Parlamentarismo

Parlamentarismo

       

Viñeta del 24/11/2018 en CTXT

Dicen que las cucarachas se comunican a través de sus heces, quizá es justo lo que nos está pasando y el parlamentarismo es sólo una muestra más.

Es posible que lo que dieron en llamar nueva política no deje de ser una versión degradada de lo de siempre y yo esté embriagado por esa falsa sensación de que cualquier tiempo pasado fue menos peor. Aunque esta reedición de la crispación viene con un elemento que le da más olor a la peste, el gallinero social y los micromundos de las redes sociales, con Tonter a la cabeza.

 

Viñeta de octubre de 2011

Puede que me equivoque y el resto del mundo vota a sus políticos, o partidos, preferidos para que insulten más duro y más a menudo al de enfrente y poder conseguir su dosis de soma ideológico en un lenguaje a ras del barro.

Lo que no se puede negar es que los medios están encantados con esta nueva era de los gestos, trifulcas y frases para el meme. Generan información chatarra fácil y muy barata para alegría de la concurrencia, que ya se ha acostumbrado a darse al menos un revolcón diario en la charca.

 



Refundar el parlamentarismo

Sus señorías deberían dirimir sus diferencias en torneos de tirarse para arriba de la ropa interior así por detrás. El que levante más metros al adversario, gana. O trepando por una cucaña bien embadurnada de caspa. Ya que abrazamos el esperpento, que al menos llenen el doloroso hueco que dejó la desaparición de Humor Amarillo.

 

 

En el otro lado de la macarrada está el infantilismo, aunque menos agresivo y perjudicial también ofrece grandes dosis de vergüenza ajena.

Unos hablan de que tienen tres dragones y se fotochopean de personajes troneros y otros contestan que  tienen la fuerza de unos muñecos de plástico de las galaxias. Ellos, a esta chorrada la llaman «captar el voto joven».

¿Se puede ser más tonto? Sí, se puede ser Juanma Moreno.

Para rematar, el mismo pánfilo que dice que Netflix no viene a España por culpa de un rollo político le pide el voto a una vaca. No hay mejor resumen para la estupidez política.

 

 

Llámenme bobo o Flanders. Me gustaría ver, leer o escuchar a personas debatiendo ideas y explicando propuestas, pero no sólo expuestas como una lista de deseos. Sería lo suyo saber el cómo y el cuándo y el con qué y no esa mierda entre histriónica, absurda, barriobajera o ñoña que hacen últimamente.

 



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Un comentario

  1. Ayudante de sonido. 27 noviembre 2018

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