Los piratas asaltan los cines

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Mucho se habla estos días de los ríos de gente en las taquillas de los cines para ver pelis a 2,90€

A los obtusos que siguen culpando a la piratería y a los hijos del “todo gratis” de destruir eso que llaman “industria cultural”, les tiene que estar dando pataditas el cerebro. Anunciando el parto.

Y viene al hilo recordar la máquina de copiar tomates de uno de los llamados intelectuales por esos grupos editoriales encerrados en la nostalgia de la linotipia.

Pero nada cambiará,  muchos otros pasados de rosca,  seguirán pensando que toda persona tras un ordenador es un ladrón en potencia de propiedades intelectuales y que la facilidad para copiar acabará con toda manifestación artística.

Porque eso suena mucho más dramático que admitir que siguen con su línea recta comercial hacia el barranco cuando el consumidor, y algunos creadores, hace años giraron de manera natural.

La ministra que quiso beberse el mar con una cucharilla de café

En 2002 el PP nos colocó la LSSI,  nos prometieron que se trataba de una ley para “regular” el comercio en internet y se vendió como herramienta para disponer de recursos legales para la lucha contra lo malo , la venta de medicamentos falsos o sin receta, las estafas varias y demás blablases chungos que hay en internet, libro de estilo de todo legislador cuando se refiere a la red. Una vez más era “por nuestra seguridad”.

Cada vez que se le mete a mano a alguna ley relacionada con la red es para jalear los demonios, peligros y monstruos que repiten una y otra vez que hay en ella convirtiendo lo peor en el todo.

Recuerdo que por aquel tiempo  muchos nos posicionamos en contra, llegando a cerrar las webs por un día a modo de protesta virtual, se desconfiaba de que se hiciera una aplicación justa de una ley que se supone  nacía para “normalizar” el comercio electrónico. Con la LSSI, la simple inclusión de un banner de publicidad ya te convertía en prestador de servicios, aunque no ganaras un sólo céntimo con él.

“Todo servicio prestado normalmente a título oneroso, a distancia, por vía electrónica y a petición individual del destinatario. El concepto de servicio de la sociedad de la información comprende también los servicios no remunerados por sus destinatarios, en la medida en que constituyan una actividad económica para el prestador de servicios.”

Desde 2002 nada de eso que pretendía frenar la LSSI ha desaparecido.

Esta nueva ley es una segunda vuelta de tuerca a aquella LSSI. Las medidas legales, aprobadas ayer,  para la protección de la propiedad intelectual elevándola a derecho fundamental (para los artistas nacidos artistas) en su aplicación “sólo” añaden el cierre de páginas  a  medidas que ya contemplaba la LSSI, como las multas.

Viñeta afectada por el efecto “ley de Godwin

El cierre de webs – ellos lo llaman como “sólo bloqueo del acceso al contenido”- que alojen archivos con propietario intelectual que denuncie podrán ser cerradas por la Audiencia Nacional en tan sólo cuatro días, pero eso sí  tras el consabido chivatazo de la Comisión de la Propiedad Intelectual, ese chanchullo intervencionista que seguirá siendo la interesada sombra de la SGAE representada por la  Coalición de los cuatro autores analógicos ários.

En un país donde los juzgados acumulan toneladas de montañas de papel con conflictos durmiendo el sueño de los justos, con la promesa eterna de que están informatizando la justicia para agilizar los trámites y aliviar los tiempos de espera, se monta la ley de la prisa en dos reuniones, una medida desesperada más para mantener con vida al caudillo, ya muerto,  de la mafia cultural.

Cuando un político habla de internet no habla de cultura, habla de dinero. Cuando el ministerio de cultura  habla de cultura, lo hace de “Industria”, de la industria de los colegas de siempre. De la que no tiene libre mercado porque su mercado se limita a la subvención y al amparo institucional.

De leyes sé lo justo, puede que menos, pero si el canon ya era anticonstitucional por atentar frontamente contra la presunción de inocencia (permitir a una empresa privada, como es la SGAE, cobrar a todos para beneficio de unos pocos, dando por sentado que todos  copian y acusándolos de “piratas”)  hoy lo es mucho más y aún más estafa que ayer.

Ya no recuerdo cuando fue la última vez que compré un cd o un dvd, puede que haga más de tres años, jamás he bajado una canción o película de los autores esos que gritan pasar hambre. Tampoco he comprado sus trabajos por lo que no ha existido copia privada de su obra.

El sentimiento  de posesión desapareció hace tiempo para ser sustituído por el acceso directo a la reproducción online,  la necesidad de compartir y el libre acceso a contenidos que han creado un nuevo escenario que no ha sido inventado por 10 o  100 webs de descargas como negocio.

El cierre de estos sitios no cambiará nada, sólo confirma que internet, como medio, es un enorme  grano en el culo de los autores rentistas, las mafias culturales monopolistas y la casta política que quiere controlar y manipular todo canal de información.

Estoy ansioso, que llegue ya el verano, quiero ver  esos cierres o bloqueos de páginas para reirme de la cara que se les queda a los de la mafia cultural cuando vean que sus ya abultados beneficios no crecen.

Y aunque tampoco puedo evitar sentir cierto ambiente de seguidismo por impulso con esto del asunto  #manifiesto, que empieza a sonar como un simple “no me toques internet” y  con demasiados debates alejados del problema de que haya un organismo gubernamental, político y con intereses para unos pocos que haga de policía cultural previa al proceso judicial, en muy pocos días han cambiado muchas cosas.

Si ayer para declararse autor había que hacerlo “humildemente” ahora todos se confiesan autores. Y es que en internet, de una forma u otra, todos pueden serlo pero, como ya sabemos,  esto nada tiene que ver con el éxito de su obra, el dinero que reciban o deban recibir  por ella o la cantidad de aplausos que consigan coleccionar.

Pero los de la ministrada de justicia y cultura no hablan ni de cultura ni de justicia, ni de internet,  porque no tienen pajolera idea de cómo va mutando. Hablan de empresas, de dinero y de apuntalar la crisis de unos pocos que han visto en el chollo de pedir  rescate al gobierno una salida a su inmovilismo rentista.

Y Ángeles González-Sinde pasará a la historia por intentar beberse el mar con una cucharilla de café.