Embrollo judicial en Brasil por un beso en un cómic



Portada de Folha de S.Paulo del sábado 7 de septiembre de 2019

¿Cómo pudo terminar una viñeta de un cómic de superhéroes en la portada de uno de los diarios de mayor circulación en Brasil?

El lío gira alrededor de un beso entre el hechicero Wiccano y el guerrero Hulkling, dos personajes de uno de los cómics de Marvel, «Vengadores, la cruzada de los niños», que estaba a la venta en la Bienal Internacional del Libro de Río de Janeiro.

El alcalde y pastor evangélico, Marcelo Crivella, indignado por el dibujo de un beso gay en el cómic, grabó un vídeo en el que afirmaba que la publicación debía presentarse cerrada con un envoltorio negro y con una advertencia de contenido «inapropiado» para menores en el exterior.

“Libros así necesitan estar embalados en plástico negro lacrado. Necesitamos proteger a nuestros niños. No es correcto que tengan acceso precoz a asuntos que no están de acuerdo con sus edades”.

Así, el jueves, Crivella decidió que los ejemplares del cómic debían ser retirados y ordenó una inspección de agentes de la Secretaría del Orden Público (Seop) para que también buscaran y retiraran otros contenidos «inapropiados».

Los inspectores revisaron los 150 estands de la exposición pero ya no encontraron ningún ejemplar. Enseguida, en los medios y las redes se decía que la orden del alcalde había provocado un efecto Streisand que había desencadenado la venta masiva del cómic, aunque otros aseguran que los ejemplares ya se había vendido antes de que Crivella decidiera retirarlo.

Un fallo, emitido también el viernes, prohibía a las autoridades confiscar cualquier libro en función de su contenido, especialmente aquellos con temática LGBT. Sin embargo, una nueva decisión judicial del presidente del Tribunal de Justicia de Rio de Janeiro (TJRJ) autorizaba a la alcaldía de Río de Janeiro a confiscar de la Bienal de Río los libros con contenido LGBT que considerara «inapropiados» para menores, y con ello abría el melón de la censura cruda, sin subterfugios.

En su escrito, el magistrado Claudio de Mello Tavares, consideraba que un cómic de superhéroes no debería contener temas de sexualidad, por lo que debe distribuirse con una advertencia de contenido. Fuente.

«Por tratarse de una obra de superhéroes, atractiva al público infantil y juvenil, que aborda el tema de la homosexualidad, es preciso que los padres sean debidamente alertados» antes de decidir «si el texto se adecua o no a su visión de cómo educar a sus hijos».

El mensaje del juez es claro, cualquier beso, tan natural como cualquier otro gesto, entre personajes heterosexuales vestidos es natural, todo lo demás hay que taparlo por «inapropiado».

Nada nuevo, son los postulados de siempre de los sectores ultrareligiosos instalados en la política, que siguen escondiendo su homofobia bajo la excusa de la protección de la infancia y la juventud.

El acalde pastor de Río de Janeiro, sigue enrocado y afirma que lo suyo no es homofobia ni censura, que se trata de «la ley», dice.

En Argentina, movimientos de izquierda convocaron a un besazo el 12 de septiembre frente a la Embajada de Brasil como protesta contra el intento de censura del cómic

Es la democracia, oiga

Finalmente, el domingo llegó la resolución de este absurdo embrollo judicial, José Antono Días Toffoli, presidente del Supremo Tribunal Federal de Brasil anuló la decisión que permitía a Crivella enviar a los fiscales de la municipalidad a recorrer la Bienal del Libro a la caza de supuestos «contenidos impropios».

«El régimen democrático presupone un ambiente de libre tránsito de ideas”, sentenció Toffoli.

 



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