Máquinas con sentido del humor

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Esta semana me he cruzado unas cuantas veces con esta noticia y reconozco que no le he hecho mucho caso por el planteamiento de los titulares,  al final me pudo la curiosidad.

Desde 2005, la revista semanal The New Yorker publica una viñeta sin palabras para que los lectores propongan el texto para completarla, la idea ganadora se publica a la semana siguiente. Este concurso es una de las secciones más populares del diario. Suelen recibir unas 5000 propuestas cada semana. Se seleccionan tres y los lectores votan la que consideran mejor.

Imagino el currazo de leer y seleccionar las más graciosas, según el criterio del editor.

 Bob Mankoff, dibujante y editor del concurso en The New Yorker, ha aprovechado todas esas propuestas y ha colaborado con investigadores de Microsoft en un proyecto de inteligencia artificial para procesar viñetas y leyendas en un intento de crear un automatismo que determine  lo que es gracioso. Un algoritmo del humor.

Esta idea fue de Dafna Shahaf, que se preguntó si se podría enseñar el humor a un ordenador.

Para ello han usado una selección de viñetas de The New Yorker, las propuestas de texto enviadas por los lectores y un software de AI en un intento de dotar a la máquina de cierta comprensión del humor, al menos del que prefieren los lectores y editores The New Yorker.

Para contar esto, algunos tiraron de titular sensacionalista intentando convertir el experimento en algo más espectacular. Así, algunos medios, como Europa Press lo contaron bajo este enunciado para que nos imagináramos un androide cachondo:

Microsoft enseña a un robot a tener sentido del humor.

PCWorld lo tira también por ahí:

Microsoft le enseña comedia a sus computadoras

Bloomberg directamente tituló que el ganador del concurso de viñetas era un ordenador.

And the New YorkerCartoon Contest Winner Is … a Computer

La cuestión es que ya están los resultados del estudio (PDF) del que se ofrecerán detalles hoy, 13 de agosto, en una conferencia en Sidney.

Mientras que el experimento de Microsoft parece descubrir que los mensajes positivos funcionan mejor en las viñetas, de un segundo estudio (PDF) de un investigador de la Universidad de Michigan, basado en esa misma base de datos de The New Yorker,  se desprende lo contrario.

De ambos estudios se entiende que, si bien se pueden descubrir elementos comunes en lo que se consideran chistes graciosos o malos, aún andamos muy lejos de poder eliminar la intervención humana para escribirlos.

Mankoff cree que muy probablemente un ordenador nunca será capaz de derrotar a las personas en lo que a humor se refiere.

El verano pasado ya se leía que la agencia Associated Press iba a sustituir a periodistas por robots que elaborarían la mayoría de noticias sobre los resultados trimestrales de las empresas. Cuando en realidad se trataba de un complemento.

En marzo del año pasado, Los Angeles Times fue el primero en publicar la noticia de un  terremoto de 4,4 grados en la escala de Richter y  ya entonces se volvió a hablar del “robot periodista” que podría sustituir a los periodistas,  pero se trata de un algoritmo llamado Quakebot creado por Ken Schwencke (periodista y programador)  que extrae información del Servicio Geológico de EE.UU (USGS) y genera un artículo breve en cuanto se produce un temblor.

Su código también genera historias sobre homicidios. En cualquier caso se precisa de la intervención humana para filtrar y decidir lo que se publica.

Desde hace años se leen noticias exageradas de máquinas que reemplazan a informadores o creativos, ahora también se apunta a las viñetas. Si ya se antoja complicado automatizar chistes con cierto sentido del humor, además dibujarlos sigue pareciendo ciencia ficción. O eso espero.