El dibujante Suhail Naqshbandi renuncia a su trabajo por presiones y censura

       

El 1 de mayo, el dibujante Suhail H. Naqshbandi ilustró con esta viñeta un texto en el que explicaba los motivos por los que renunciaba a su trabajo como viñetista editorial para el diario Greater Kashmir. La censura del medio y las presiones del gobierno terminaron por hacer imposible su labor.

No es muy habitual leer cartas de renuncia de dibujantes, lo normal es que cuando empiezan los problemas con el medio el viñetista intente navegar hasta que pase el temporal o, a las malas, termine siendo invitado, siempre muy amablemente, a marcharse con cualquier excusa protocolaria. Claro que todo esto cambia según el país.

 



 

Censura y presiones

Naqshbandi comenzó a trabajar en el diario Greater Kashmir en 1998, un año después de su fundación. Empezó publicando una viñeta diaria llamada «Inside Out‘. En 2002 se tomó un descanso y volvió en 2016. En principio se sentía arropado por los editores y la situación no era tan mala. Sin embargo, durante los últimos años todo empeoró. Y mucho.

La publicidad institucional empezó a desaparecer de los periódicos de Cachemira, que ya empezaban a reducir sesiblemente sus ingresos, lo que produjo retrasos en los pagos y después recortes de casi un 50% en los salarios. Pero lo peor estaba por llegar, la censura y las presiones se volvieron insoportables.

 

La censura pasó a ser evidente, especialmente desde febrero de 2019, cuando el Ministerio de Información y Radiodifusión le pidió a la administración de Jammu y Cachemira que identificara lo que denominaron «arte de resistencia» proveniente de Cachemira. Básicamente, cualquier voz artística o literaria que protestara contra la opresión debía ser señalada y vigilada.

 

Suhail Naqshbandi, dándole a la acuarela

Para Naqshbandi, la autocensura siempre estuvo presente y asegura que es algo con lo que la mayoría de los periodistas, dibujantes y escritores en Cachemira están familiarizados.

 «Había empezado a autocensurarse hace un tiempo. Nunca me dijeron que no hiciera esto o aquello. Pero si hacía una caricatura sobre el ministro del Interior, por ejemplo, y no se publicaba, el mensaje me que enviaban estaba muy claro».

 

En una entrevista a Free Speech Collective, Naqshbandi relató cómo las presiones dejaron de ser «subliminales»:

“Preguntaba por qué no se estaban publicando mis viñetas y recibía contestaciones con indirectas sugiriéndome que debía alejarme de los viñetas políticas. Dibuja sobre asuntos ambientales o sociales, me dijeron. No podía hacer viñetas contra personalidades políticas, contra el régimen. Podía seguir trabajando la sátira, pero las opciones comenzaron a reducirse ”.

 

Viñeta de Naqshbandi de marzo de 2018

Censurando la historia

El último suceso de censura llegó cuando presentó esta viñeta sobre un momento histórico del siglo XIX,  la revuelta de los tejedores de chales en 1865 conocida como «Chal Baaf Tehreek», que el diario se negó a publicar.

Los gobernantes de Dogra de la época habían establecido un impuesto que paralizaba la industria de los tejedores de chales y muchos de ellos salieron a manifestarse en Srinagar el 29 de abril de 1865. Los tejedores y sus Khandwaaws (aprendices), dirigidos por Shiekh Rasool y Abli Baba, marcharon por las calles de la ciudad de Srinagar en dirección al palacio de Kripa Ram, gobernador de Cachemira

El ejército de Dogra cargó contra los manifestantes, 28 trabajadores fueron asesinados aquel día.

Para Naqshbandi, que el diario se negara a publicar incluso una viñeta sobre un suceso tan trágico e importante de la historia de su país, sucedido hace más de 150 años, no sólo resultaba absurdo, también le dio el empujón final para dejar su trabajo. Su última viñeta se publicó el 27 de abril de 2019.

Naqshbandi ha decidido seguir publicado sus viñetas en internet bajo el nuevo título de «Come what may», es decir,  Pase lo que pase.

Viñeta sobre el día Mundial de la Libertad de Prensa publicada el 3 de mayo en su página de Facebook

 

India, situación cruda y algún motivo de esperanza

En India, los dibujantes políticos no lo tienen fácil. Varios casos lo demuestran. En 2018, Satish Acharya también renunció a su trabajo en Mail Today tras el rechazo de una de sus viñetas.

Tampoco hay que olvidar el reciente caso del dibujante y periodista G. Bala, que fue detenido en 2018 por una viñeta que las autoridades consideraron obscena y difamatoria en la que se caricaturizaba desnudo al ministro jefe Edappadi K. Palaniswami junto a otros dos integrantes de la policía y la administración del distrito de Tirunelveli.

El 9 de septiembre de 2012, el dibujante Aseem Trivedi fue detenido en Bombay acusado de sedición por publicar viñetas alusivas a la corrupción en India. Fue denunciado por insultos a los emblemas nacionales, por ridiculizar el Parlamento, la bandera y la constitución y acusado de sedición por violar el artículo 124 A del código penal de India. La Policía de Maharashtra en Mumbai también presentó cargos contra él por insultar a los símbolos nacionales de India. Se enfrentaba a dos años de prisión y una multa de hasta 5.000 rupias.

Otros periodistas, dibujantes y humoristas también tuvieron que vérselas con la justicia por arriesgarse a practicar la sátira con asuntos religiosos o políticos. Pero no es necesario ser humorista, basta compartir un meme sobre algún funcionario o un político para terminar en la cárcel.

«Un viñetista debe poder trabajar sin ninguna inhibición»

Así de rotunda fue la conclusión de esta sentencia  (PDF) de la Corte Suprema de Madras de abril de 2018,  que resolvía y cerraba el caso de una demanda por difamación presentada  contra el diario Dinamalar y su viñetista «Karna«, por la publicación, el 7 de enero de 2013, de un chiste que retrataba a los miembros del partido DMK como monos.

 

Entrevista

Las respuestas a esta entrevista se recibieron el 22 de mayo de 2109. Todas las viñetas que la ilustran fueron censuradas por el diario para el que Suhail trabajaba.

 

¿Cuántas viñetas ha censurado el periódico desde que comenzaron las presiones?

Más de cien en un periodo de cuatro años.

El periódico también censuró una viñeta histórica sobre un suceso histórico de 1865. ¿Crees que la censura va más allá de las viñetass políticas y puede ser una estrategia de control global de cualquier opinión sobre el estado?

Sorprendentemente, la viñeta ni siquiera estaba directamente relacionado con el gobierno actual. Estaba relacionada con una época en la que Cachemira fue gobernada por una monarquía. Supongo que el editor no quería arriesgarse y jugar sobre seguro sobre esta etapa.

 

Viñeta, también rechaza, alusiva a un discurso pronunciado por el primer ministro Narenda Modi en el que habló sobre golpear a los habitantes de Cachemira

¿En qué momento exacto decides dejar tu trabajo en el periódico?

La censura habitual dificultó el trabajo, ya que significaba esforzarse mucho más para poder hacer una viñeta con una postura satírica o sin confrontación, pero el punto de ruptura llegó cuando los salarios se redujeron en casi un 50% porque el estado retiró la publicidad institucional al periódico lo que, según la dirección, afectaba a sus ingresos. Ya no se trataba solo de los salarios reducidos, sentí que había un límite por debajo del cual no puedes vender tu trabajo.

¿Cuál ha sido la reacción del periódico tras tu renuncia?

Lamentablemente no hubo respuesta por su parte. No contestaron a mi correo de renuncia, ni una llamada, nada.

 

Otra viñeta sobre abusos a la población que fue censurada por el diario

Tengo mucha curiosidad por el hecho de que el Ministerio de Información y Radiodifusión le pida a la administración de J&K que identifique lo que denominaron ‘arte de resistencia’ que sale de Kashmir.  ¿Qué hace exactamente este organismo? ¿Cómo identifica y cataloga este organismo las voces disidentes?

El Ministerio de Información y Radiodifusión es una agencia de nivel ministerial del Gobierno de la India responsable de la formulación y administración de normas, reglamentos y leyes en las áreas de información, difusión, prensa y películas en la India.

Como se acercaban las elecciones y como parte de su plan para controlar las voces disidentes, solicitaron este informe a la administración de Jammu y Cachemira. Es pertinente mencionar que Jammu y Cachemira es un estado del norte de la India. Es un territorio disputado por la India y Pakistán.

Una parte de ella está controlada por Pakistán y la otra por India desde 1947, cuando los británicos abandonaron la India. Antes de eso, Jammu y Kashmir eran un reino independiente. Antes de que los colonizadores británicos abandonaran la India, la división de la India pasó a Pakistán y la India, siguiendo criterios religiosos. Por el camino murieron cientos de miles de personas.

 

Otra que el diario no quiso publicar sobre el tratamiento de la violencia contra la población de Cachemira por parte de algunos medios

 

El recién formado Pakistán intentó tomar el control de Cachemira, lo que hizo que el rey buscara ayuda militar de la India. El entonces primer ministro de la India, Jawahar Lal Nehru hizo una promesa a la gente de Cachemira de que la adhesión sería temporal hasta que las cosas volvieran a la normalidad y luego se celebraría un plebiscito bajo la supervisión de las Naciones Unidas mediante el cual la gente de Jammu y Cachemira podría decidir su destino político sobre si querían permanecer en la India, Pakistán o seguir siendo independientes.

Esa promesa nunca se cumplió, incluso después de que las cosas volvieran a la normalidad. Así que se creó un sentimiento separatista en la gente y se sintieron traicionados y, en respuesta, hubo una rebelión armada contra el estado indio en Cachemira desde la década de 1990, para exigir su derecho a la autodeterminación.

El estado indio optó por una respuesta militar aplastante que dejó muchos muertos, abusos de los derechos humanos y además censura, que continúa hasta la fecha. Todo esto ha hecho que muchos narradores respondan a las tragedias a través de su arte. Desde la escritura, pintura, humor gráfico y música. Y dado que mis caricaturas políticas eran dominio público y criticaban al estado a diario, creo que eso tuvo mucho que ver con el aumento de la censura de mi trabajo.

 

 

 En la entrevista con FSC hablas sobre el caso de otro dibujante forzado a abandonar la profesión. ¿Quién es este artista?

En realidad son dos. Uno es Malik Sajad y el otro es Mir Suhail. Pero sus casos son de hace varios años atrás.

¿Conoces otros casos de caricaturistas en problemas por sus opiniones?

He leído mucho sobre el dibujante Zunar, quien fue arrestado recientemente. Y otros en todo el mundo que están obligados a dejar los trabajos o sus viñetas son censuradas. Incluso en paises como Estados Unidos.

¿El colectivo de viñetistas en la India se ha pronunciado sobre los casos de censura y presiones a los medios y autores?

Sí, hay una discusión constante al respecto. De hecho, el año pasado en un estado del sur de la India, el gobierno presentó un caso contra un caricaturista allí. Sin embargo, el Tribunal Superior dictó el veredicto a favor del caricaturista diciendo que él y otros tienen la libertad de criticar al gobierno como se consagra en la constitución de la India.

 

Otra viñeta censurada, curiosamente hablaba del bloqueo de Internet como estrategia de represión

 

¿Cómo ves el futuro de los caricaturistas editoriales en tu país?

Soy escéptico al respecto porque el gobierno actual cree en la censura total y tiene muchas posibilidades de volver al poder —por cierto mañana empezarán a  salir los resultados de las elecciones—pero todo esto ha hecho que más personas publiquen obras satíricas en forma de viñetas, videos y memes que llegan a un gran número de personas a través de las redes sociales. Ya no necesitas una publicación tradicional para mostrar tu trabajo. Ese es un rayo de esperanza.

 

Sobre Suhail

Suhail Naqshbandi es un artista gráficol de Cachemira, que utiliza sus viñeas, pinturas, ilustraciones y diseños para contar historias de temática social. Trabaja en los medios tradicionales y digitales.

Creció en una familia de artistas por lo que desde niño tuvo contacto con el arte. Cuando estalló la revuelta armada en Cachemira Suhail era un adolescente y recuerda el derramamiento de sangre y el drama social que provocó, desde entonces no ha dejado de dibujar. A los 21 años comenzó a trabajar para el diario Greater Kashmir, convirtiéndose en su primer viñetista editorial. Más tarde, trabajó fuera del estado en diferentes campos relacionadas con la enseñanza y la creación multimedia. En 2015 retornó a Kashmir y en 2016 volvió a trabajar para el mismo periódico como dibujante político y director de arte.

Suhail continúa dibujando, pintando y exponiendo al tiempo que denuncia abusos cometidos contra la gente de Cachemira.

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