Arte, pícaros, mercado y mendicidad
Viernes, Diciembre 5th, 2008
Un artista expone gratuitamente en Granada su catálogo de productos
Situación de mercado 1, no sucede
Juan pone sobre la cinta de la caja del supermercado todos los productos que acaba de comprar, la cajera tras hacer todos los “pips” en el lector de códigos de barra anuncia:
-” Son 116, 26″
Juan suspende la acción rutinaria de embolsar los alimentos y se dirige a la cajera.
-”Un momento, mire usted, entre los ajustados presupuestos para alimentos que tenemos en nuestro domicilio y con esto de la “crisis” me han “aconsejado” reducir los gastos todo lo que pueda.
Hágame usted un precio más ajustado, mire que hay mucha competencia y si ustedes no me cobran esta compra o me hacen un precio competitivo es muy probable que sigamos trabajando con ustedes.
La cajera mira a su alrededor buscando la cámara oculta.
-¨tenga en cuenta que en esta misma calle hay varios supermercados muy buenos todos y con precios sensiblemente más bajos que los suyos. Así que para empezar le voy a abonar este primer pedido dentro de 90 días aproximadamente, siempre y cuando mi mujer acepte su presupuesto, pero de momento la leche me la va a usted a cobrar hoy a 20 cts, el pan a 1 ct. la barra y…”
Resultado: seguridad se persona en la caja y Juan vuelve a casa sin su compra, todos en la cola ven a Juan como un colgado.
Situación de mercado 2, sucede
Una editorial o agencia de publicidad pequeña, mediana o grande busca un dibujante autónomo en internet contacta y de entrada le regala la oreja.
Tramita un encargo, consulta tarifas y detalles, la primera comunicación es más cálida y amable que una llamada al teléfono de la esperanza.
Tras entregar el trabajo las conversaciones pasan inexplicablemente a parecerse más a una llamada al número de asistencia técnica o de bajas de una empresa distribuidora de ADSL o de telefonía móvil.
-”Si nuestro cliente no aprueba la idea de campaña y decide no llevar adelante nuestra propuesta nos rebajas un poquito el precio ¿eh?… es que si el cliente no acepta nuestro presupuesto esto tendríamos que pagarlo de nuestro bolsillo…
Silencio de reflexión previo a la emergencia en medio de una surrealista confusión de bolsillos.
-”Pero si ya hemos negociado, pactado y aceptado un precio, me he ajustado a sus prisas y a todas sus necesidades y exijencias incluída su fecha de entrega apretada…
-”Hombre, ilustradores hay muchos, muy buenos y a mejor precio y es probable que podamos seguir trabajando cuando surjan otros encargos…”
Resultado: el dibujante se cansa de perder el tiempo, la empresa se queda sin encargo, el autor puede perder parte del dinero del tiempo invertido en el trabajo y muy probablemente se acaba toda relación profesional futura.
Direfencias entre el caso 1 y el 2:
En el caso 1 no existe la posibilidad de negociar directamente con el fabricante el precio del producto..
En el caso 1 no cabe reclamación alguna ante el supuesto conflicto.
En el caso 2 la empresa trata al profesional externo casi peor que a un empleado propio.
En el caso 2 la reclamación agrava el conflicto, retrasa aún más el pago y se pierde más tiempo y dinero.
Ya se que no se venden dibujos como botellas de leche, pero lo que no se bien es que doy con los clientes más marrulleros o la relación profesional-profesional ha de pasar siempre por este pasaje ágrio del regate de bajo perfil.
Prometo no escupir más entradas lloricas sobre la práctica de las cansinas artes de la negociación de mercadillo, aunque no aseguro nada. Como siempre la culpa es de la crisis, ya saben.




1ª Zanahoria
2ª Zanahoria
3ª Zanahoria
4ª Zanahoria


