimado por las urnas, un gobierno moribundo pretende aprobar el reglamento que desarrolla esta ley en abierta connivencia con el gobierno entrante.

La Ley Sinde tendrá numerosos efectos indeseados: al introducir una fuerte inseguridad jurídica en la regulación de Internet, se dificulta gravemente la actividad de los emprendedores tecnológicos que el Partido Popular pretende que contribuyan a reactivar la economía. La redacción de la Ley Sinde señala claramente que se aplica a todos los servicios de la sociedad de la información; no deben confundirnos los mensajes que afirman que su única razón es la de cerrar webs de descargas. Nada es peor para el crecimiento de un mercado que la inseguridad de no saber si al día siguiente un negocio puede ser cerrado por la aplicación arbitraria de una norma en manos del gobierno de turno.

El panorama de la propiedad intelectual en nuestro país es atroz: la Embajada de los Estados Unidos ha impuesto la aprobación de la Ley Sinde, el canon digital a empresas y administraciones fue declarado ilegal por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea pero tras año y medio se sigue pagando, los antiguos dirigentes de la SGAE -siempre defendida por el Ministerio de Cultura- se hallan imputados en la Audiencia Nacional por el saqueo generalizado del dinero de los autores. Este panorama cuadra con el general: una corrupción política extendida y no censurada en las urnas, unida a la subordinación de la democracia a los intereses de unos pocos con nombres y apellidos a los que sin embargo se les llama “mercados”.

Sólo con inteligencia, diálogo y trabajo se pueden resolver los actuales retos de la propiedad intelectual y comenzar a construir una salida a la preocupante situación económica actual. Como el Tribunal Europeo de Justicia, entendemos que la tensión entre la propiedad intelectual y la libertad de empresa, el derecho a la privacidad y el derecho a recibir o emitir información ha de resolverse en favor de estos tres últimos derechos. Será la única manera de crear riqueza y de mantener las libertades que tanto ha costado conseguir.

Frente a la arbitrariedad, la defensa histórica de la ciudadanía ha consistido en asegurar la garantía de los derechos fundamentales sustrayéndolos de la política, esto es, de los poderes de la mayoría y del mercado: se trata de derechos inviolables, indisponibles e inalienables.

Los gobiernos van y vienen. La red resiste.

 

Buenafuente entrevista a González-Sinde

Pensé en escribir algún texto sobre la entrevista de Buenafuente a Sinde, lo prometo, algo tendría que contener digno de ser destacado. Pero no merece la pena.

Todas las previsiones apuntaban a que sería una entrevista cagona, y se han cumplido.

Ha sido una sobada de lomo de manual. Ya  avisó Andreu, que él es humorista y que lo suyo es la cosa del sarcasmo, la ironía, la risa o la sonrisa y todas las variantes de lo humorístico, que no la entrevista periodística.

Pero ni lo uno ni lo otro.

Incluso antes de terminar la entrevista ya se justificaba poniéndose el parche. Continuas alusiones al “pirateo” y subliminales referencias a profundizar sin bajar ni un milímetro del rollito caramelo ministerial. Todo muy apastelado.

La tele no es internet donde los insultones campan sin orden ni ley, faltó escuchar en BFN.  Cuando los gafapasta son más pasta que gafa no hay que incomodar y hacer de anfitrión acaramelado, que la estrella brille, ejercer de quita caspa y colmar de besos y carantoñas a Barbie supersinde.

Entre acorralar a un político y ejercer de siervo complaciente está esa zona muerta interesante que los comunicadores no conocen cuando llega la autoridad. He visto en una redacción a una plantilla entera cortejando a políticos mucho menos “importantes”.

A sus pies ministra.

La Sexta no ha sido hoy la caja tonta, se ha convertido en la cajita de música con pianola y bailarina para Ángeles.

Lecturas relacionadas:

Ni mucho ni tan poco

Sinde y el 2% del PIB de la industria editorial

El odio

Egos reunidos

Esta noche  ha habido eclipse, los ombligos de guruses, artistas del canon, el alambre y las leyes han tapado la luna con sus egos.

Muchos hemos visto en directo la emisión el capítulo 1306X02 del culebrón “Angelines de mis enlaces”

Contado a lo tragalopavo lo que ha pasado es más o menos esto:

Un ciudadano fue a ver a Álex de la Iglesia para presentarle una propuesta de apaño para enmendar la ley Sinde. Con la de leyes que tenemos ya para todo… hasta tenemos una Constitución casi en desuso.

Porque como todos sabemos,  la Academia del Cine es el sitio indicado para arreglar algo que nació de un error de redacción de la guionista que le puso a la ley el apellido de su abuela.  Eso es así.

Hasta aquí nada sería de alarmarse, dos ciudadanos libres, que no representan a nadie salvo a sus respectivos ADN´s se citan para charlar sobre asuntos de leyes.

Esas cosas que todos hacemos, o podemos hacer, como ciudadanos libres cuando nos de la gana.  Así pues, ejerciendo de ciudadanos libres deciden que la cita quede por el momento como un encuentro íntimo.

Posiblemente para que no parezca que quieren ponerse medallas, hacerse la foto o para evitar rabietas de  los internautas descargantes, nadie lo sabrá nunca.

Pero como viene siendo tradición,  la SER , que dice  que recibe una pista, sobre la reunión o sobre el contenido de la propuesta de arreglo… o algo…llama enseguida al gurú que tiene apuntado primero  en la agenda. Luego se sacude las pulgas.

Y el resto es la historia de siempre, igual el despacho de Álex, tiene un redactor de El País camuflado en una lámpara y micrófonos espía de la SER escondidos por toda la sala.

Porque aún hay catetos, con blog o no, y también en otros medios, que no se atreven a decir que ha muerto Elvis hasta que no “salga” en la SER .

Y el resto en Tonter.

Aunque mejor infórmese por su cuenta, que aquí no se nos subvenciona para eso.