El miedo

Viñeta del 27/12/2017 en CTXT

 

El pasado martes 26 de diciembre, el PP registró en el Congreso una iniciativa que, supuestamente, persigue acabar con los delitos que cometen algunos usuarios de redes sociales amparándose en la “impunidad del anonimato”. Una de las medidas que plantea es que el personal se vaya poniendo el DNI en la boca a la hora de abrirse una cuenta una red social.

Hablan de un plan integral de seguridad que incluya formación a usuarios para luchar contra la suplantación de identidad y el acoso en la red. Leído así, a alguno le puede sonar hasta bien, pero detrás de esto sólo es otra excusa para encalomar el miedo y en gran medida el origen está en en esto que provocó esto otro, entre otras cosas que veníamos arrastrando.

Viñeta de mayo de 2014

 

La PDLI, que califica de gravísima la ocurrencia del PP, la resume así:

“La ciudadanía no necesita que se la proteja de Internet. Pero Internet sí necesita ser protegida de los políticos”.

Además, aprovechan para recordarle a Hernando y los suyos que esta proposición es un ataque muy grave a Derechos Fundamentales, en particular a la libertad de expresión y la libertad ideológica, que deben estar garantizados y protegidos independientemente del canal en el que se expresen, tal como Naciones Unidas ha declarado en repetidas ocasiones y de forma específica sobre el derecho al anonimato en Internet.

 

Viñeta de febrero de 2017

 

El Gobierno no deja pasar ni una oportunidad para mostrar su paletismo (dudo que de forma inocente) cuando de acerca a asuntos relacionados con internet y su insistencia en querer imponer nuevas “regulaciones” para asuntos que están más que regulados. No basta con que tras cada contrato de conexión a internet exista el nombre de una persona, ahora quieren que la exposición sea absoluta en Tuiter, porque cuando hablan de redes sociales hablan de tuiter.

Viñeta de mayo de 2015

 

El anonimato nunca supuso un impedimento para localizar y castigar a muchos por distintos motivos, incluyendo chistes, como por ejemplo con la Operación Araña.

Viñeta de abril de 2014

Y es que no hay nada que funcione mejor que sembrar el miedo para dejarlo germinar silvestre y sin oposición, normalizando los delitos de opinión y así poder perseguir a cualquiera por cualquier cosa. O al menos que el grueso de los opinantes así lo perciba, con eso tienen ya más de media guerra sicológica ganada.

Para ello, basta crear la figura de un enemigo ambiguo que suponga una permanente amenaza indefinida de delitos, que aún no se ha cometido, contra la seguridad nacional y/o la democracia. Pero es que, oiga, podría pasar.  Así es como se termina temiendo al que se supone debería currar para que no nos diera miedo ser libres.