La pobreza se normaliza

Viñeta del 24/06/2017 en CTXT

El informe “Desprotección Social y Estrategias Familiares” de Cáritas y Fundación FOESSA concluye que, tres años después del inicio del nuevo ciclo económico, el 70% de los hogares no ha percibido que los efectos de la recuperación económica les hayan llegado. En el caso de los hogares bajo el umbral de la pobreza, sólo un 9% percibe, en estos momentos, que la recuperación económica ha mejorado sus condiciones de vida.

El informe revela también que casi el 60% de las familias no tiene nada ahorrado o  tiene una cantidad ahorrada tan pequeña que no le permitiría vivir sin ingresos más de uno o dos meses. Los pobres cada vez más pobres.

De los resultados de esta encuesta realizada durante el primer trimestre de 2017 en más de 1.300 hogares repartidos por las 17 comunidades autónomas también se extraen, entre otras, dos conclusiones preocupantes.

Normalización de la pobreza y la precariedad

La primera de ellas tiene que ver, según el director técnico de FOESSA, “con el riesgo que tenemos como sociedad a acostumbrarnos a la precariedad, y así lo reflejan nuestras previsiones, pues cuando se nos pregunta por nuestras expectativas dentro de 5 años, el 47,1% cree que estará igual; y tan solo el 19,9% cree que mejorara la situación económica de su hogar. Un 26,4% de la población entrevistada cree que empeorará”.

Desmovilización

La segunda cuestión hace referencia a la desconfianza en la participación social y política como estrategia de mejorar la realidad. “Son los sectores más vulnerables de la sociedad –alerta Lorenzo— los que, precisamente, perciben que la participación política y social no es una vía útil para mejorar sus condiciones de vida: para el 75,6% votar no sirve, para el 56,9% no sirve asociarse y para 61,2% no sirve la movilización”.

Descargar informe. PDF, 19,4 Mb

Trabajar para ser pobre

El  boletín del segundo trimestre de 2017 del Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España (CJE), también arroja datos alarmantes: un 38,2% de las personas de entre 16 y 29 años se encuentran en riesgo de pobreza y sólo un 19,5% ha podido emanciparse.

Para Víctor Reloba, vicepresidente del CJE, España se situa “en el podio de la vergüenza, con el segundo puesto en desempleo juvenil de Europa y muestran la dependencia que los jóvenes tienen del colchón familiar”.

Y lo que es peor, uno de cada cuatro jóvenes que trabaja lo hace para ser pobre.

Pobreza energética, postureo etimológico

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La viñeta de la semana en Gurusblog

“Pobreza energética” es el eufemismo posmoderno por excelencia, es otra forma retorcida de negar la pobreza genérica por despiece.

No sé quien acuñó este estúpido apellido para la pobreza, pero los medios se han encargado de machacar con él hasta convertirlo en coletilla.

Pobreza energética“, escuchado así parecen querer decir que alguien que no puede pagar la luz o el gas tiene sólo un problema, un imprevisto leve y temporal que ya está aislado y en observación. Y que pronto se solucionará.

Todo el que haya sufrido la acumulación de necesidades varias sabe que hasta llegar a eso hay, como en los accidentes aéreos, toda una “cadena de errores” y no necesariamente son siempre los mismos, ni en el mismo orden ni tardan lo mismo en acumularse.

Y es que, por mucho que nos rompamos la camisa, hay un buen montón de gente para la que la pobreza es molesta, afea el paisaje, algo habrán hecho mal para no haber sabido prosperar en una sociedad rica y en crecimiento como la nuestra.

Me resulta absurdo tener que escribir esto, por obvio.

Cuando se acaba el dinero, se acaba para todo y si no se puede pagar una factura de luz, lo normal es que que ya se hayan quedado muchas otras necesidades por el camino. Ni hablar de gastos cotidianos y comunes de los considerados “no básicos”. De esos, muchos hemos tenido que resignarnos a olvidarnos sin más. Si te suena la tripa y no puedes meterle comida, es que padeces de “inseguridad alimentaria“. Y si te falta el techo o te van a desahuciar, estás en situación de “emergencia habitacional“.

Pero el repertorio de postureos etimológicos va mucho más allá. Hace no tanto también intentaron colarnos el “pobreza hídrica“, aunque no prosperó. Nadie había muerto deshidratado.

El 16 de noviembre, en el informativo (por llamarlo de alguna forma familar) de Antena 3, rizando el rizo de la neolengua, hablaron de “desigualdad energética“.

En la portada de El País del 17 de noviembre de 2016 aparecen nuevos bautizos como “nueva pobreza“, ” miseria energética” y recurre al recurso manoseado de “reabrir el debate“. Otro genérico de las naderías.

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En el catálogo del despiece absurdo de la pobreza ya se añade hasta la “pobreza vegetal” (26/01/2017)

Pero no se vayan todavía, que hay más subproductos: pobreza farmacéutica

¿Reabrir el debate? ¿Acaso la pobreza es algo que apareció ayer, de la nada, sin avisar?

Seguimos debatiendo la pobreza en lugar de combatirla.”Pobreza energética” y una mierda.

Si no puedes pagar la luz o el gas, comprar determinados alimentos, renovar un poco el vestuario, uh medicamento, otras pequeñeces necesarias o comprar un libro, eres simplemente pobre.

Pobre de pobre de los pobres de toda la vida.

Aprovechen, que la pobreza es mainstream por unos días.

Unos eBooks

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