SITCOM, un corto documental que no tiene ninguna gracia

Algo como esto es lo que nos hubiera gustado poder hacer a algunos de los currantes de la delegación de LOCALIA en Antequera (Málaga) cuando nos dejaron en la calle en enero de 2006.

Cortometraje Documental
Formato: HDV
Duración: 9’45”
Realización: Daniel Martín Novel
Localización: Antigua sede de LOCALIA TV en Málaga
Protagonistas: Plantilla de LOCALIA TV Málaga.
Sinopsis:
El 13 de Noviembre de 2008, el consejo de administración de PRETESA, sociedad propiedad del grupo PRISA, comunicó, mediante una breve nota de prensa a la CNMV, el cese de la actividad de LOCALIA TV. Cerca de 300 trabajadores de casi 100 sedes, repartidas por toda España,
fueron despedidos. Dicha nota de prensa se filtró a los medios; los trabajadores de LOCALIA recibieron la noticia a través de un comunicado de la agencia EFE.
Un día después, el director del grupo PRISA en Málaga, comunicaba la noticia a sus trabajadores.

Otras opiniones aquí:

Localia, la empresa opaca que se apaga

Los fantasmas de la tele

Localia, la tele de la empresa opaca se apaga

Por mucho que busque no encontrará humor en esta entrada.

Pretesa, empresa propiedad del grupo Prisa ha decidido cerrar Localia y lo ha hecho a su estilo, sin transparencia, descargando pulgas y recurriendo a argumentos previsibles y otros añadidos de relleno y despiste.

Esta empresa tiene unas patrones de comportamiento para mí muy conocidos:

-No se caracteriza por haber cerrado ninguna de sus empresas admitiendo error alguno,  los responsables siempre fueron otros.

-Otra tradición de la potente es cerrar delegaciones de Localia y despedir a sus empleados sin contemplar reubicaciones.

-Curiosamente Pretesa ha comunicado, cerrado y/o despedido trabajadores de sus Localias siempre en navidad, llegando a hacerlo durante años consecutivos.

Hasta llegaron navidades en las que si nadie te convocaba/invitaba a la cena de empresa de navidad  no había nada que preguntar, ya estabas matemáticamente despedido.

Pero a PRISA no hay que inyectarle fondos, los miles de millones que gastaron desde finales de aquellos 90 de locura expansiva en equipos, alquiler de locales y compra de derechos varios (las nóminas de los trabajadores no estaban precisamente en el capítulo de “gastos” escandalosos) fueron una inversión segura para balancear y construir pérdidas muy presupuestadas que resultan muy rentables en acumulación de  valiosos activos a vender.

En un tiempo por determinar, le colocarán su red de teles locales, que “mancha” la tarta del espectro radioeléctrico  español de pirulos, a cualquiera con billetes e ínfulas de emisión nacional y volverán a pegar el pelotazo.

En Localia pierden los de siempre, los currantes, muchos de ellos se han enterado de la noticia del cierre por otros medios, antes que por la boca de los gestores del “suyo”. Paradoja del informador.

Esto no quita que otros muchos ya estuvieran con el pie puesto en la parrilla de salida más que convencidos y resignados de que era inminente que Madrid dejaría de enviar escaletas.

Aunque algunos rumores apuntaron a que iban a mantener sus delegaciones de Sevilla o Granada para emitir para Andalucía lo creo poco probable. De Madrid sale el grueso de la programación y emisiones

No hay nada de lo que alegrarse, los prepotentes de los números,  los balances triunfales y los lustrosos zapatos de plataforma digital no han perdido nada y los trabajadores se  tendrán que enfrentar a un mercado laboral que tiene al gremio cada día más tiroteado.

No hay sonrisa posible.

Se muy bien lo que sienten hoy los compañeros de Localia y lo que tardarán en olvidar ese día que tuvieron que colgar la chaqueta.

Los fantasmas de la tele

tele-fantasma.jpg

Los amigos y compañeros conocen esta historia pero como he hecho referencia a ella en varias ocasiones he pensado que esta noche es buen momento para contarla.

Este post no es de humor aunque como se puede comprobar tiene guasa la cosa.

Trabajé durante una porción de mi vida en una tele, era una tele local por cable que entre los canales que ofrecía por 2.500 pelas al mes incluía el canal “local” o “canalillo” como muchos aún le siguen llamando.

Continuar leyendo