Brigada de los límites del humor

Límites del humor

Viñeta del 04/11/2017 en CTXT

Cinco sindicatos de policías nacionales, CEP, SUP, UFP, SPP y ASP NP, han presentado una denuncia por injurias contra la revista El Jueves a cuenta de este artículo satírico/de humor/ficción/con situaciones imaginarias de los mundos ilusorios del chiste titulado “La continua presencia de antidisturbios acaba con las reservas de cocaína en Cataluña“.

El director de la revista, Guillermo Martínez-Vela, ha sido citado como investigado (eso que antes se llamaba imputado) por el titular del juzgado de instrucción 20 de Barcelona para el miércoles 8 de noviembre y hacer la cosa de las diligencias previas por un delito de injurias.

Espero que se resuelva como suelen / solían resolverse estas cantinfladas, que termine en nada y hagamos muchos más chistes para celebrarlo.

Aquí una entrevista a Martínez-Vela en EiTB sobre el asunto

Actualización 8 de noviembre:

Tras interrogar al director, la jueza imputa, también por injurias, al autor del texto y subdirector de “El Jueves,  Joan Ferrús.  Ambos quedan investigados por injurias.

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Ocho dibujantes a las puertas de la cárcel

Andalán, del 13 al 19 de marzo de 1981

Si las quejas, denuncias  y juicios por “ofensas a los sentimientos religiosos” nos parecen hoy algo casi cotidiano, durante los últimos coletazos del franquismo, seguían siendo también habituales. Aquí el relato del último intento, durante el mandato de la última corporación franquista en el Ayuntamiento de Zaragoza, por llevar a ocho dibujantes a la cárcel.

Corría el año 1978. Según las crónicas de la época, un denunciante anónimo consideró que en el nº 3 del fanzine Zeta  había dos chistes que podían constituir un delito contra la libertad religiosa.

Lo cierto es que nunca se conoció la identidad de ese supuesto denunciante. Sin embargo,  Manuel Estradera Vázquez, “Strader” tiene alguna sospecha. (1)

“Nadie sabe cómo llegó a manos de un juez nuestra humilde publicación (…) Aunque, curiosamente uno de los apellidos del juez coincidía con el de un joven fan del grupo y aficionado a los cómics que pululaba, junto a otra media docena de simpatizantes, por el local que utilizábamos como redacción y taller editorial de la revista. Pero bueno, no son sino suposiciones sin fundamento que no van a ninguna parte”.

Los chistes a los que se refería el denunciante desconocido eran un dibujo de la Virgen del Pilar y una foto en la que ocho integrantes de la revista aparecían cenando a modo de anuncio del próximo número de la revista con la frase: «esta no es la última ZETA».

De izq a dcha:El Rizos, Azagra, Luis Royo, Strader, Ricardo Joven, Mastral, Lahuerta y Gregorio.

Es cachondo porque esa sí fue la última, ya que la publicación fue secuestrada y los ocho dibujantes terminaron en el juzgado.

A criterio del denunciante, tanto la ilustración (que no he podido encontrar en mejor calidad) de la Virgen del Pilar como la fotografía eran injurias contra la institución religiosa, al tratarse de una parodia del pasaje evangélico de la última cena.

Actualización 04 de septiembre de 2017, Carlos Azagra ha encontrado y enviado la página en calidad y tamañ0 poderoso para poder verla en detalle.

 

Ilustración de la Virgen del Pilar dibujada por Antonio Soteras, El Rizos.

En octubre de 1979 se celebró el juicio.

La sentencia se ajustó bastante a las peticiones del fiscal,  cuatro meses y un día de arresto mayor y siete años de inhabilitación para las funciones docentes, ocupación de cargo público y derecho a voto.

Semanario Andalán, nº 245, del 23 al 29 de noviembre de 1979

 

Dossier del Colectivo Zeta, varios autores, 32 págs.con contraportada de Carlos Giménez

 Página del Dossier del Colectivo Zeta

Se daba por hecho que serían puestos en libertad condicional, pero contra todo pronóstico se llegó a decretar su ingreso en prisión, muchos medios así lo difundieron con una nota de agencias.

A las puertas de la cárcel

El día de su ingreso en prisión se presentaron siete de los ocho dibujantes condenados, el ausente, Manuel Estradera Vázquez, “Strader”, relata así sus recuerdos de aquellos días:

 

 “No estaba dispuesto a pasar ni ochenta ni ocho días encerrado en una jaula. (…) Esa misma noche partía hacia París”.

“A la mañana siguiente, todos menos uno se presentaron puntualmente en la Audiencia para ser trasladados a la prisión de Torrero”.

“Les acompañaba un numeroso grupo de los asamblearios del día anterior, que se manifestaron pacíficamente en el Coso, frente a la Audiencia. Como yo no estaba presente recurro al relato que aparece en un blog:

«En la puerta de Torrero, prisión de Zaragoza, esperaban para entrar. Fernández Ordóñez, ministro de justicia y diputado por Zaragoza hizo un comunicado exigiendo que los dejaran en libertad inmediatamente.

Eran ocho los dibujantes y solo estaban siete. El octavo había huido a Francia. Tenían que firmar el “enterado” o libertad condicional. Se pusieron en fila y el primero que firmó volvió a ponerse en fila para firmar por el octavo».

Esta última y divertida anécdota me consta que es apócrifa. Sé que alguien justificó mi ausencia alegando que estaba enfermo, y les dijeron que me transmitieran que debía ir a firmar a la mayor brevedad. En cuestión de minutos se ponían en contacto telefónico conmigo, pues algunos sabían que mi primera escala era Angulema y que me pensaba entrevistar con el director del Salon International de la Bande Dessinée, que tenía su oficina en el ayuntamiento de dicha ciudad. Me pusieron al tanto de lo sucedido y me rogaron que volviera para firmar, no fuera a ser que… Bueno. Volví y firmé. Todo sea por contentar a los amigos.

 

La repercusión mediática de este asunto tras las acciones de protesta de algunos ciudadanos y de un coletivo de artistas e intelectuales de la época más las actuaciones de algunos políticos como Fernández Ordóñez, ministro de justicia y diputado por Zaragoza y las gestiones del entonces alcalde de Zaragoza, Ramón Sáinz de Varanda, fueron determinantes para el desenlace de esta historia.

El 16 de marzo de 1981, en una nota de la agencia EFE se leía que, poco antes de su ingreso en prisión, el  juez dejaba en suspenso la sentencia por escarnio durante dos años, para “según el comportamiento que observe en los encausados durante este período, obrar en consecuencia“.

Queda pendiente encontrar y añadir el texto de la sentencia, se dice que era muy divertido.

Andalán, nº 313, del 20 al 26 de marzo de 1981

 

Los tres números de "Colectivo Zeta" (1978), el tercero no llegó a distribuirse.

Tras su secuestro judicial,  la segunda etapa de la revista zaragozana “Zeta” (1979) pasó a llamarse “Bustrófedon y contó con una nutrida plantilla de dibujantes y escritores profesionales como Carlos Giménez, Azagra, Luis Royo y Antonio Altarriba junto a otros autores nóveles.

No sería la última vez que Carlos Azagra y algunos de los integrantes del colectivo tuvieran que enfrentarse a un juicio por “escarnio a la religión”.

Poco después, también durante 1978/79, un número de la revista Butifarra! dedicado a la Iglesia que llevaba por título Iglesia S.A  les costó otro juicio.

 

 

Carlos Azagra, que había dibujado tres páginas, dos explicando los negocios de la enseñanza religiosa y otra dedicado a las sectas, recuerda así aquel proceso:

“En ese juicio no pude ir como autor, pues estaba en libertad condicional por otro juicio por lo mismo, escarnio a la religión católica en Zaragoza… si descubrian que esas páginas las habia hecho yo, iba directamente al trullo, así como Rafael Vaquer -creador de Jhonny Roqueta- que en esos dias aún estaba haciendo la mili y podia ir al calabozo por lo mismo. Así que entre todos nos encubrieron, ventajas de que los jueces no entiendan de estilos…”

 

“En el juicio, Miguel Gallardo-creador de Makoki- tuvo que decir ante el juez, que él había dibujado mis paginas, pues si reincidía yo en lo mismo, iba directamente a la cárcel (aún estaba en libertad condicional, por el anterior juicio de Zaragoza)”.  (3 )

 

De cuando se secuestraban tebeos. Carlos Azagra

Fuentes consultadas:

-Zaragoza Rebelde

-Biblioteca virtual de Aragón. Archivo periódico Andalán

-Hemeroteca ABC 17/03/1981

-Blog de Carlos Azagra

-Blog de Encarna Revuelta

-Antonio Altarriba (2009): “Cuando los tebeos fueron progres”, Tebeosfera 3, segunda época . 09/03/2009 

Descargar Coletivo Zeta nº 1  (CBR) 69Mb – (PDF) 83Mb

Descargar Coletivo Zeta nº 2  (CBR) 80Mb – (PDF) 36Mb

 

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El humor en apuros, recopilación de casos

garrote-vil

He querido recopilar casos que recuerdo, reseñado, o debería haber reseñado en su momento, de dibujantes que han tenido problemas de cierta importancia a causa de sus viñetas o ilustraciones satíricas. También hay algunos casos de otras personas que, sin ser dibujantes, han tenido problemas por compartirlas.

No pretendo reunirlos todos, pero intentaré actualizar  la lista a medida que vaya recordándolos o descubriéndolos. No se añade el caso de “las viñetas de Mahoma”  por separado porque se extendió a lo largo de varios años y  desencadenó otros sucesos que están ya muy documentados – (2). Además, se hace referencia al mismo en otros muchos casos. Tampoco me he atrevido a retroceder hasta las fechas de la censura durante la dictadura en España porque merecería capítulo propio aparte.

Se han ordenado por años para que no exista jerarquía por importancia o gravedad. En algunos casos, bien por la antigüedad, el país donde sucede o la falta de datos fiables, hay problemas para descubrir cómo se resolvieron o para localizar fuentes más directas, así que se agradecerá toda rectificación o aportación que contribuya a afinar las historias.

*Algunas notas siguen pendientes de recibir las respuestas a preguntas enviadas a personas relacionadas.

Entrada en permanente actualización.

Última actualización: 10 de noviembre de 2017. Total casos: 104

 

Ver lista de casos

Promusicae vs Esperantia


“Organizaciones mafiosas de ladrones (recuerda que nos han robado el canon digital y que se niegan a devolver)”

Así describía el periodista Fran J. Saavedra a Promusicae, SGAE y FAP,  en su blog en una nota en la que opinaba sobre el panfleto de intoxicación para la infancia que esta concentración de mercantilistas de la cultura pretende colocar en institutos y colegios.

Aviso que no puedo, ni pienso, ser del todo imparcial porque tengo aprecio por el burrofaxeado, me resultó imposible mirar a otro lado.

Esa tarde andaba tumbado en la más absoluta desconexión cuando Fran me hizo llegar la noticia de que Promusicae le avisaba del envío de un burofax en el que le hacía un  ¡Uh! para que retirase partes de ese texto por considerarlo presuntamente injurioso. Agotadas las ideas sólo queda la amenaza.

En el burofax no se aclaran entre el significado de comentario y artículo, así que no quedaba claro si pedían la retirada del artículo entero o de las partes que citaban en la amenaza de demanda.

Queda claro que son más de cifras que de letras.

Dedicamos buena parte de la tarde a tirar de amigos, conocidos y allegados (se agradece el asesoramiento a todos ellos) para consultar cuál era la mejor decisión y obtuvimos respuestas de profesionales de lo legal que aconsejaban la retirada y otras que aseguraban que se podía defender con éxito.

Finalmente el autor retiró la frase solicitada y aquellas palabras que consideró que podían empujarlo al vericueto legal, siempre caro y molesto, y así lo cuenta.

En estos casos lo primero que se descubre es que sin apoyo, dinero y tiempo la historia es muy distinta a cómo la imaginábamos, toda la fanfarronería se desvanece cuando el problema nos toca de cerca.

Pero la historia se repite  y a Bárbara no se le escapa ni una. Lo que podía haber quedado en una opinión más, entre las muchas que andan por ahí, se amplificaba por la gracia del burofax.

Volvemos a los tiempos de La Codorniz, hay que decirles lo que son de mil formas creativas que den un pequeño rodeo a las palabras prohibidas, aparcar los explícito por la sutilidad, el adjetivo justo por la fábula.

Y es que hay disparos que suenan aunque no se escuchen. Hace mucho que se acabaron los monopolios de la opinión, no se puede callar a uno sin que lo comenten dos, dos mil o más.

No hay Burofax, ni rectificación que pueda impedir que mucha gente siga pensando y expresando que, desde el canon hasta la ley Sinde, pasando por los insultos contínuos de artistuchos y empresarios a comunes mortales que usan internet, estas agrupaciones de cavernícolas de lo digital, sean considerados como un grupo de recaudadores del diezmo de su marquesado.

Y todo con la complicidad de legisladores ciegos y sordos.

Esa imagen que se percibe de ellos no la ha inventado el espectador, se la han currado solos.