Presunto pobre

Presunto pobre

Viñeta del 03/10/2018 en CTXT

Lo contaba El País el pasado 2 de octubre, la Comunidad de Madrid exige saber cuánto ganan los mendigos para descontarlo de sus ayudas. El Gobierno regional pide a los solicitantes de la RMI (Renta Mínima de Inserción) una declaración jurada de sus ingresos en la calle.

El País asegura que, según un documento consultado, con fecha de 20 de agosto, que la Dirección General de Servicios Sociales le da a un mendigo un plazo de 10 días para que cuantifique sus ingresos mensuales.

La Comunidad de Madrid lo niega y asegura que no se habla de la mendicidad, ya que pedir dinero en la calle no es ninguna actividad económica.

Desde la Consejería de Asuntos Sociales matizan que en el decreto de 2014 que fija las condiciones para conceder la RMI -e incluso en la ley anterior a este decreto- se establece que hay que preguntar a los solicitantes si realizan actividades económicas a las que dediquen varias horas al día y por las que obtengan beneficios, tales como la venta de chatarra o la venta ambulante.

Viñeta de 2011

Ahora me quedo con la duda de saber si es una paradoja absurda más del laberinto burocrático y sólo se trató de un error surrealista en el trámite rutinario que debe seguir cualquier persona, sea mendigo o no, y en el que no se pregunta por la situación económica para iniciar la gestión. Aunque también es probable que sea una forma retorcida más de disuadir a los que no tienen nada para que no soliciten las ayudas o para ahorrarse parte de la pasta de las partidas dedicadas a  la RMI.

Intento no creer en la cabronía de la administración cuando de ayudar al más desafavorecido se trata, pero siempre lo han puesto muy difícil. Los que deberían trabajar para atajar la pobreza se salvan de ser apedreados porque la economía sumergida, tolerada por despiste, mantiene ese equilibrio hipócrita que permite que la sociedad no reviente.

 

Huelga de repartidores de prensa

Huelga de repartidores de prensa en Madrid

Viñeta del 25 de julio de 2018 en CTXT

 

 

Entre las distintas huelgas de estos días hay una que ha tenido menos repercusión, los repartidores de prensa de Madrid están en lucha contra el grupo Boyacá y en ella llevaban siete días. La empresa pretende despedir al 50% en la plantilla, unas 130 personas, y bajar el sueldo un 50% a los que se queden.

 

Comunicado de los trabajadores

En los medios

Muchos medios han vuelto a criminalizar la huelga rebautizándola como boicot. “Seis días de boicot a la prensa y al derecho a la información“, titulaba El Mundo el 25 de julio, resulta gracioso escuchar esto en medios que han desmantelado plantillas enteras a base de ERES y despidos en masa.

La mayoría de estos medios tomaban como única referencia unas declaraciones de Javier Moll de AMI, difundidas por agencias que tiraban de lo de siempre, la violencia. “La Asociación de Medios de Información condena los paros de los repartidores de prensa y la “violencia” ejercida, publicaba Europa Press.

En el diario La Razón, más de lo mismo, ponen el acento en las opiniones de la empresa y titulan; “Boyacá afirma que los transportistas buscan «imponer» contratos privilegiados”. Eso es darle una vuelta de mierda a la historia, pasan de luchar contra los despidos y recortes de derechos a ser privilegiados. ¿De qué me suena esto? Sí, el mismo argumento con el que se cargó contra mineros, estibadores, controladores aéreos, maquinistas y cualquiera que peleara por lo suyo.

¡Extra, extra! los kioscos pierden 1.250 euros en los 5 días de huelga de Boyacá” tituló el pasquín-tabloide OKdiario, en un texto que reduce casi a anécdota las reivindicaciones de los repartidores y enfrentando a trabajadores (repartidores) con otros trabajadores (quiosqueros). Podrían haber puesto el foco en los planes de despedir a un montón de obreros y de precarizar al resto, pero no.

Olvidan la reacción de los repartidores para perjudicar lo mínimo a los vendedores de prensa y también olvidan reseñar que los repartidores están recibiendo apoyos de algunas asociaciones de quiosqueros.   

 

Dircomfidencial titula: “El conflicto laboral en Boyacá agrava la crisis de la prensa en papel“. Otra morcilla de enunciado, para esta web la precariedad y las reivindicaciones laborales son una molestia que empeora eso que llevan décadas años llamando “la crisis de la prensa”, el mismo tiempo que llevan culpando a distintos agentes externos.

Una vez más, una buena porción de la prensa, parte interesada en esta ocasión, tomaba partido descaradamente y en lugar de informar, se ha limitado a tirar de la versión que criminaliza la huelga y ningunea las reivindicaciones de los trabajadores.

Este es el plan de la empresa, según sus trabajadores:

“Los repartidores de prensa de Madrid estamos en una asamblea permanente porque el patrón no nos deja entrar a trabajar. Quiere acabar sustituyéndonos o bien por los taxis de Cabify o por trabajadores no dados de alta en el régimen de autónomos , no con tarjetas de transporte sino con vehículos particulares”.

 

Asamblea de trabajadores de reparto de prensa en Madrid

? "Los repartidores de prensa de Madrid estamos en una asamblea permanente porque el patrón no nos deja entrar a trabajar. Quiere acabar sustituyéndonos o bien por los taxis de Cabify o por trabajadores no dados de alta en el régimen de autónomos , no con tarjetas de transporte sino con vehículos particulares".

Gepostet von No más precariedad am Montag, 23. Juli 2018

 

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