Libertad de prensa

libertad de prensa

Viñeta del 03/05/2017 en CTXT

El 3 de mayo, como es tradición, se celebró el día mundial de decir cosas bonitas sobre la libertad de prensa. Y también feas, que las hay a patadas.

Alguna que otra vez me han reprochado que dispare tanto, y tan duro, contra la profesión. Un gremio en el que he estado durante bastantes años y que amo y odio a partes casi iguales.

He dibujado tantas viñetas críticas que me han dado para un libro temático. Para CTXT he garabateado dos viñetas semanales sobre asuntos relacionados con el periodismo durante casi dos años.

Y es que entre los que se baten el cobre por la libertad de prensa no suelen estar las empresas. Normalmente suelen ser periodistas a título individual, asociaciones y algún sindicato. Las empresas siguen haciendo lo de siempre, mercantilizando, espectacularizando, manoseando e hipotecando la información para fines espurios.

Podría añadir muchos ejemplos de lo que no es periodismo, pero terminaría escribiendo otro tocho y ya sabemos que en internet manda la píldora. Así que bastará con un par de ellas.

ABC untando a Esperanza

Viñeta del 23/05/2015 en CTXT

El diario ABC pagó generosamente a Esperanza Aguirre por sus artículos semanales de opinión, que empezó a escribir en diciembre de 2012. La primera factura, abonada el 17 de enero de 2013, es de 15.000 euros. El mes siguiente cobró 12.000 euros y en marzo, 9.480 euros.

Dependiendo del mes, el diario ABC pagó entre 3.000 y 2.000 euros a Esperanza Aguirre por cada artículo de opinión de 900 palabras, poco más de folio y medio. (Fuente)

El “sueldecito” de La Razón para Ignacio González

Viñeta del 22/04/2017 en CTXT

Según se desprende de las escuchas grabadas por la UCO en el marco de la Operación Lezo,  publicadas por El País, el diario dirigido por Francisco Marhuenda pagaba unos buenos cientos de euros por colaboración a Ignacio González,  expresidente de la Comunidad de Madrid.

Ignacio González se estrenó en La Razón el  23 de septiembre de 2015, con el texto ‘”Qué quieren los catalanes” y  terminó hablando del espacio el 15 de abril de 2017,  tres días antes de ser detenido.

Por una media de dos textos semanales cobraba 4.500 euros mensuales.

Francisco Marhuenda, ese que piensa que todo el mundo es tonto, en una entrevista en La Sexta, ese medio “sándwich”, reconoció que pagó a Ignacio González porque este atravesaba dificultades económicas, aunque:

 “Tampoco una gran cifra, no voy a decirla porque me parece cutre. Le contraté porque escribe bien y después él me dijo que le venía bien cobrar”.

El olor a podrido

Estas tarifas son un insulto, no solo por las cantidades pagadas, muy superiores a la media de lo que cobran firmas “cotizadas” y muchas veces más de lo que cobran los plumillas mortales de un patio de redación o los colaboradores esporádicos a la pieza. Es porque huele mucho a podrido.

El olor a podrido del colegueo, del arrimarse, el de la alfombra extendida por la empresa al político. El peloteo al gestor de lo público para asegurarse plaza en el mercadillo de favores. La peste de la genuflexión para apalancar publicidad institucional y otros trapicheos derivados.

Me sigue dando asco escuchar a esos empresarios de la comunicación que se pasean por los habituales saraos sobre periodismo repitiendo que “sin periodismo no hay democracia” y todas esas frases de sobrecillo de azúcar.

libertad de prensa

Portada “informativa” de ABC del 5 de mayo de 2017

 

Trump contra la prensa

TRum contra la prensa

La viñeta del sábado 25/02/2017 en CTXT

La Casa Blanca decidió hacer una selección de medios a los que se atendería impidiendo el paso a CNN, New York Times, Los AngelesTimes,  BuzzFeed News y Politico, se supone que, autorizando sólo a los que considera que no cuentan “noticias falsas”. Supongo que se refiere a esos que no cuestionan las noticias falsas que cuenta Trump, es decir, a los medios que considera cercanos a sus ideas.

Sucedió en lo que llaman un “gaggle”, encuentro informal con el jefe de prensa Sean Spicer, más cercano a lo que aquí suele llamarse un “corrillo”.

La Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca emitió comunicado de protesta.

La respuesta del niño Trump fue anunciar que no asistiría a la Cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca este año. El último presidente que se ausentó de ese sarao fue Ronald Reagan en 1981, se recuperaba de un intento de asesinato y participó por teléfono.

Para Trump, todo lo que no sea su rollo, es una noticia falsa. Ha normalizado tanto el troleo, que ya forma parte de sus tareas cotidianas.

En diciembre, Spicer prometió que la administración Trump nunca prohibiría el acceso a la prensa, independientemente de lo que pensara el Presidente sobre la cobertura de las noticias. A una pregunta sobre una posible prohibición a determinados medios dijo que sólo una dictadura impediría el accceso a los medios, que esa es la diferencia entre una democracia y una dictadura.

Ahí tienes la tuya, Sean.

Resulta curioso leer ahora a algunas personas aplaudir esto y celebrar el castigo a los medios de los poderosos que mienten y toda esa vaina de interpretar la jugada como un  gesto “anti-stablishment”. Hay que ser muy tarugo para ver en Trump a un antisistema.

También los hay que corrieron a comparar esta historia con el plasma de Mariano o cuando se escabullía de la prensa corriendo por los pasillos. Y sí, podría relacionarse. Incluso podría decirse que la criba aquí es mucho más subliminal, impidiendo a determinados medios preguntar a la hora del reparto de turnos. Sea como sea, no hay precedentes de una prohibición con declaración de intenciones con una lista de medios por delante.

Nada más totalitario que hacer una criba de medios por sesgo. Es una mala señal, otra más. Mañana podrían aplicar el filtro a periodistas concretos. Y el mes que viene podrían impedir el paso a los pelirrojos o a los zurdos, ya puestos…