Blogger profesional

Hoy me lo han vuelto a llamar y empiezo a sentir la necesidad de que alguien escriba una definición racional de qué es eso tan feo de “Blogger profesional”.

Creo que los bloggers profesionales no existen, a un blogger pueden llamarlo picatextos, cuentaposts, pegapárrafos, estanflafotos, manchafolios, juntacódigos o cualquier otra cosa extraña que nunca sonará tan ambigua como “blogger profesional”

Sonaría menos feo aún si se hablara de una persona contratada o freelance que escribe en un blog ajeno  con contrato, a sueldo o a comisión, horario,  tema y estilo impuestos. Aún así para mí seguiría siendo un nombre-de su-profesión que escribe en internet.

Puede que para otros eso de ser blogger profesional tenga relación directa con los anuncios que aparecen en su blog, en cuyo caso tendría que aplicarse el mismo tratamiento a los que colocan estas huchitas en las barras de los bares con este anuncio:

Puede que para algunos eso de ser catalogado “blogger profesional” sea un como un piropo, pero a mí me sigue sonando a invento de gafapastas de pose cibernética, como una categoría que desvirtúa lo espontáneo, como llamar pyme a la opinión.

Siempre he sentido la necesidad de decir las cosas de otra forma, de aquella forma que me permitiera divertirme y si mañana en lugar de blogs aparecen formatos más divertidos y los llaman fururkus… haré un fururku.

Desde siempre he intentado dar un toque de humor a todo aquello que pasaba por mis manos más aún cuando al bolsillo le sonaban las tripas.

Eran tiempos en los que internet era un descampado y el spam cachondo había que hacerlo en papel.

Una noche inundé con estas burdas multas falsas todos los cristales de los coches aparcados de mi pueblo anunciando clases de dibujo y pintura.

Lo curioso es que uno de cada tres de los que llamaron ni siquiera la habían leído y llamaban para quejarse o preguntando por el importe de la multa y si tenía descuento por pronto pago, lo que indica que la gente se deja llevar por el aspecto de las cosas sin pararse un par de minutos a descubrir de qué se trata.

Así que si ha leído y entendido este absurdo post puede considerarse desde ya un “lector profesional”