Otra campaña electoral más

Otra campaña electoral más

       

Fin de campaña. Viñeta de junio de 2016 en CTXT

Otra campaña electoral más y otra muesca en el cerebro.

Lo bueno del panorama político es que no hay que pensar en ideas nuevas para viñetas. Lo malo es que hay que echarle muchas ganas para no terminar presa del bostezo crónico. Y lo aún más malo es que no hay que descartar que tengamos que volver a comernos otro campañazo más temprano que tarde.

Cada vez que se cierra una campaña creo que ha sido más chunga que la anterior. Será por aquello del efecto memoria de pez, agravado por el bombardeo de tonticias y anecdoticias.

Es posible que recordemos esta última comida de tarro electoral por las prácticas sucias. Como los trapicheos con páginas falsas de Facebook , que no pocos atribuyen al PP, para desmotivar y desmovilizar al votante. El SMS  masivo y cojonero de última hora de Pablo Casado. El intento fallido de los ceporros verdes de vetar a los medios en sus actos. O la iniciativa de los mismos, apoyada en principio por PP y Ciudadanos para ilegalizar partidos, así como su miserable acto a las puertas de un centro de menores migrantes no acompañados en Sevilla.

 

Con ellos llegó el terror

Lo más tenebroso ha sido el movimiento vía real decretazo del Gobierno. Se ha hecho con el control de internet sin necesidad de que la justicia forme parte del proceso para poder cerrar las comunicaciones en aras de la defensa del orden público y las cosas de la seguridad nacional.

Todo escrito en ambiguo, para que pueda tener otras aplicaciones de menos alcurnia. Todo un  DLC de la Ley Mordaza, esa misma que prometieron derogar en el preciso momento  de que rascaran poder y nada más pillarlo se mearon en la promesa.

En el apartado audiovisual de partirse la caja no faltaron los candidatos bailongos o intentando parecer humanos graciosos en programas cutres y los rancioclips musicales de trap-reguetón-rap que hacen que la vergüenza ajena tenga vergüenza de sí misma.

En la memoria quedarán las inquietantes y turbadoras píldoras de vídeo de Albert Rivera diciendo chorradas con el jeto pegado a la lente. No se olvidará tampoco su ridículo y escalofriante vídeo snuff con el perrito y el levantamiento de piedro en uno de los debates.

Se pasearon, plantaron y desplegaron banderones de tamaños absurdos. Hasta se aporrearon en la cabeza con ellos. Volvió todo el repertorio de frases hechas y manoseadas sobre el voto, la democracia, los peligros de no ir a votar y los de hacerlo a según quién.



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