La situación de Nicaragua en corto

El viñetista nicaragüense Pedro X. Molina (Tw) envía un texto en el que expresa su opinión sobre la situación política de su país, que hoy vive su quinto día de protestas contra el gobierno. Las protestas se iniciaron el miércoles 18 de abril contra las reformas del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INNS) que elevaba las cotizaciones y se extendieron a otros asuntos como la destitución de funcionarios del Gobierno y la subida del precio de los combustibles.

Las protestas desencadenaron disturbios y saqueos en varias ciudades. Distintas fuentes afirman que desde el inicio de las movilizaciones han muerto unas 25 personas, aunque otros apuntan a que ya son más de 30, la mayoría por disparos de bala, el número de heridos también sigue creciendo. El gobierno sigue manteniendo cifras a la baja y habla sólo de 10 muertos.

Entre los asesinados se encuentra  Ángel Gahona, un periodista que fue abatido de un disparo mientras emitía una protesta en directo por Facebook Live.

El presidente Ortega se ha visto obligado a retirar la reforma por la que la aportación salarial de los trabajadores a la seguridad social subía del actual 6,25% a un 7% y que motivó las protestas. La reforma también incluía la subida de las aprotaciones de los empresarios mediante sus beneficios, de un 19 a un 22,5%,  y contemplaba que los jubilados empezaran a contribuir con una retención en sus pensiones del 5%.

La situación de Nicaragua en corto, por Pedro Molina

21/04/2018. Todas las viñetas son de Pedro Molina.

 “Nicaragua, en el mero centro de Centroamérica es gobernada ya por tercer período consecutivo (gracias a reformas oportunistas y fraudes electorales) por Daniel Ortega presidente y su esposa Rosario Murillo como vicepresidenta.
Luego de varios años de estar sufriendo fraudes electorales, cercenamiento de derechos y represión selectiva, más los recientes intentos por censurar las redes sociales y el mal manejo de un reciente desastre ambiental de grandes proporciones al parecer la gota que ha derramado el vaso es la promulgación inconsulta de una reforma a la ley de seguro social del país que cercena derechos de actuales y futuros pensionados además de gravar más las cuotas de los cotizantes actuales.

Las protestas comenzaron tímidamente en un país donde quien salga a criticar el gobierno a la calle, por pequeño que sea, es aplastado por las turbas como la JS-19 que maneja el gobierno y la misma policía. Cuando las protestas comenzaron a aflorar incluso en las universidades, que el Orteguismo considera su bastión privado, la cuestión comenzó a salirse de control”.

“En este momento hay protestas y represión prácticamente en las 4 esquinas del país. Hay destrucción, agresión y muertos, hay tambien censura, varios canales que informaban de las agresiones fueron abruptamente sacados del aire, periodistas internacionales que entraron al país se dice les decomisaron los equipos y los periodistas en la calle son reprimidos, golpeados, asaltados y denigrados.

En lo personal el día de ayer acompañé a una de las marchas de los jóvenes como comunicador y como ciudadano, estuve transmitiendo el desarrollo y pude atestiguar el civismo de los asistentes, a pesar que tuvieron que sortear varios retenes de antimotines.

Al final de la marcha un miembro de las turbas oficialistas disparó varias veces mientras la policía cerca de él no hizo nada. Afortunadamente no hubo heridos. Luego en las redes gente desubicada que me reconoció estaba diciendo que yo andaba “liderando” a los jóvenes lo cual es falso. Pero es parte de la campaña de desprestigio a todo el que reporte lo que pasa acá. El presidente NO ha dado la cara en lo más mínimo y la voz cantante del gobierno: Su esposa Rosario Murillo, al mejor estilo del Gran Hermano de George Orwell llama a la guerra paz y a la violencia amor.

Nicaragua necesita que el mundo vuelva sus ojos acá. No queremos convertirnos en otra Siria cuando todavía tenemos el recuerdo de la guerra de finales del siglo pasado fresco en la memoria.”

 

 

Caricaturas y antorchas

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Después de escribir la historia de las diferentes reacciones a la viñeta de Alejandro Salazar sobre al accidente en el Carnaval de Oruro (Bolivia). Desde el diario  La Razón me pidieron que les enviara mi opinión  y la acompañara de una viñeta.

Esta es la imagen que aparecerá junto al texto en la edición impresa.

Caricaturas y antorchas

La libertad de expresión puede causar molestia, sobre todo entre los que creen que pueden manejarla

La polvareda que levantó la viñeta de Alejandro Salazar  sobre el Carnaval Oruro publicada el 6 de marzo en La Razón me llamó mucho la atención, sobre todo por las diferentes reacciones airadas de unos, con un marcado acento de amenaza, y las débiles y tímidas de otros como la de la Asociación Nacional de Prensa Bolivia (ANP).

En el reparto de libertades es tan lícito y natural dibujar sobre cualquier asunto como opinar que lo dibujado nos parece deleznable. Así es el juego cuando es justo y ahí se debería quedar todo. Al final, una viñeta editorial no deja de ser una opinión más, sujeta a crítica como cualquier otro contenido. Y la crítica y su libre circulación, que tantas veces es vista con malos ojos, no deja de ser un síntoma de salud democrática.

Lo que se suele juzgar es la intencionalidad, y cuando las interpretaciones retorcidas aparecen, el diálogo salta por la ventana. Presuponer que el autor perseguía el escarnio burdo, la burla malintencionada, el daño gratuito o el desprecio al dolor es también doloroso. Y triste.

La mezcla de realidad y ficción, que no dejan de ser recursos humorísticos, suele confundir a aquellos lectores poco educados en el género que creen que una caricatura no es más que una simple burla. Nunca querrán entender que las viñetas no son tan diferentes a una pieza informativa, una columna de opinión o una fotografía, con la salvedad de su brevedad e inevitable simplismo a la búsqueda de esencia. No obstante pueden quitar hierro a escenas crudas, señalar otras realidades que a veces se nos niegan o invitarnos a cuestionarnos lo que nuestro sesgo nos impide ver.

Los indignados dieron por hecho la ausencia de empatía del dibujante,  y a partir de ahí construyeron un discurso en el que se arrogaron un derecho inexistente que les autorizaba a cargar con todo y sentenciar quién debía callar.

La Razón ofreció voz y espacio en sus páginas, junto a una disculpa, a aquellas personas y colectivos que quisieron expresar su malestar por el dibujo, pero antes recibió advertencias con  mensajes muy peligrosos. Avisos de represalias, de antorchas.

Parece que hemos olvidado las escenas entre 2005 y 2007, con fuego de fondo, que provocaron las caricaturas de Mahoma o las persecuciones y encarcelamientos de dibujantes en Irán o Túnez, por citar algunos casos al vuelo.

La libertad de expresión puede causar molestias, sobre todo entre los que creen que pueden manejarla a  su antojo. Los viñetistas editoriales siempre andan en la cuerda floja con esos temas que nunca están exentos de polémica, la muerte es uno de ellos. Lo normal es pasar por estos asuntos de puntillas o dejar pasar un tiempo, nadie sabe definir cuánto tiempo con exactitud.

Sea como sea, intentar evitar que se opine es la mecha perfecta para que se enciendan cientos de reacciones en contra. Y así fue, el intento de silenciar una caricatura provocó que se dibujaran más de ochenta, que quedaron en  http://www.todosconalazar.blogspot.com.es/ como alegato a la libertad de expresión.

Si hay que elegir entre antorchas y viñetas, no tengo dudas. Prefiero un millón de caricaturas.

El arte de titular

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Es lo que hay, un chorreo diario de dicen, dice, dijo.

No hay ninguna información tras las opiniones, sospechas, deseos y especulaciones que llenan portadas.

Esto es algo que he discutido con algún que otro periodista de los que defiende que cualquier cosa que diga un presidente, ministro o destacado lo que sea, debe ser noticiable. Y para colmo llaman a eso “información política”.

Otros lo justifican como una forma de archivar mentiras, promesas y predicciones para tirar de hemeroteca cuando la cagan anunciando cifras o vaticinando sucesos.  Aunque con ello haya que darle toda la repercusión a una simple frase sin nada que refuerce o confirme el contenido de la misma, y que sea el tema del día.

Pero aquí pongo el pie en la pared. Una gilipollez, una opinión o un nada es simplemente eso, nada. Lo diga quien lo diga. Como mucho puede formar una mínima parte de un algo de interés informativo como anécdota relacionada al vuelo. Y no me hablen de eso del arte de titular y de la rancia canción de que los titulares deben “atrapar”, porque eso ya suena a pócima de charlatán ambulante medieval.

Pero basta hacer un ejercicio simple, seleccione seis o siete portadas de los medios que guste. Tache para descartar de la portada los titulares basados en declaraciones sin más dato que la frase del lenguas de turno. Lea lo que se ha salvado. Ahora  tire el periódico a la basura o cierre su navegador y hágase una pregunta, ¿qué cree que ha aprendido o podido saber hoy?

Dele una vuelta más antes de contestar.

alternativa

Félix Soria también tiene sus dudas.