La pobreza está en tu mente

 

La pobreza está en tu mente

Sí, la pobreza está en tu mente. Si imaginas que eres cuarenta años más joven podrás trabajar 40 años más.

Ahora, lo TrendingCoolFashion es fardar de que trabajas hasta más allá del día de tu funeral. Es una tendencia al alza en toda Europa y en España no íbamos a ser los primos tontos de la unión. Al menos eso se dice en algunos medios. Los obreros se dan hostias para no jubilarse. A esta “tendencia” la llamaremos  “Working Dead” y la añadirenos al abultado diccionario neoliberaloide de postmodernismos del muy absurdo arte del gilipolling.

La pobreza está en tu mente

Tan importante es entender lo que se lee como deducir por qué se escribe. Ningún titular es inocente. Por extraño, absurdo o increíble que sea lo que se afirma en él suele contener un discurso. Además, en muchas ocasiones, el que escribe el rollo no es el que lo firma.

Siempre hay algo que encarrila el mensaje, bien sea una defensa de un conjunto de ideas o intereses, propios o ajenos, o una velada interpretación del que lo escribe. En muchas ocasiones sirven para normalizar y quitar hierro a desgracias derivadas del capitalismo disfrazándolas de moda o “tendencia”. Algo chuli que se lleva, modernízate.

Es otra forma de evitar señalar a aquellos que cortan el bacalao, omitir las causas de determinados problemas sociales gruesos y de paso sobar lomos de cualquiera que tenga algo de poder, dinero, o ambas cosas. Por si caen algunas sobras.

Tu mente te ha mangado la cartera

No ahorras para tu jubilación por culpa de tu mente. Todo está ahí. Tu cerebro te roba los euros y te convierte en un mendigo, extírparte los sesos cuanto antes.

La pobreza está en tu mente

Al menos en esta ocasión, la cancamusa no es publicidad encubierta. Está etiquetada con el subterfugio de “colaboración” con la empresita que te sugiere sus productos de pensiones privadas. Así evitas que tu cerebro trabaje por su cuenta y te convierta en un anciano pordiosero con residencia permanente bajo cualquier puente.

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Cuando las “noticias” las escriben los anunciantes

Creo que huelga decir que hay miles de kilómetros de publireportajes, con aspecto de información, publicados en casi todos los medios. Han sido escritos por alguien de la empresa anunciante o un “copywriter” que tiene que gastar seis teclados al mes para poder juntar medio sueldo.

No es complicado conocer los precios que se pagan por estos engendros, aunque los medios tienen sus tarifas publicitarias consultables en sus páginas (basta buscar en Google por “anunciarse en X medio” o “tarifa publicidad X medio” o mirando al pie de sus webs), no todos cuentan las condiciones y precios de eso que llaman Branded Content  porque delegan la venta de estos formatos a empresas dedicadas al tema.

Se pueden conocer los precios registrándose en los conocidos “marketplaces” de publicidad para “link building”, bien sea para engordar el SEO, encalomar enlaces de venta de servicios o productos o simplemente para endosar mensajes que, sin pasar por caja, no colarían como noticia.

La pobreza está en tu mente

Algunos precios de venta de artículo en distintos medios. Consultado en Prensalink, 28 de diciembre.

Aunque en algunos medios se patrocinan contenidos sin que el anunciante participe en el texto, en otros se juega al despiste marcando los textos pagados y cocinados por las empresas con ambigüedades como “remitido”o “colaboración”.

Muchos otros venden abiertamente artículos sin etiqueta alguna de “patrocinado” o similar que indique que estás ante un artículo pagado por el anunciante, publicidad encubierta pura y dura disfrazada de texto periodístico.

 

Ahí abajo tienen el precio de “un artículo normal” de pago.

 

La pobreza está en tu mente

El punto 2 de la Ley 7/2010, de 31 de marzo, General de la Comunicación Audiovisual, en su artículo 18 sobre “Comunicaciones comerciales prohibidas en cualquiera de sus formas” lo deja bien claro:
2. Está prohibida la comunicación comercial encubierta y la que utilice técnicas subliminales.

 







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