Esas preguntas…

Esas preguntas...

Esas preguntas…

Así empiezan muchos chistes, pocos son rescatados del montón arrumbado de notas con garabato rápido para desechar. Hoy he decidido indultar este por compasión y ha terminado en una paginita de nueve cuadrulos. Fue un intento de chiste tonto que aquel día, en mi cabeza, parecía tener su chicha.

Apunté la situación en su momento porque conozco alguien así. No es que haga preguntas retóricas y siga con su historia, es que necesita respuesta para continuar. Y si no le sirve, o no es la correcta, sigue preguntando e invitándote a que explores más posibles respuestas y el atasco se hace interminable.

He ensayado todas las estrategias que he podido imaginar para evitar esa embarazosa situación, sin éxito. La próxima vez probaré con esta. También es lenta, pero segura y definitiva.



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