The New York Times dejará de publicar viñetas políticas a partir del 1 de julio

The New York Times

         

 

The New York Times ha anunciado que dejará de publicar viñetas políticas en su edición internacional “coincidiendo” así con la edición nacional, donde no existen las viñetas. El 1 de julio dirá adiós a la sátira y también a dos de sus dibujantes, Patrick Chappatte y Heng Kim Song, a los que se ha cepillado.

El diario lo ha anunciado así, resulta casi cómico que cierren esa nota recordando que el año pasado, por primera vez en su historia, ganaron un Pulitzer por unas viñetas políticas.

También publicaron un breve comunicado firmado por su editor, James Bennet, en la misma línea.

 

Nada de seguir corriendo riesgos al publicar opinión no controlada, moldeada, suavizada, adaptada y servida al gusto de los que cortan el bacalao en la empresa, que bien pueden ser internos y/o externos y pueden tener mucho que ver con la pasta que entra, o no.

No han sido pocas las opiniones en contra de esta decisión, desde los que califican al diario de cobarde hasta los que se sienten decepcionados y le recuerdan al NYT la tradición e historia de las viñetas políticas que ahora se cargan de un plumazo por una escaramuza puntual. Pero, claro, esta otra “turba” de contrarios a la desaparición de las viñetas no será la que influya en la postura del diario.

 

Los dibujantes responden a la decisión de The New York Times

Viñeta de Clay Jones en su web

 

Viñeta de Joel Pett

 

Viñeta del mexicano Darío Castillejos en Twitter

 

Idígoras & Pachi en El Mundo

 

Viñeta de Ed Hall en Twitter

 

Viñeta de Kevin Kallaugher “Kal” en The Baltimore Sun acompañando a un editorial (No disponible desde Europa. O bien visitar con VPN o ver captura)

 

Viñeta del belga Steven Degryse “Lectrr“, en Twitter

 

Viñeta de Joep Bertrams en Cagle Cartoons

 

Viñeta del brasileño Osmani Simanca en Facebook

 

 

Viñeta en The Charlotte Observer por Kevin Siers, presidente de la Association of American Editorial Cartoonists (AAEC), que también publicó un comunicado.

 

Y aquí unas cuantas más:

 

En Cartoon Movement publican también una nota titulada ” Una decisión aterradora y miopede la que destacan estos párrafos:

En un debate público saludable (que un periódico como el NY Times debería facilitar), lo que sigue es una discusión sobre por qué esta caricatura cruzó la línea. ¿Por qué mucha gente encuentra esta caricatura tan ofensiva? ¿Qué se permite cuando criticamos a Israel y qué no? ¿Qué símbolos podemos usar? ¿Hasta dónde podemos llevar una caricatura de un político israelí? Todas las preguntas significativas que fomentarían un debate que conduciría a viñetas más fuertes, mejores y menos innecesariamente ofensivas (se incluye “innecesarias” porque a veces las caricaturas deben ser ofensivas).

Lo que no debería suceder es un completo silenciamiento de esta rama del periodismo visual. Porque se aleja del debate público. Es, a falta de una palabra mejor, censura. Utilizo la palabra censura no debido a la decisión en sí (es una prerrogativa de cada medio de comunicación decidir qué publicarán y qué no publicarán, por muy fuerte que pueda estar en desacuerdo), sino la aparente argumentación detrás de ella.

Por mucho que intenten maquillar la decisión diciendo que van a explorar otras formas de periodismo, incluyendo el “visual”, queda claro que el suceso de abril, tras el que retiraron una viñeta señalada como antisemita en la que aparecía Netanyahu y Trump y por la que se deshicieron en disculpas, le ha dado el tiro de gracia al humor gráfico en el NYT.

 

Viñeta del dibujante portugués António Moreira Antunes publicada en la edición internacional de The New York Times del jueves 25 de abril. Antes, el 19 de abril, apareció en el semanario portugués Expresso

Tras la bronca anunciaron formalmente que dejaban de publicar viñetas sindicadas en su edición internacional y que recurrirían sólo a artistas con vínculos directos con el diario, esos mismos dibujantes que ahora despiden.

Uno de esos dibujantes, Chappatte, que dibuja para el NYT desde 2013, publicó en su página un artículo titulado “El fin de las viñetas políticas en The New York Times” en el que se lamenta de la decisión.

 

Viñeta de Patrick Chappatte publicada en la portada de la web de NYT el 8 de enero de 2015, tras el ataque a la revista Charlie Hebdo para ilustrar su opinión.

Aún así, se declara optimista y recuerda que esta es la era de las imágenes. “En un mundo de poca capacidad de atención, su poder nunca ha sido tan grande” añade, pero también advierte:

“Me temo que no se trata solo de viñetas, sino del periodismo y la opinión en general. Estamos en un mundo donde las turbas moralistas se reúnen en las redes sociales y se levantan como una tormenta, cayendo sobre las salas de redacción de un golpe aplastante. Esto requiere contramedidas inmediatas por parte de los editores, para dejar espacio a la ponderación o la discusiones significativas. Twitter es un lugar para el furor, no para el debate. Las voces más indignadas tienden a definir la conversación, y la multitud enfadada las siguen”.

Patrick Chappatte ha hecho también una gran recopilación de enlaces a páginas donde se habla del asunto.

 

Y es que el panorama no pinta demasiado bien, lejos de alarmismos, basta echar un vistazo a los casos, cada vez más frecuentes, de dibujantes que perdieron sus trabajos por hacer justo aquello para lo que se supone que se les contrató.

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Y otros tantos que se vieron involucrados en distintos jaleos

 

 



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