Manga ancha



El Tribunal Supremo ha puesto en salmuera su propia sentencia sobre los impuestos de las hipotecas, ahora dicen que tienen que volver a estudiar si es el cliente o el banco el que tiene que pagar los impuestos.

La banca se pegó fuertes hostiazos en Bolsa después de conocerse que tenían que apoquinar los impuestos y subió feliz con la contradecisión de repensar lo de soltar dinero. A la bolsa no hay que hacerla enfadar, no sea que se encabrone el monstruo sin cara que llaman «los mercados», que no son más que los beneficios de unos pocos. Es que se puede desmoronar el sistema, ese sistema tan robusto, confiable y que se autoregula que nos venden como única opción posible.




 

El asunto es que, en menos de 24 horas, los supremos de la manga ancha se han dado cuenta de que la medida tiene una»enorme repercusión económica y social». Enorme, sí.

¿Quién no ha visto en su barrio miles de paisanos corriendo parriba y pabajo y gritando: ¡el Ibex!, ¡el Ibex!, ¡los mercados!, ¡los mercados!, cruzándose con un ejército de tiesos histéricos que se autoproclaman nuevos economistas “de oidas” mientras vaticinan el caos?

 

Viñeta del 20/10/18 en CTXT

 

 



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