Caso Malaya, libro de estilo de la corrupción

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Viñeta de la semana en euribor-blog

Puede que el malayeo haya sido el último, que se sepa, caso de reparto masivo de promesas y favores a cambio de votos alimentados por el populismo más bajo. Y se cierra con la sensación de que las condenas son raquíticas y que quedan más recuerdos del colorín que del proceso legal contra la corrupción y el saqueo. Carpetazo.

En los 90 fui vecino de Estepona por un largo periodo de tiempo  y pude ver  al GIL (en la figura de su hijo)  manejar todos los hilos que tenía sujetos de un solo palo, incluso antes de alzarse con el control del pasillo que va desde Marbella hasta Manilva, siempre apuntando hacia Ceuta y Melilla, ya que en dirección contraria sabía que era imposible avanzar.

Y no hacía falta seguir mucho la política local para notar que el GIL estaba en campaña permanente.  Editaban periódicos, revistas, nunca le faltaban cámaras y micrófonos, propios y ajenos. Fascinados por la verborrea de Jesús, aplaudiendo sus fanfarroneos y chascarrillos.  Organizaban mil saraos con el famoseo para pasear palmito, que bajaba de la limousina para inaugurar calles con su nombre.

Todo se vendía personalizándolo como la conquista de un solo hombre.

Gil prometía trabajo y vivienda. Publicidad pura y dura. Y se notaba mucho el circular de trabajadores afines al partido, no eran pocos los que se acercaron al ayuntamiento por si llovían billetes.

Recuerdo aquel año del reparto de cestas de navidad gratis  para los parados de Marbella, supuestamente a cargo de las arcas municipales. Como recuerdo a aquellas personas que aplaudieron ese gesto conmovedor en fechas tan señaladas para el marketing.

La gente seguirá pagando durante mucho tiempo aquella cesta y otras muchas cestas más gordas que no se vieron.

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Costa Nostra

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Esta viñeta lleva varios años dando tumbos, ha sido, y es, cartel de la exposición “Especula en Acción“, también se convirtió en pancartas en una sentada por la vivienda digna en Bilbao, Madrid y en otras ciudades.  Ha aparecido pegada en las paredes de las calles de El Puerto de Santa María (Cádiz) anunciando algún acto reivindicativo y al final la pista se acaba perdiendo porque en ocasiones las imágenes acaban viajando solas.

Ahora el mafioso empuñando el ladrillo se ha instalado en la portada del libro “Costa Nostra”  de la editorial Atrapasueños escrito por Miguel Díaz Becerra y Antonio Romero.

Aún no tengo todos los detalles sobre la tirada de este libro que se presentará en Marbella (Málaga) esta semana, pero parece que ya se plantean imprimir distintas ediciones desde otras editoriales.

Los autores

Miguel Díaz Becerra. (Marbella, 1978). Licenciado en Periodismo por la Universidad de Málaga. Fue miembro de la Comisión Gestora que gobernó el Ayuntamiento de Marbella tras la disolución decretada por el Consejo de Ministros a consecuencia del estallido de la Operación Malaya. Ha trabajado como periodista en diversos medios de comunicación de Marbella y la Costa del Sol.

Antonio Romero (Humilladero, Málaga, 1955), histórico líder del sindicato Comisiones Obreras, así como del Partido Comunista de Andalucía y de Izquierda Unida, ha ocupado diversos puestos institucionales, entre los que destaca su labor como diputado en el Congreso, en el Parlamento de Andalucía y su candidatura a la alcaldía de Málaga.

Sinopsis de “Costa Nostra”

Nadie se molesta en combatir a la Mafia si la Mafia no existe. La negación de su propia existencia fue, durante décadas, uno de los mayores éxitos de la Cosa Nostra siciliana o de la Camorra napolitana. Los pocos que se atrevían a alzar su voz contra las mafias eran ignorados, tachados de alborotadores oportunistas o, en el peor de los casos, silenciados con métodos más expeditivos. La implantación de mafias en la Costa del Sol ha contado durante demasiados años con el mismo beneficio.

Si bien algunos denunciaron hace más de quince años la evidencia de que distintas mafias se estaban asentando en tan privilegiado enclave, las administraciones se limitaron a mirar para otro lado o, aún peor, a ponerse al servicio de las mismas mafias cuya existencia negaban.

Si el Ayuntamiento de Marbella no hubiera puesto su urbanismo al servicio de inversiones criminales, si la Junta de Andalucía hubiera actuado a tiempo, si algunos miembros de la Judicatura y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado no hubieran estado a sueldo de quienes debían combatir, los tentáculos de las mafias nunca habrían podido extenderse tanto y tan profundamente por la Costa del Sol.
Antonio Romero y Miguel Díaz, que reiteradamente denunciaron esa situación y que durante tanto tiempo pidieron la disolución del Ayuntamiento de Marbella, hacen en este libro una radiografía de la realidad de las mafias en la Costa del Sol.

El texto también contiene propuestas para derrotar a las mafias, cortando sus tentáculos, quitando el agua que blanquea su dinero sucio.
Un libro  para entender la realidad de la Costa del Sol y para afrontar un problema que, según todos los expertos, será el que más gravemente azote a Europa en los próximos veinte años: el fenómeno de las mafias.

Neuronas huérfanas

Más de 2 millones y medio de personas vieron la entrevista del malayo Julián, 20,7% de audiencia.

Julián Muñoz es un jeta con lengua, un charlatán sin  vocabulario, un demagogo vulgar,  el patrón de los concejales catetos de la españa sin profundidad mental con su coro de embobados de babas colgantes bailando alrededor.

El único motivo por el que es interesante tener grabada esta basura que costó 350.000 euros es poder disponer de otra prueba audiovisual para el archivo de pruebas de nuestra estupidez.

Será un documento para el estudio de la historia política del timo consentido,  el de la política mafiosa pueblerina,  espero que nos avergoncemos  de verlo y llegado el caso, reflexionemos sobre los sistemas de gobierno local  de antaño basados en la práctica continuada del uso de la política para el levantamiento de ayuntamientos

Sería señal de que habríamos acabado con esta plaga de charlatanes y vividores a los que le seguimos permitiendo tirar de la excusa del servicio al ciudadano como plataforma de proyección a la empresa privada, para montar empresas con dinero ajeno, malversar, engañar, robar y desordenar el territorio.

Cuando llegue ese día serán muchas más las personas que descubran que el interés general de sus antepasados despedía un olor irrespirable.

Espero que cuando llegue ese día al menos nos acordemos también de que aunque 2.672.000 personas se adocenaron al zurullo (dicen con sus locos cacharros de audiencia)  hubo muchos otros que decidieron negarse.