Confianza del consumidor

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La viñeta de la semana en Gurusblog

El ICC, índice de confianza del consumidor, empezó a elaborarse en 2004 por el ICO, desde noviembre de 2011 el CIS se encarga de medirlo.

Estos datos se desprenden de un número fijo de 1.200 entrevistas a hogares con teléfono fijo y un número variable de entrevistas a hogares con móvil y sin teléfono fijo en función de su peso en la población. De este modo, la muestra a partir de septiembre de 2014 se compone de 1.510 entrevistas, 1.200 a hogares con teléfono fijo y 310 a hogares sin teléfono fijo. (Fuente)

Se les pregunta por sus expectativas a seis meses vista y cómo ven la situación económica de su casa con respecto a los seis meses anteriores.

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Viñeta de agosto de 2012

Estas encuestas siempre me han hecho gracia. Al ser mensuales, puede parecer que lo que este mes los encuestados perciben como una catástrofe, al siguiente es absolutamente diferente. Y claro, los titulares hablan de “el consumidor” como un todo.

Me parece muy poco margen un mes, ya que se pregunta sobre ciclos de seis meses, quizá podría publicarse transcurridos esos seis meses para hacer algo más ajustado a la realidad de los ciclos. Y ya de paso ampliar el número de personas encuestadas.

También me parece un invento envenenado ese nombre, “confianza de los consumidores” porque parecen dar a entender que la encuesta se elabora pensando en la gente como bultos “comprantes“. Me recuerda a cosas como “probreza energética” y demás inventos hipócritas incorporados al diccionario de la neolengua.

Viñeta de mayo de 2013

 

Lavadora 5

Las luces, en sincronía con unos chanchanes que retumban en los altavoces de la sala anuncian la llegada de Roberto Pérez, CEO de electromésticos Pérez,  que sube  al escenario entre aspavientos y saltitos epilépticos con una sonrisa plastificada.

Los flashes iluminan el inmenso logotipo central, es la P de Pérez , creando un nuevo sonido ambiente al mezclarse con los aplausos,  wow´s , yujus del público que abarrota el polideportivo municipal.

Se presenta la nueva lavadora de quinta generación, es un poco más grande que su predecesora, pero no importa. Si hay que hacer obras en la cocina, se hacen.

Cientos de periodistas especializados en electrodomesticología de todo el mundo llevan meses anunciando el inminente alumbramiento de la nueva, potente y revolucionaria máquina de lavar, que en unas horas estará en los escaparates de las tiendas.

Parece absurdo, pero es que lo es.

Sustituya lavadora por el último modelo de coche, aparato de televisión, chanclas de playa o teléfono. No hay diferencia.

Los cometarros comerciales de toda la vida, ahora llamados keynotes, presididos por los cuentacuentos de  siempre, ahora llamados storytellers, son la confirmación de que aquello que muchos llaman evento tecnológico no es más que la escenificación en directo del publireportaje de la teletienda , convertido ahora en noticia por deseo vital del consumidor.

Tienen más dignidad los jubilados que son llevados en autocares, como ganado, a una ciudad que no ven, para ser encerrados en un hotel durante horas y recibir una charla que tiene como único objetivo venderles un colchón dermoecléctico, una cafetera homeopática o un edredón de pelo de ñú albino.

Al menos ellos ya saben a lo que van sin tener que llamarlo actividad cultural.