Mire al numerito

datos-paro

Viñeta de ayer en Gurusblog

 

Ahora que tanto se habla del periodismo de datos como si lo hubiera inventado una productora de TV justo ayer por la noche, de transparencia y de sus leyes novedosas y rompedoras, que prometen que van a facilitar que sepamos toda media verdad entre verdades escondidas, los datos del paro me siguen pareciendo sólo números. Algo en lo que convirtieron hace ya tiempo a las personas.

Otra cifra periódica que explota y el humo se disipa en apenas unas horas.

La del paro registrado, las de la EPA o las que salen de la tertulia del bar de la esquina, todas se reciben igual, siguen la pauta sin matices. Se buscan otros números en el pasado que interesen más para aplaudirlas o abuchearlas. Y así es como las personas terminan siendo tratadas como un simple ejercicio de matemáticas de bulto. Como el balance de caja del mes. Es lo que hay, poca o ninguna discusión cabe.

Sigo esperando ese hurgar en los verdaderos datos interesantes que, para mí,  hablan de la calidad del empleo. Tanto del que se destruye, como del que se genera y las causas. Dónde exactamente son contratados, para hacer qué y en qué condiciones, en qué empresas.

Y no me parece tan difícil deshuesarlo y acotarlo por sectores, por tipos de basurez o dignidad en contratos y sueldos, por los perfiles detallados de las personas que entran y salen del mercadillo laboral, de los que ya ni confían en que sirva de algo estar en él.

Se suele conocer el rango de edad, los sectores, algo genérico  sobre el tipo de contratación y poco más , pero nada sobre de dónde venían esas personas y por qué. De su situación económica y social en ese momento o de cómo sobrevivían hasta entonces. De lo que sacrifican, del porcentaje de esperanzas perdidas y proyectos amontonados en la basura. Lo verdaderamente feo, interesante y, para muchos, irrelevante de los datos.

Olvídelo. Mire al numerito, observe ese grácil tallo que nace en la cumbre del vertedero. Sonría.

Otras opiniones:

naricesYa podéis tirar a la basura el glorioso dato de paro de mayo

narices¿Es el paro de mayo un anecdato?

naricesBuenos datos aparentes, que esconden no tan buenas noticias

Aquí no pasa nada

Cada vez que salen cifras del paro, por muy bestias e históricas que sean, por mucho récord que se fulmine, se repite la secuencia.

Cuando los responsables de actuales o pasados gobiernos son preguntados por ellas, se lamentan de los números de desempleados y en un intento de parecer interesados y humanos con respecto a lo que suponen , dicen que son una mala noticia. Y a correr.

Este asunto se suele despachar en unos segundos de declaraciones impostadas, da igual si se trata de cuatro , seis o posibles 10 millones de personas sin empleo.

Siempre habrá un indicador interanual, entresiglos o por comparación de milenios para dejar caer que no todo es tan negro.

Para terminar soltarán un distraído escupir de culpas al  anterior  gestor, aunque para eso haya que remontarse a los tiempos del hombre de Atapuerca.

Igual sucede con los militantes y simpatizantes de cerebro plano, un buen militante somatizará cualquier ruina o desgracia y esconderá la cabeza admitiendo que los latigazos son por su bien antes de manifestar cualquier síntoma de crítica a los suyos.

En tiempos muy apretados,  los gestos son oro, aunque en principio pueda parecer que no sirven de nada son una chispa  tan valiosa como ausente. Nadie se atreverá a asumir sus errores.

Ahora, y casi siempre,  la política es un ponerse las orejeras, negarlo todo y sacudirse caspa y responsibilidades entre discursos llenos de palabras altisonantes y vacías,  canciones compuestas por  fanáticos a sueldo en las cloacas del Think Tank de turno.

Los programas electorales que prometían crear empleo y lo destruyen, deberían ser prueba suficiente para procesar a sus firmantes.

Viñetas de marzo 2012 en lainformacion.com y de hoy en Euribor.com.es

Empleo fantasma

“Se crearán 5000 puestos de trabajo”, “Se crearán más de 7000″ puestos de trabajo”, “Se crearán 10.000 puestos de trabajo”

Todos estos titulares con esas afirmaciones con distintas cifras (según quién las anuncie), basadas en estimaciones, fueron cacareados por los medios a partir de frases salidas de las bocas de distintos políticos socialistas en distintos actos en Antequera y su comarca con motivo del anuncio de la creación del que dicen, será,  el mayor anillo ferroviario del mundo.

El futuro anillo ferroviario permitirá realizar pruebas de homologación, certificación y desarrollo de I+D+i ferroviaria.

De lo que no se habla es de qué tipo de trabajos, para quién, en qué condiciones y por cuánto tiempo, porque claro, ¿quién lo sabe?.  Eso sí, la cifra siempre.  El titular con ella está garantizado. No hace falta nada más, sólo soltar la cifra y el periodismo declarativo se encargará de adornarlo como sabe.

Antequera es la zona cero del teatro de la promesa política andaluza y de la prensa institucional y sumisa.

No hay político que no pase por allí que no anuncie la creación de decenas de miles  de puestos de trabajo  o la construcción de trillones de viviendas o de lo que sea (en ocasiones superando la cifra de su población).

Con el paso de los años todo se queda en un titular para vergüenza propia de quién lo escribió, ajena de quién lo leyó pero no de quién lo parió.

Los medios locales sobretodo, pero también  los provinciales y nacionales  siguen dando carta de veracidad a previsiones, estimaciones, intenciones o simples especulaciones que llevan asociada una clara intención de crear expectativas en el ya  desolado panorama de las promesas del ploitiqueo barato.

Recuerdo muchos ejemplos, pero recopilarlos aquí sería un tocho aburrido. Aún así, vienen a la memoria algunos que ya en su día me llamaron la atención.

Como aquella cosa que bautizaron como “Ciudad audiovisual…o de la comunicación”, o algo así, que colocaron en un acto de boato relacionado con el PGOU y que se celebró en el teatro cine Torcal.  Supuestamente  eso (sin más detalle del cómo ni el quién) crearía más de 1000 puestos de trabajo para periodistas y demás currantes relacionados con la comunicación.

Ni que decir tiene que a día de hoy, ni buscando se encuentra información sobre aquel engendro de promesa audiovisual y el trabajo que hay en la zona es igual o más basuriento y escaso de lo que lo ya era entonces.

Algo parecido sucedió con el anuncio de la construcción de Negocity, presentado entre bombos y cohetes como si se tratara de una nueva Megaciudad empresarial ubicada en una vasta extensión de terreno, muchas naves industriales donde cristo perdió el tanga, muy propio para que los grillos dieran macroconciertos.

Sucedió algo similar con el anuncio de la construcción de un aeropuerto privado, no sólo se dijo que estaría en funcionamiento en 2010, que ya va a ser que no, también se habló de que crearía entre 4000 y 10.000 empleos y otras cifras de cagarse como los millones de euros y  pasajeros que movería.

En el caso del aeropuerto tampoco se habló de qué tipo de trabajos, ni para qué perfiles, enseguida muchos optimistas pensaron que los llamarían para limpiar los cristales de los aviones, repintar las rayas de las pistas o para eso de mover las banderas de colores en  aterrizajes y despegues.

Próxima entrega: Internet gratis

El silencio

Advertencia: esta viñeta acompañaba a otro texto que no tuve ganas de terminar.

Hoy he ido a buscar a alguien a su trabajo, pero nada más asomar la nariz por la puerta me ha dicho que ya no es su trabajo. Había recibido el despido.  Había perdido su trabajo, otra vez, hacía apenas unos minutos pero ya me pareció que tenía la cara de parado.

Y otra vez la misma angustia y esas ganas salvajes de hacer algo, un lo que sea.

Pasaban unos minutos de las diez de la noche y decidimos volver paseando, la mayoría de las ventanas de las casas estaban iluminadas, como siempre, y la calle vacía,  también como siempre en un día laborable para el que lo sea.

Por naturaleza soy de reirme de todo, pero esta vez se me olvidó, mi cabreo era principalmente no poder encontrar  las palabras  para romper el mal rollo, esas que no tuvieran el tópico protocolario de salvamento, pero sobretodo me jodió  no poder ayudar ahora y ya, en lugar de prestarle esperanzas de segunda mano.

Su empresa no pierde dinero, porque la suya es una empresa mantenida con los impuestos de todos, donde la bolsa de trabajo, las oposiones y las colocaciones son un completo cachondeo, un chanchullo descarado.

Siempre con la maleta hecha y los trastos dando tumbos de provincia en provincia, obligado a no echar raíces en ningún sitio, a practicar el nomadismo laboral deshumanizado, la mudanza de hoy para mañana.

Por el camino las luces de las ventanas me recordaron el apagón de protesta contra la factura de la luz, manifestantes silenciosos, encerrados. Es jodido estar triste y enfadado a la vez,  porque no sabes si es mejor gritar, quejarte bajito o todo a la vez.

La gente que pierde su empleo, o no lo tiene, nos importa un carajo. Sí, que no se indigne nadie. ¿Acaso sabemos cuántos de nuestros vecinos, esos de la luz en la ventana, tienen o no trabajo?. Somos  silenciosos.

La guinda ruidosa al silencio la pone esa coletilla de que por el sur vivimos del paro, que la nuestra es la cultura de la subvención,  que nos alimentamos de cantar y contar chistes.

No me gustan las historias tristes, entiendo a los que huyen de ellas, pero las hay a miles, y el guión es siempre el mismo. Sólo cambian las caras.

Los internautas somos personas pero la calle no es internet, donde hacemos un papel para que los dramas caduquen enseguida, etiquetamos de pesados a los que levantan la voz más de dos veces por lo mismo, donde nos engañamos creyendo que los números son personas y que son una fuerza matemática invisible y demoledora que reescribe leyes y derriba injusticias.

Al menos que suene el ruido de las teclas  un rato.  Así ha acabado un mal día. Desilusión. Y me cago  en el silencio y en todos los que dirigen este país.

Y para las son/risas, vuelva otro día.