Redcoruna al rescate

Y a viñeta larga, texto tocho 😛

Todo artesano con fururku sabe que desde el momento que alquilas el primer alojamiento, generalmente compartido, estás condenado a dar tumbos de una empresa de hosting a otra. Lo positivo de estos quebraderos de cabeza es que en cada migración se aprende algo.

No hay mejor, o peor, publicidad que el consejo que pueda darte  un usuario contándote su experiencia con el servicio de hosting para compararlo con el  tuyo. Si bien esto no es la única cosa a tener en cuenta ya que cada fururku tendrá sus necesiades concretas según sus necesidades y líos.

Hace poco más de un año que mudé a un modesto servidor dedicado autoadministrado Kemsirve de OVH por el que pago unos 23 lebros de vellón al mes.  Todo funcionó más o menos bien durante unos meses y hasta me animé a recomendar los servicios de esta empresa.

Como ya habrán notado los paseantes habituales el sitio el chiringito ha estado bastantes horas caído durante los últimos días. Gran parte de “culpa” ha sido del pelotazo de visitas, cada día más brutal y amontonado que envía menéame y en los últimos diez días han sido tres avalanchas de esas.

Todo  esto se ha ido complicando también por el incremento del tránsito de humanos  en el fururku debido al tejemaneje de las redes sociales,  el hotlinking, tanto de “cortesía” como del servicio de la viñeta diaria y algunos nuevos enlaces.  Eso que los sapientes llaman morir de éxito.

Un buen amigo, que de estas cosas entiende, ha invertido no pocas horas apuntalando el sitio con un servidor alternativo Nginx para las imágenes, se curró los ajustes de caché para servir páginas estáticas que aguantaran el tirón y otras cosas de las que entiendo lo justo, todo con la intención de optimizar el fururku. Finalmente el hosting parece que no aguanta, como ellos mismos admiten tras insistir durante meses.

Ha legado la hora de ponerle el remedio prometido.

La opciones eran buscar otra habitación más lujosa en la misma fonda  o mudarme a un sitio gratuito y olvidarme de problemas.

Pero la  solución llegó en un correo de RedCoruna que, leyendo las recomendaciones que algunos hicieron,  (1) – (2)- (3) , se interesaron por patrocinar el hosting. Me proponían un acuerdo de colaboración que se cerró por teléfono, me agradó comprobar que compartíamos filosofía sobre las relaciones entre consumidor y empresa de hosting.

Lo que ofrecen es un server dedicado, mucho mejor que el que tenía hasta ahora, con soporte y comprometiéndose a ajustarlo para que aguante lo que le echen. A cambio compartiré, como considere de justicia, mi opinión sobre sus servicios. Es un pacto con intención de permamencia que tiene muchas posibilidades de salir bien. Hay buenas intenciones por ambas bandas.

Pero como no es tradición de la casa ser palmero por interés, ni  tampoco destruir gratuitamente, les cantaré sus excelencias o les tiraré de las orejas intentado ser sincero según proceda,  pero ahora voy a  preparar los botes salvavidas para meter dentro todos  los archivos y carpetas, porque en unos días aparecerá redcoruna con la migración de rescate.