Mentiras de estreno

Sábado, diciembre 11th, 2010

Recordando viñetas de finales de octubre.
El “nuevo” ministro de trabajo, Valeriano Gómez, se estrenó mintiendo.
Tres horas le duró la mentira.
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Recordando viñetas de finales de octubre.
El “nuevo” ministro de trabajo, Valeriano Gómez, se estrenó mintiendo.
Tres horas le duró la mentira.




Primer capítulo de la última temporada de Cuéntame
Hoy me he tragado el pleno monográfico sobre el paro, es de esos sacrificios de masoquista crónico que, en ocasiones, es necesario para que no se oxide el archivador de ideas para viñetas políticas, pero es que la cámara ya no da ni para chistes.
ZP ha abierto el debate con una horaza de recapitulaciones defendiendo lo ya dicho mil veces, se ha agarrado más fuerte a su reforma laboral, ha anunciado que el gobierno eliminará 14 empresas públicas y que fusionará otras 24, sin decir cuales, que van a empezar a tejer la bolsa para el fondo austriaco y nada de brotes verdes.
También ha asegurado que “la recuperación será lenta pero sostenida” (sostenida con nuestros esfuerzos, claro)
Rajoy ha vuelto a pedir elecciones y ha soltado su habitual cacaculopedopis escrito en hojas ya amarillas, el resto como siempre, aplausos ensayados de la hinchada de palmeros de cada partido hacia su jefe y el tradicional entrar y salir de políticos a marujear al bar durante las intervenciones de otros diputados de partidos invisibles.
También me he enterado de que si nuestros representantes en el congreso saben que la economía sumergida representa más del 20% es que no es tan sumergida.
En definitiva, otra sesión calcada de cualquier otra de los últimos cuatro, seis, ocho o más años. Los diputados se han congelado en el tiempo, siguen en la cápsula del bipartidismo (política para tontos), ni ideas, ni chistes, ni duelos de oratoria.
Hoy la ficción ha superado a la realidad, incluso la serie cuéntame evoluciona, en el capítulo de hoy hasta se veían tetas y la familia Alcántara follaba y fumaba porros.




Viñeta de 26/08 en lainformacion
El gobierno ya no sabe qué hacer con los parados, los mueve, los cita, amenaza, avisa, pone y quita…pero sabe que tiene que hacer algo, lo que sea. Cualquier cosa que sirva de argumento para poder decir que están trabajando en ello, que les preocupa, que son su prioridad. Porque el tiempo quema, desgasta y mata.
El paro, además de un problemón que engorda la antipatía hacia cualquier administración, es un escollo importante que ensombrece cualquier buen movimiento de un gobernante gestor.
La rebaja de 100 a 30 días del periodo de gracia para que un parado pueda rechazar una oferta de empleo o un curso de formación es la última parida salida del saco vacío de las ideas socialistas.
Me parece un chiste porque parecen querer colarnos verdades inventadas, insinúan que el Servicio Público de Empleo Estatal, antes INEM, es válido como dinamizador del empleo, no es que nieguen que haya fracasado, es que ya esconden que no quedan ni los escombros de lo que nunca fue, esa colección tan costosa de carteles colgados en fachadas de oficinas que adornan el paisaje de colas.

Con esta medida parecen decirnos que en 30 días habrá cursos (no estúpidos) o empleos (exentos de basura) para todos, y que no se podrán rechazar bajo pena de perder derechos. ¿Acabará esta gilipollez para siempre con las acciones de mejora de empleo que se venían tramitando?, ¿quién penalizará a los empresarios que, aprovechando la tormenta, añadan más mierda al mercado laboral?
Esta es otra de esas iniciativas “campanario” porque hace ruido, sale barata y nos mantiene durante más tiempo entretenidos discutiendo, y de paso criminalizando un poco más al parado, cargando tintas sobre el que no tiene trabajo, penalizando a todos por los posibles fraudes de unos cuantos. Aunque tampoco se puede negar que los hay muy jetas y son los se encargan de facilitar coartada para estas ideas de bombero del ministerio de trabajo.
Todo esto demuestra que siguen fallando en lo de siempre. No existe un plan, ni inspectores suficientes, que el fraude no se persigue persona a persona, que no se señala al infractor y se hace la vista gorda creando lo que ya es una tradición, la infracción”tolerada” y aceptada, la economía sumergida y el trapicheo popular de lo negro. Ese termostato pirata, el escape de emergencia de aquellos que siempre tienen un poco, o un mucho, de crisis.
Cuando esos cursos y empleos no lleguen ¿habrá una penalización para la administración?
Tras facilitar y abaratar el despido, la flota de parados se verá obligada a formarse en aquello que algún empresario hábil decida, llegará la perfección en la precariedad, la cuenta atrás para la aceptación irremediable de cualquier empleo. Nos dirán cómo, cuándo, por cuánto y en qué debemos trabajar, todo lo demás serán privilegios de unos pocos.
Entonces ¿dónde están o cuales son las medidas de fomento a la contratación?
Puede que sea hora de poner piedras en la balanza, del lado empleo, antes de que nos las tengamos que comer.


Este hombre tiene 49 años.
Cada tarde se sienta en el bordillo de una tienda junto a un cajero automático, a su lado hay una bolsa de deporte que contiene todas sus pertenencias con un recipiente de plástico encima.
No hay ningún cartel ni se dirige a nadie, realmente Elnuma no parece pedir nada.
Una de esas tardes decidí pararme a hablar con él, enseguida aceptó contar su historia y compartímos bordillo durante un rato. Insiste en que no quiere dar pena ni llamar la atención de nadie.
Elnuma Degue, como él mismo quiere llamarse para la ocasión, prefiere no hacer pública su verdadera identidad, tampoco quiere mostrar su rostro. No está buscado ni tiene causas pendientes con la justicia, simplemente quiere evitar problemas o disgustos a familiares y amigos.
“Cuando en tu familia uno está en el paro, otro con su hipoteca, cada uno sus problemas y encima de no poder ayudarles te ves en esta situación es muy jodido”, admite sin rastro de victimismo.
¿Crees que alguien puede estar buscándote?
Duda, se toma un tiempo para contestar.
“Sí… puede ser”
Es un hombre alto y recio que mira a los ojos cuando habla, del norte, su acento lo canta.
La gente pasa y nos mira, puede que sean cosas mías, pero ahora me siento observado mientras tomo notas, incluso me parece ver asombro, sorpresa y lástima en algunas caras.
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Elnuma lleva desde el 23 de enero de 2010 en la calle por una carambola de esas de la vida que suceden cada día, escuchando su historia más me convenzo de algo que siempre he pensado, cualquiera de nosotros puede acabar sentado en un bordillo, viviendo en la calle. No es tan difícil.
“Me di cuenta que estaba en la calle justo el día que no pude pagar el alquiler” Es un tipo hablador, no parece sentirse intimidado por las preguntas y tampoco anda a la defensiva con sus respuestas. Cuenta que tuvo que afrontar las cosas como vinieron. “Me subí a un tren y me marché a Málaga, tenía 15 euros en el bolsillo, cuando llegué pensé en dos destinos, saqué una moneda y me lo jugué a cara o cruz. Bajé del autobús en la puerta del hospital , me puse a buscar trabajo, luego a pedir para ir tirando y aquí estoy.” |
Elnuma recuerda los nombres de casi todas las personas que le ayudan o le ayudaron, y las enumera casi a modo de créditos interminables de agradecimiento.
“Un tal Paco me suele comprar tabaco”, dice eschándose mano al bolsillo de la camisa para enseñar un paquete de tabaco de liar”.
“Hay una señora que me trae comida, otros me invitan a comer, encontré muy buena gente. Lo peor es cuando pides un cigarro, la hora o intentas hablar con alguien y hacen como que no existes o te miran mal, como huyendo, todo el que hace eso es un idiota”, sentencia.
Durante la conversación repite varias veces que sólo busca un trabajo y que no ha encontrado nada desde enero. Ya no quiere saber nada de la gente de asuntos sociales, “me tuvieron de médicos para certificados y otros líos de papeleos y al final no me consiguieron un trabajo, prefiero buscarlo por mi cuenta”
“He trabajado de peón de albañil, en la hostelería, de pintor, en la fontanería, de electricista, de todo, puedo trabajar en lo que sea”
| La calle golpea muy duro y Elnuma lo sabe, a él ya se le nota en cómo cuenta su día a día, pero sobretodo en la forma de mirar y en la franqueza con la que entona todas sus frases.
Aunque no culpa a nadie de su situación se desprende de su discurso que se cabrea con las desigualdades, sobretodo con los sueldos de los políticos, a los que tiene especial “cariño” y a los que les dedica algún insulto que otro, nada que no haya hecho cualquier persona alguna vez. “Cuando estás en la calle y te ven tomándote una copa, ya eres un borracho, a veces es mejor no hacer nada, el otro día en un bar una señora se acercó, pagó mi desayuno, me dio 4 euros y me dijo- tome para una copita- sé que lo hizo sin mala intención, tampoco es la primera vez que me tomo una copita después del desayuno” |
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Tiene la jornada organizada por la rutina del movimiento del barrio, durante la mañana se ha mimetizado en el parque donde duerme antes de ocupar su bordillo, viéndolo entre la gente nadie diría que es un sin techo.
“Me ducho tres veces a la semana, lunes, miércoles y viernes, en unas duchas públicas. Voy a comer a un comedor social, antes dormía en este cajero de aquí, dice señalándolo con el pulgar derecho, pero ahora duermo en los bancos del parque aquel, añade levantando la cabeza varias veces”.
Cualquiera en su situación dejaría entrever la desesperanza o indicios de decepción crónica, pero el señor Degue tiene su punto de optimismo, y tiene planes.
“Tengo un compañero, que también está en la calle, estamos reuniendo dinero para irnos a Canarias, iremos a Fuerteventura, a Costa Calma. Allí hay trabajo, si aquí hay 10 ó 12 hoteles allí hay 50. Ya tenemos algo guardado, una persona nos dejó 20 euros el otro día.” Lo cuenta convencido, toda una paradoja callejera, ahorrar cuando no se tiene nada.

Anochece y nos despedimos, Elnuma es de los que aprietan la mano con fuerza y se despiden sonriendo, durante casi una hora apenas dos personas dejan unas monedas, que siempre agradece con voz firme, sin embargo no parecía importarle demasiado.
Puede que ya se haya marchado dejando libre el bordillo, no sé si buscando o huyendo de su suerte.
En noviembre de 2010 volví a la ciudad donde vi por última vez a este hombre y allí seguía. Me contó que su amigo alemán se había marchado y que a él lo habían tenido que operar de una dolencia en una pierna.
Su situación no había cambiado, seguía viviendo en la calle.



Los nuevos datos del barómetro del ZAS indican que las preocupaciones de españoles, españolistas y gentes de otras identidades territoriales para esta semana son, por este orden:
1- Los aspersores y los titulares del Marca.
2 – Los retrasos en el retorno del escote de canalillo generoso y los recortes radicales del largo de faldas.
3- El precio de los productos de Apel.
4- La amenaza del terrorismo basado en armas químicas desarrolladas con ácaros de Hijab.
5 – Nuestra puntación en los campeonatos de la cancamusa económica organizado por Standard & Poor´s
6- El paro en Grecia.