“Un viñetista debe poder trabajar sin ninguna inhibición”

Viñeta publicada en el diario Dinamalar en 2013 y denunciada por difamación.

Los viñetistas indios tienen que andarse con mucho ojo a la hora de hacer chistes sobre ciertos temas, sirvan como ejemplo los casos de  Aseem Trivedi,  Swathi Vadlamudi y  Durga Malathi,  G.Bala, Inturi Ravikiran  o  Kanika Mishra.

Ahora, una sentencia (PDF) publicada el 5 de abril sobre un caso de 2013 añade un poco de cordura para equilibrar la balanza.

“Un viñetista debe poder trabajar sin ninguna inhibición”

Así de rotunda es la conclusión de esta sentencia de la Corte Suprema de Madras, que resuelve y cierra el caso de una demanda por difamación presentada hace cinco años contra el diario Dinamalar y su viñetista “Karna“, por la publicación, el 7 de enero de 2013, de un chiste que retrataba a los miembros del partido DMK como monos.

 

 

 

La imagen juega con el cuento popular infantil “The Cap Seller and The Monkeys“, una fábula que se cuenta a los niños indios desde hace generaciones. (Cuento en español)

La sentencia, además de hacer un interesante repaso por distintos casos en India y otros países, concluye que en la viñeta no hay nada intrínsicamente difamatorio.

“Un lector normal de periódicos, acostumbrado a las viñetas, simplemente se reiría. De hecho, el objeto mismo de la caricatura es producir tal efecto en el lector.

Sin duda, los miembros del partido han sido satirizados, pero, definitivamente, esto no produce entre el público la sensación de menoscabo de su imagen. Si se tiene en cuenta la moraleja de la historia, la viñeta se podría considerar un cumplido para el presidente del partido por su sagacidad.

Sin duda, la ley tiene que defender a aquellas personas que se sientan difamadas, pero la ley prevé que sea ante casos razonables  y no para aquellas personas susceptibles e hipersensibles como el demandante.

Un dibujante debe poder trabajar sin ninguna inhibición. No debe estar bajo la presión de ser perseguido mediante un proceso penal por su trabajo. Por supuesto, este tribunal no sugiere que un dibujante pueda hacer lo que le plazca”.

El dibujo en este caso es una representación pictórica de un tema de importancia pública. No hay nada intrínsecamente difamatorio en dicha viñeta “.

El juez también aprovecha para soltarle al denunciante un guantazo de coherencia.

“El tribunal también recordó al demandante que el presidente de DMK, M.K. Stalin, había condenado el año pasado el arresto del caricaturista G. Bala diciendo que era contrario a la libertad de expresión. Este tribunal opina que el demandante debería inspirarse en su líder”

La sentencia también incluye una curiosa reflexión y defensa del honor y dignidad de los animales, también de los monos, y en particular de Hánuman, el dios mono. 😛

Queda pendiente la traducción de la viñeta porque no he podido encontrar a un colega que pueda traducir el tamil..

Relacionado, más de 100 casos en otros países.

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Una pila de documentales sobre dibujantes.

El humor en apuros, recopilación de casos (I)

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Nota: Aquí está la segunda parte con casos desde 2017

He querido recopilar casos que recuerdo, reseñado, o debería haber reseñado en su momento, de dibujantes que han tenido problemas de cierta importancia a causa de sus viñetas o ilustraciones satíricas. También hay algunos casos de otras personas que, sin ser dibujantes, han tenido problemas por compartirlas.

No pretendo reunirlos todos, pero intentaré actualizar  la lista a medida que vaya recordándolos o descubriéndolos. No se añade el caso de “las viñetas de Mahoma”  por separado porque se extendió a lo largo de varios años y  desencadenó otros sucesos que están ya muy documentados – (2). Además, se hace referencia al mismo en otros muchos casos. Tampoco me he atrevido a retroceder hasta las fechas de la censura durante la dictadura en España porque merecería capítulo propio aparte.

Se han ordenado por años para que no exista jerarquía por importancia o gravedad. En algunos casos, bien por la antigüedad, el país donde sucede o la falta de datos fiables, hay problemas para descubrir cómo se resolvieron o para localizar fuentes más directas, así que se agradecerá toda rectificación o aportación que contribuya a afinar las historias.

*Algunas notas siguen pendientes de recibir las respuestas a preguntas enviadas a personas relacionadas.

Entrada en permanente actualización.

Última actualización: 13 de agosto de 2018. Total casos: 115

 

Ver lista de casos

Ramoncín, 15 minutos de flame

Ramoncín no es tonto, puede que sea gilipollas pero no tonto.

Le ha pillado el punto a eso de los 15 minutos de flame periódico y lo ha convertido en negocio ya que con ellos se ahorra una buena pasta en promo, porque es más que probable que no esté preocupado por los insultos, le aterra el silencio del olvido.

Ese silencio que muchos artistas experimentan varias veces a lo largo de su carrera por motivos varios y que a Ramoncín parece afectarle más que a ningún otro.

Para romper ese silencio que le corroe ha creado un rollito cíclico, 15 minutos de flame cada mes a sabiendas que fulano dirá, mengano redirá y alguien en  internet insultará, porque Ramoncín se ha convertido en todo un profesional de la siembra de vientos pero se rebota de las tempestades.

Cuando alguien dijo que España es un país de envidosos y de muchos hijos de puta con tiempo libre todo el que se dio por aludido le devolvió el insulto  y ahí quedó la cosa, la batalla se libró en el tú a tú y a otra cosa cancamusa, aunque eso no pudo evitar que muchos siguieran pensando que el autor del insulto al viento siga siendo un gilipollas.

Ramoncín parece tener pérdidas de sobradismo por todos sus poros y deja a Aída Nízar a la altura de Heidi porque se cree sus propias guerras y las financia.

La última gilipollez es advertirle al mundo que no puede nombrarse su nombre artístico para según que menesteres, paradoja en redundancia infinita, por haberlo convertido en marca registrada (en trámite)y poniendo como ejemplo la Coca Cola. Pedazo de publicidad que le hace  a Pepsi sin darse cuenta.

Ramoncín es el sueño de cualquier abogado, el mismo que ha dicho, entre otras muchas  chorradas,  que tener cierta cantidad canciones en un reproductor es de enfermos que no van a follar nunca más, quiere que luego no haya ninguna reacción, que nadie pueda opinar que es un histriónico con problemas de conexión entre la lengua y el cerebro.

Ramoncín sabe que no merece ni tanta, ni menos atención pero la provoca usando el recurso más fácil y explotado.

Sé que es un un ejercicio muy duro, pero intente ponerse en el lugar de una persona que recibe diez millones de opiniones, con o sin insulto, por cada bobada que suelta, también estaría más cabreado que un mono, puede que no,  pero seguro que se plantearía seriamente  cambiar de estrategia. O puede que no.

Si alguien dice que en este país hay muchos José Ramones (decir J.R también sirve)  que son  gilipollas no pasa nada, pero ojo con decirlo del que tenga registrado el diminutivo como marca, que puede ser condenado como mucho (y depende del contexto)  por una falta leve de injuria, animus injuriandi. Lo que no quita ni demuestra que el gilipollas en cuestión deje por ello de serlo.