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Viñeta del domingo 19/03/2017 en CTXT

Los medios siguen despidiendo gente, aunque no siempre sepamos de qué personas se trata o ni nos enteremos por pertenecer a cabeceras pequeñas o medios locales.

Mientras tanto, el gremio sigue debatiendo sobre ese supuesto y eterno “nuevo modelo de negocio” sobre el que todo el mundo divaga, pero nadie conoce. Cuando cae otra ronda de despidos o se prescinde de colaboradores se suele atribuir a la caída de ingresos publicitarios. Así, sin más. Como causa espontánea. Al menos ahora se tiene la excusa de la crisis eterna.

Viñeta de 2015. Relacionado

Mientras tanto, la OJD sigue dando datos de la caída de lectores, sobre todo en la prensa de papel, lectores que se supone deberían estar desviándose a los digitales, aunque no todos terminan de consolidar y asegurar su permanencia.

Y hay algo que sobrevuela casi todos los discursos. Se suele culpar de una forma u otra al lector. Se pelea contra los bloqueadores de publicidad e incluso se asegura que el contenido basura es consecuencia directa de lo que el lector demanda. Es su forma subliminal de admitir que han perdido las riendas.

Y eso lo certifica el clic, siempre el clic.

Listas chorra, galerías de culos, recetas de cocina, virales que son virales porque alguien dice que son virales,  memes machacados y todo tipo de clickbait perruno, es lo que queremos leer, sentencian algunos. Y las estadísticas como excusa. Así, con el dinero que da la porquería se puede pagar el “verdadero periodismo”. Que sí, que es muy caro.

Y ahí se cierra el círculo.

Se extiende la idea de que como el personal se resiste a pagar por el contenido que considera interesante y útil (informativamente hablando o no) se entrega alegre a los papelillos de fumar y a las irrelevancias efímeras del clic rapidito.

Hace unos días leía algo que se titulaba “El problema del periodismo, resumido en la respuesta de un periódico a una lectora“. El título ya era una sentencia con cebo para el clic porque el argumento estrella para publicar eso era que una respuesta en Twitter había conseguido  3.000 retuits en cuatro días.

Todos esos contenidos virales no se escriben para la gente. No es lo que la gente quiere leer. Es lo que ya ha leído. Al menos una gran parte. Y para cuando lo lea la otra ya será viejo y habrá que publicar rápido otra chorrada más fresca. El clic, además de ser un cabrón caprichoso, tiene una vida muy corta.

Así, la cadena se va haciendo cada vez más gorda y pidiendo más velocidad. Y la esclavitud del clic se endurece.

Otras preguntas que nadie sabe contestar son ¿hasta  dónde?, ¿hasta cuándo?

Pocos plantan el pie en la pared para confesar sin rodeos que han dejado de hacer periodismo para salvar los trastos y que se han entregado al ocio y el entretenimiento convirtiendo cualquier estupidez en un engendro presentado con apariencia de información. Que además sale muy barato, no se necesita mucho personal y se escibe fácil y rápido.

Eso podría parecer un indicador de que esos contenidos de “ocio y entretenimiento” están generando trabajo y pasta por un tubo, pero tampoco.

Panorama desalentador

Regular terminó 2016 y mal empezó 2017.

Hace unos días leía que La Vanguardia había prescindido de algunos de sus dibujantes. Entre los afectados aparecían nombres como Miguel Gallardo o Joma que hacía muchos años que colaboraban en el diario. Sus colaboraciones habituales pasarán a ser esporádicas, dependiendo de las necesidades del periódico.

Perdiendo clientes

En julio de 2016 perdí uno de mis tres clientes. La publicidad no estaba chutando y me tuve que ir cantando bajito.

Allí se publicaron 359 viñetas. Han sido casi siete años y medio de colaboración semanal. Empecé a dibujar el 08 agosto 2009.  Esta fue la última.

Para rizar el puto rizo, hoy he sabido que a finales de marzo termina mi colaboración en Gurusblog, otro de esos tres clientes, tras cuatro años justos y más de 200 viñetas con periodicidad semanal. Empecé a enviar cuadrulos el 3 de abril de 2013.

Estos dos sitios han sido muy valientes apostando por pagar y publicar viñetas. Se agradece porque se trata de blogs que no tiene detrás subvenciones, ayudas, favores ni inversores de postín.

Será difícil, espero que no imposible, encontrar remiendo para el preocupante bujero en el bolsillo y en el ánimo que tengo hoy. Habrá que seguir metiéndole caña a la cosa, a ver si levanta.

Si no se tuerce nada, seguiré dibujando para CTXT, miércoles, sábado y domingo. Por cierto, están haciendo un llamamiento a sus lectores para que arrimen lo que puedan y sean cómplices de su supervivencia.

 

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