¡Obí! ¡Obá! cada día te quiero más

Hoy Obama se ha levantado muy temprano. Obama no necesita desayunar, se ha marchado volando camino de su trabajo pero antes ha desviado un par de cayucos hacia Manhattan y  ha tumbado a Chuck Norris de una colleja.

Obama también ha dado con el paradero de Carlos Fernández, concejal del partido andalucista de Marbella desaparecido desde junio de 2006 y lo ha entregado a las autoridades ante las cámaras de la televisión.

Estas navidades Obama eclipsará a santa Claus y a los reyes magos, ha nacido el embajador de la ilusión, pero de la ilusión universal. Obama es ya Obamaster del universo.

Obamaster necesita un malo maloso para protagonizar una gran gesta heroica que ofrecer al mundo.

Obamaster podría venir a España a luchar contra el paro pero se rumorea que tiene miedo de este monstruo de proporciones bíblicas que crece a velocidad de susto.

El % de paro que tiene EEUU es un cacahuete comparado con el nuestro, no se atreverá.

Pues eso, que se están pasando tres pueblos, ya lo han comparado con Gandhi, con Martin Luther King y al paso que vamos acabarán haciendo símiles entre Obama y la versión negra de la madre Teresa de Calcuta.

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Anoche se me acabó el tabaco y camino de la máquina de cigarrillos que se encuentra a 500 metros de mi casa  me crucé con un par de familias que rebuscaban en los contenedores de basura, en la siguiente esquina pude ver a  otros que se llevaban las tapas de hierro de las alcantarillas, más allá unos hombres cortaban unos cables al vuelo para vender el cobre.

A la vuelta me topé con unos chavales encaramados a una reja robando las bombillas del alumbrado de navidad.

Así que esta mañana decidí marcharme estoy harto de que todos se aprovechen de la crisis menos yo. Lo primero que he mudado ha sido el teléfono y ya tengo número nuevo.

Pero mucho cuidado, si se le ocurre llamarme ahora y está en otro estado o país que le clavarán una llamada de larga distancia que le dejará el bolsillo temblando.

He iniciado el exilio voluntario a un país europeo donde casi no hay pobres, seguro que allí me irá todo mucho mejor, pero voy a centralizar todos mis negocios en New York donde acabo de fijar mi domicilio fiscal para no pagar impuestos aquí, donde hacienda me roba a dos manos.

Como uno no se puede borrar para siempre de la nacionalidad de nacimiento tendré que compartirla con la nueva pero cuando me pregunten diré que soy del nuevo país. (La paella no la perdono, eso nunca)