
Sí, hay muchos dibujantes atrincherados, desde hace décadas, tras las líneas editoriales del medio donde publican. Ya lo sabemos.
Pero ahora son los lectores los que cada poco van reclamando pluralismo e independencia a esos viñetistas que suelen mostrar sumisión a las ideas de sus cabeceras y rara vez se enfrentan a ellas o las contradicen con sus viñetas editoriales. Es lo que muchos llaman “venderse”
Pero esto no siempre fue así, existió un tiempo en el que los dibujantes practicaban la crítica y autocrítica a sus medios, aún cuando era especialmente arriesgado hacerlo y se mostraban como profesionales más…humanos, opinando abiertamente sobre las intenciones políticas de los medios para los que trabajaban.
Un muy buen ejemplo de esto se encuentra en el libro “Así lo vió todo El Perich“, Ediciones B (1995)
En una breve introducción autobiográfica escrita en tono humorístico por el autor se ilustra con algunas viñetas que hacen referencia directa a la línea editorial de los distintos medios por los que pasó o se acercó.
He seleccionado una serie de estas viñetas que bien ilustra el pensamiento crítico con los medios que no suele encontrarse hoy en los dibujantes dentro de sus medios.
¿Cautela profesional del viñetista o ausencia voluntad real de practicar la autocrítica por parte de los medios?





Esta última es especialmente directa.
Me vienen a la mente algunas firmas que hoy darían el perfil perfecto para trabajar haciendo viñetas para el BOE, pero por esta vez dejaré a su elección los nombres, ya saben, cosas del corporativismo cagón y la cautela diarreica
En el mismo libro hay una serie de documentos curiosos entre los que se encuentra una carta fechada en 1993 enviada al responsable de una publicación (el nombre aparece tachado, donde Jaume Perich trabajó durante 14 años,), que no tiene desperdicio
En ella le reclamaba contestación a la petición de un aumento de sueldo ya que seguía cobrando desde sus inicios, catorce años atrás.

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Y la del sábado en 