De cuando éramos gilipollas

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Todavía queda gente que sigue pensando que en los 80 éramos gilipollas, los grupos grababan sus maquetas  en  casetes, se “pirateaba” la música de la radio y se tuneaban las cajitas de plástico de las cintas donde se grababa, hasta bien entrados los 90 se hacían fanzines a saco (1)…(2)…(3)   a base de fotocopias pastelosas y se hacían  rular por bares o por el espeso sistema postal a cambio de unos cuantos sellos de correos, todo eso  parece hoy romántico y decadente

El los 80 los cómics eran cómics y no posturitas , el correctismo ñoño que padecemos hoy ni se asomaba por el barrio, por mucho que ahora creamos que somos más justos y equilibrados con tanta chorrada hemos ido capando aquello que muchos hoy ya casi desprecian e ignoran, aquel  intento de circuito “underground” vivo que pasó completamente desapercibido  para muchos.

Como mucho se escuchaban los ecos de alguna polémica sobre algún cartel de algún concierto o reunión de comiqueros algo subido de vueltas por aquello de lo sexual, político o religioso o la mezcla de todos esos temas, nada que no siga sucediendo hoy.

La diferencia es que ahora todo quisqui se escandaliza a lo bestia, pero sólo durante lo que dura una jornada informativa, al día siguiente ya están ocupados en alguna otra estupidez igual o más perecedera.

Eran tiempos en los que el grueso de los dibujantes dibujaban y no paseaban palmito por ambientes institucionales ni aspiraban a ser sectarizados por cabeceras de prensa nacional, los dibujantes que se  declaraban de la noche a la mañana  humoristas gráficos eran vistos como aspirantes a puretas intelectuales,  pijoteras de tintas tacañas,  vendidos o alquilados a aquello maligno del “sistema”.

Las viñetas  ni eran noticia, ni los dos medios y medio de comunicación que había entonces se rasgaban las vestiduras con nada , la mayoría de las veces ni se enteraban ni ganas. Muchos de aquellos  Crumb´s hispánicos fueron engullidos por una industria globalizada que estiró la pata , amansada con promesas de grandes cifras y éxitos internacionales.Y llegó la red.

Pero ahora quiero detenerme y recordar a aquellos que no han abandonado del todo la esencia de todo esto que al fin y al cabo no deja de ser lo que muchos quisieran poder volver a hacer con la tranquilidad, despreocupación y espontaneidad de esos días.

Ahora todos creemos que nos movemos en la corriente acertada y que todos los demás se equivocan, pero todas son la misma, nos  marcan corrientes en distintas direcciones pero todas circulan paralelas y van al mismo sitio, a la pasta.

Y como todos los días se celebra un día de algo, ya sea el día de lo cualo o lo de lo pascualohoy toca  rollito día de Europa. Hay que celebrar esa Europa que nunca somos  nosotros, la de los sueldos más bajos, los impuestos más cabrones, inventados y sangrantes y las chapuzas políticas más castizas.

La Europa que nos flatuló su moneda y que nos dejó un cráter en el bolsillo y en el corazón.

Ya no somos gilipollas, celebremos.